Salsa

Los recuerdos de ‘Tintindeo’, un templo de la rumba que se niega a desaparecer

El tradicional sitio salsero de la Calle 5 cerró sus puertas después de 35 años de poner a gozar a los caleños y turistas. Sin embargo, sus propietarios buscan un nuevo recinto para que esta no sea la última rumba de ‘Tintindeo’. En 90 Minutos desandamos los recuerdos de quienes vivieron intensas noches de baile y buena melodía en ‘la cultura de la rumba’. Y como diría ‘El Sonero del Pueblo’, el gran Marvin Santiago, ‘Nostalgia y es de calle’…

El tradicional sitio salsero de la Calle 5 cerró sus puertas después de 35 años de poner a gozar a los caleños y turistas. Sin embargo, sus propietarios buscan un nuevo recinto para que esta no sea la última rumba de ‘Tintindeo’. En 90 Minutos desandamos los recuerdos de quienes vivieron intensas noches de baile y buena melodía en ‘la cultura de la rumba’. Y como diría ‘El Sonero del Pueblo’, el gran Marvin Santiago, ‘Nostalgia y es de calle’…

Compartir

Por Gerardo Quintero Tello - Jefe de redacción de 90 Minutos

“Ritmo de los dioses”, responde sin titubeos Pedro Nel García al preguntarle por el significado de una palabra tan curiosa como potente en sonoridad: ‘Tintindeo’. El propietario de este tradicional negocio de la rumba que todos llevamos en un rincón del corazón salsero se sabe golpeado como un viejo bongo con el ‘cuero estirao’ por muchas décadas de goce pagano, pero también se reconoce en la sonoridad y tradición de un sitio amado y respetado por los caleños.

El vocablo remite a una forma africana que rinde tributo a las deidades del continente afro; el mismo que nos hace vibrar porque guarda las raíces salseras. Y ese gran honor de portar un nombre que es salvaguarda de la música afrocaribeña se trasladó a la icónica Calle 5, al frente de la Clínica San Fernando, en la Calle 38; donde un segundo piso fue durante varios años el epicentro de la mejor rumba de la ciudad, como lo recuerda Andrés Felipe Becerra, uno de esos clásicos bailadores caleños.

Le puede interesar: ¡Viva Edy! El músico de la Salsa y el Jazz más importante en Colombia

“Fue el primer lugar de salsa al que empecé a ir. Ahí empecé a conocer de música y del baile. Ir a ‘Tintindeo’ era también pagar un show, porque ver a tanto bailarín y bailador en lo suyo era un espectáculo”, recuerda este comunicador que ha paseado su destreza dancística por los más atractivos lugares de la rumba caleña. Pero que recuerda con un cariño especial las noches de Tintindeo.

Foto: Andrés Felipe Becerra

Y es que ahora cuando se anuncia el cierre de este emblemático sitio de la rumba caleña con 35 años de historia, la temperatura del corazón aumenta al igual que las nostalgias que se agolpan en los rumberos de fuste y largo aliento.

Es el caso de Luz Jenny Aguirre, una periodista que vivió con intensidad las noches de viernes y sábado en ‘Tintideo’, después de las ajetreadas jornadas en la Sala de Redacción de El País.

“A mí me encantaba la música que ponían, no había reguetón ni merengue, era solo salsa. Lo otro era ese ambiente que se respiraba en ese segundo piso, existía una gran familiaridad porque casi todos los que asistíamos eran los mismos. Y sin duda el tercer aspecto era el placer de bailar. Creo que allí estaba la gran clave; la gente iba a disfrutar el baile, eso era todo. Incluso ver bailar a los demás era muy divertido”, me dice Luz Jenny, mientras no termina de lamentar el cierre de ‘Tintindeo’.

Luz Jenny Aguirre - Periodista

Y justamente ese es lo que destaca Pedro Nel García, el propietario del sitio, quien recuerda que desde sus comienzos por allá en los maravillosos años ochenta, ‘Tintindeo’ se concibió como un sitio de encuentro de amigos; de ‘botar corriente’ y pasarlo bueno. Así es como rememora Pedro Nel esos primeros años del templo de la rumba: “La idea surgió con unos amigos de la Universidad del Valle que estudiábamos economía y filosofía. Queríamos crear un espacio para tertuliar y hacer buenas audiciones de las raíces de la salsa, me refiero al jazz, blues, rock y músicas de África y otras sonoridades orientales”.

La primera etapa fue en un pequeño local cerca del Parque Alameda donde se reunían sobre todo amigos a los que les gustaba explorar música del mundo; ‘hablar carreta’ y tomar cerveza barata. Fue entonces, ante el éxito de la experiencia, que se decidió buscar un espacio más grande y fue allí, en inmediaciones del Club Noel, donde ‘Tintindeo’ fue más visible y a ser considerado un sitio con una magia especial; donde se podía escuchar un poco de todo, no solo salsa, sino ritmos de vanguardia a las que no era fácil acceder en aquella época.

No obstante, ya Pedro Nel y los socios fundadores habían sido picados por el ‘bicho salsoso’ el cual como veremos más adelante no tuvo cura y que sellaría para siempre el destino exitoso de la rumba en ‘Tintindeo’.

“A Finales de los ochenta lo que hicimos fue sacar la salsa del barrio e incrustarla en la clase media. La pusimos como punto de encuentro y la empezamos a compartir con sectores universitarios y con gente que prácticamente manejaba una formación media: músicos, artistas, teatreros, actores y gente que se movía dentro de la cultura en general”, recuerda Pedro Nel.

Pedro Nel García - Propietario de Tin Tin Deo

“Gente alegre, celebrando

Gente alegre, vacilando

Gente alegre, despojando

Con el golpe del tambor…

Esta es la última rumba…

Esta es la última rumba”

Esto que pregona Henry Fiol es precisamente lo que Zorayda Lenis, una gran bailarina caleña que tuvo su trono rumbero precisamente en la pista de ‘Tintindeo’, espera que no suceda. Y es que nadie regresa intacto cuando las nostalgias apuran el alma y eso parece ser lo que hoy siente Zorayda al recordar las noches de fin de semana en ‘la cultura de la rumba’ de San Fernando. Esta periodista, consagrada reina de las pistas salseras, no duda en decir que ‘Tintindeo’ fue su segunda casa durante una década.

Su testimonio es el mejor homenaje que un buen ‘bailador’ podría hacerle a un sitio que haga parte de su banda dancística: “Al entrar allí se dejaba cualquier energía negativa atrás para abrirse paso al disfrute. Todos bailábamos con todos; se salía con la ropa mojada y los pies hinchados como pruebas de una noche espectacular, que solo invitaba a repetirla al siguiente día”.

Artículo relacionado

Con los recuerdos a ‘flor de piel’ del estilo caleño, la vuelta cubana, punta y talón, La bola y punta garza, algunos de los pasos practicados una y otra vez en ‘Tintindeo’, Zorayda no duda en advertir una de las cualidades del templo rumbero. Y es que se vivía un ambiente de hermandad en el que no importaba la pinta o si se era bailador o bailarín porque todos estaban unidos por el amor a la salsa.

“La sensación era la de estar en una fiesta de casa; donde desde el portero hasta el dueño resultaban familiares; las coreografías colectivas que se armaban daban testimonio de tantas alegrías y le permitían hasta al más tímido lucirse en la pista. Por eso quienes lo frecuentábamos coincidimos en que era un lugar único”.

Zorayda Lenis - Periodista

Algo que reafirma Luis Diego, un compañero de rumba, quien sostiene que ‘Tintindeo’ “nos hacía sentir como si estuviéramos en casa y en familia y cada momento era una oportunidad de estar conectados con aquello que tanto nos gusta, bailar. Por eso Luis no pierde la fe, “sabemos que son tiempos complejos, pero creemos que volverá con todo su sabor”.

Así es como también lo recuerda su administradora Leonor Arce, quien destaca esa particular complicidad que se establecía entre todos aquellos que llegaban al armonioso recinto rumbero del segundo piso en el barrio San Fernando.

Leonor, quien fue clave para que este lugar fuera declarado en noviembre pasado por Corfecali como uno de los 17 sitios emblemáticos de la rumba caleña, deja en claro el valor del legado con el que ‘Tintindeo’ ha ayudado a preservar la memoria musical de la capital del Valle.

“En Cali se crean sitios nuevos, hay nuevos festivales, pero es necesario valorar los orígenes, mirar de dónde viene ese nombre de ‘Cali capital mundial de la salsa’ y los sitios que precisamente contribuyeron para forjar esa imagen”.

Artículo relacionado

Por eso es que Jessica Iveth Villamil, cuando se le inquiere por Tintindeo, no duda en resumirlo en tres palabras muy caleñas que simbolizan alegría, felicidad, buena onda: “Era un parche”. Para ella ese viaje musical era un desahogo, el confiable aposento donde descargaba toda la tensión de largas jornadas de trabajo; un sitio donde sabía que podía llegar sola o con amigas porque se sentía segura así no llevara parejo. “Allá siempre se encontraba un buen bailador, respetuoso y sintonizado con las emociones que produce la salsa”.

“Oye negra que yo te canto la rumba mía

Esa es la rumba del Tintindeo

Esa es la rumba del Tintindeo

Tororotintindeo, Tin Tin tindeo

Tintindeo para todos los feos”

En 1974, el otro judío maravilloso, Andy Harlow, produjo un tremendo álbum que bautizó como ‘La música brava’ y vaya que sí lo era. Esa producción, iluminada con la poderosa voz de Javier Vásquez, contiene ‘Tintindeo’, un número sensacional que se convirtió en el himno del templo rumbero de la Calle Quinta. Pete Conde Rodríguez y Adalberto Santiago en los coros; sumado a Steve Colon en las congas y un imperdible juego de trombón a cargo de Michael Gibson y Art Baron le dan una dimensión especial de sonoridad a este tema.

Y no podía ser de otra manera que un recinto que portara semejante nombre en Cali fuera inferior a esa descarga salsera y de clave que se desprende incluso al recitar lentamente esa palabra, porque en ella misma hay música con tan solo expresarla: ‘Tin-tin-deo’.

En los años ochenta, Henry Fiol en su álbum ‘Corazón’ se lamentaba porque se despedía de la última rumba y por eso invitaba a todos a ‘bailar por si te da la gana’.

Todos los que amamos a Tintindeo esperamos que está no sea su última rumba. Estamos seguros que allá en otro pedazo de esta Cali gozona hay otro sitio por descubrir; el mundo Tintindeo espera llegar renovado para volver a disfrutar de ‘la cultura de la rumba’ en toda su dimensión.

Artículo relacionado

Sigue nuestras redes sociales:

Lee más noticias

EFE

Cheo Feliciano aún es el señor de la salsa y el bolero tras 10 años de su muerte

El intérprete falleció a sus 78 años tras accidentarse en su auto el 17 de abril de 2014.

Cheo Feliciano aún es el señor de la salsa y el bolero tras 10 años de su muerte
Fotografía que muestra la placa del Paseo de la Salsa José 'Cheo' Feliciano, el 6 de abril de 2024, erguida en una plaza en Ponce (Puerto Rico). EFE/Jorge Muñiz

El intérprete falleció a sus 78 años tras accidentarse en su auto el 17 de abril de 2014.

Compartir

El legendario cantante puertorriqueño Cheo Feliciano es recordado este miércoles, en el décimo aniversario de su muerte, por su dominio de interpretación en la salsa y el bolero; según destacaron a EFE músicos consagrados y otros que aún cantan sus éxitos en las plazas de Puerto Rico.

Los salseros 'Tito' Nieves y Gilberto Santa Rosa, así como Louis García, exdirector de la orquesta de Feliciano, y José Nogueras, autor de 'Amada Mía'; el bolero más conocido del fenecido intérprete, resaltaron el poder de voz y el don de humildad del evocado.

"Yo creo que él no conocía de su grandeza. Fue una persona tan humilde", dijo Nieves sobre Feliciano, con quien trabajó en el último disco en el que participó antes de morir el 17 de abril de 2014 en San Juan; 'Salsa Giants', del productor y pianista puertorriqueño Sergio George.

Lea también: Serie 'Cien años de soledad' tiene primer tráiler; es aplaudida y se estrenará pronto

Su muerte consternó al mundo salsero

Feliciano, uno de los integrantes de la famosa orquesta Las Estrellas de Fania, murió a sus 78 años cuando chocó su lujoso auto Jaguar contra un poste de cemento en el sector sanjuanero de Cupey; después de jugar casino en un hotel de la capital, a varios kilómetros de su residencia.

Su fallecimiento consternó a toda la industria musical, específicamente a los integrantes del género tropical de la salsa, pues este representó para ellos un referente del ritmo, y un ejemplo de superación; ya que dejó atrás una adicción a las drogas que lo mantuvo fuera de la música por varios años.

"Cheo nunca se dio cuenta de quién fue de verdad", agregó, por su parte; Santa Rosa sobre la figura sencilla que representó Feliciano en la música entre sus seguidores.

Además, Santa Rosa describió a Feliciano como "el cantante de salsa que todos queremos ser"; por su dominio en la interpretación en los géneros de la salsa, la rumba y el bolero, ubicándose en una categoría única entre los demás cantantes.

Temas como 'Amada Mía'; 'Anacaona'; 'Mi Triste Problema'; 'Sobre una tumba humilde'; 'Juan Albañil' o 'El Ratón' son algunos de los más conocidos que grabó Feliciano.

El bolero 'Amada Mía' es posiblemente uno de los temas más emblemáticos en la historia de la música latina, a cuyo compositor, el puertorriqueño José Nogueras; le dio un mayor reconocimiento en su carrera, por la oportunidad y confianza que le brindó Feliciano para grabar dicho éxito.

Para Nogueras, las claves fueron la composición, que solo le tomó treinta minutos escribir en un papel, que todavía conserva y cuelga en el estudio de grabación en su hogar en San Juan; junto con la voz de Feliciano y el arreglo del cubano Amado Vizoso.

Cheo Feliciano, una voz "muy peculiar"

"Cheo tiene un lugar en la historia como una de las primerísimas voces, pues era una voz muy peculiar. Fue un privilegio", agregó Nogueras, autor de algunas salsas como 'No me digas que es muy tarde ya', 'Casa pobre, casa grande' o 'Crecerá'.

García, exdirector de la orquesta de Feliciano por unos 20 años, destacó que la calidad de voz del fenecido cantante se distinguió sobre los demás salseros porque era barítono, mientras que normalmente sus colegas cuentan con una voz más alta y finita.

"Como él, no hay nadie que interprete sus temas como hizo todos estos años. Era una persona que tenía esa capacidad de cantar boleros, temas lentos, de cantar la salsa, con esa capacidad rítmica...".

Resaltó García.

Feliciano grabó más de una veintena de discos, entre ellos 'Cheo, 'Mi tierra y yo' y 'Estampas'. En 2008 recibió el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical por su contribución creativa de excepcional importancia artística.

Para recordar algunas de las canciones más conocidas de la salsa, un grupo de músicos aficionados interpreta las mismas en la plaza pública de Ponce; ciudad de crianza del fenecido artista, al sur de Puerto Rico.

En ese espacio, sábado tras sábado, uno de los integrantes del grupo luce en ocasiones una camiseta con los rostros de algunos de los salseros puertorriqueños más conocidos del mundo, mientras canta temas como 'El Ratón', escrita por Feliciano.

Artículo relacionado

Sigue nuestras redes sociales:

Lee más noticias

Noticias de Cali

Hace 40 años sonó por primera vez 'Cali Pachanguero'

En la Biblioteca Departamental se realizará un conversatorio este miércoles, 17 de abril, para recordar los inicios de este emblemático tema del Grupo Niche.

Hace 40 años sonó por primera vez 'Cali Pachanguero'
Especial para 90minutos.co

En la Biblioteca Departamental se realizará un conversatorio este miércoles, 17 de abril, para recordar los inicios de este emblemático tema del Grupo Niche.

Compartir

Todos los caminos conducen a ti. Si supieras la pena que un día sentí, cuando en frente de mí tus montañas no vi…” fue el sentimiento del maestro Jairo Varela que lo inspiró para componer ‘Cali Pachanguero’, el considerado ‘Himno a Santiago de Cali’.

Para conocer en detalle la musa de inspiración del músico, compositor, maestro y cantante Jairo de Fátima Varela Martínez, este miércoles 17 de abril a partir de las 5:00 de la tarde habrá un conversatorio al respecto, en el Auditorio Jorge Isaacs de la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, de Cali.

Lea también: Caifanes pondrá a Cali sobre las 'nubes': La agrupación mexicana regresa tras 30 años

Especial para 90minutos.co

Anécdotas y remembranzas de la vida del maestro Jairo Varela

En él participarán el biógrafo de Jairo Varela y Celia Cruz, Umberto Valverde; el director del Noticiero 90 Minutos, Gerardo Quintero; el jefe de redacción del diario El País, Osiel Villada y el ex director y ex cantante del Grupo Niche, Richie Valdés, con la moderación de Leonardo Medina.

Será un conversatorio ameno, didáctico, lleno de anécdotas y remembranzas de la vida del músico chocoano que internacionalizó la salsa caleña ante el mundo y mantiene viva la memoria de melómanos y cultores de la salsa.

Y es que cada ciudad tiene su propia música, sus calles suenan distinto y sus esquinas se engalanan con esas notas. Pues bien, cali no falta a esa cita y por eso, este miércoles celebrará los 40 años de su himno, el 'Cali pachanguero'.

Especial para 90minutos.co

Será el espacio propicio para recordar los inicios de este emblemático tema del Grupo Niche, por qué Jairo Varela le puso a su composición ‘Cali Pachanguero’ y cuál es el secreto que esconde su estructura musical.

La cita será este miércoles 17 de abril en la Biblioteca Departamental, a partir de las cinco de la tarde. Y recuerda Cali, que todo el mundo te cante.

Artículo relacionado

Sigue nuestras redes sociales:

Lee más noticias

Salsa

Así fue como el ‘Boogaloo’ cautivó a Cali

‘El Rey del Boogaloo’, como fue conocido Pete Rodríguez, nació un 16 de abril de 1932 en Nueva York, más exactamente en ese parte del Bronx que parió tanto artista. Como el gran pianista que siempre fue, Rodríguez se consagró a la fusión, conoció la ‘Cosa Latina’, pero también estaba muy cercano de aquellos ritmos de la población negra estadounidense y eso permeó toda su creatividad.

‘El Rey del Boogaloo’, como fue conocido Pete Rodríguez, nació un 16 de abril de 1932 en Nueva York, más exactamente en ese parte del Bronx que parió tanto artista. Como el gran pianista que siempre fue, Rodríguez se consagró a la fusión, conoció la ‘Cosa Latina’, pero también estaba muy cercano de aquellos ritmos de la población negra estadounidense y eso permeó toda su creatividad.

Compartir

Mientras repasa en su memoria aquellos momentos en el ‘Chira’, aquella icónica discoteca setentera que quedaba en los bajos de los teatros Cinema, en pleno centro de Cali. El escritor Fabio Martínez no puede dejar de pensar en la belleza y destreza de Wattusi y María, aquellos grandes bailarines de la ciudad que eran invitados de lujo en cada rumba cale|ña.

Asimismo, en aquellos años había un ritmo que marcaba a toda una generación y que Fabio, excelso escritor y académico consagrado, se ha dedicado a seguir con gran pasión. Eran la década de los años setenta y el Boogaloo reinaba en Cali.

De hecho, no era gratuito que Wattusi y María estuvieran en el ‘Chira’, pues los grandes bailarines se ‘peleaban’ en las pistas del Honka Monka, Séptimo Cielo, Cabo Rogeño y Río Cali; para ver quién era el que mejor pasos improvisaba mientras danzaba esa locura rítmica que era el Boogaloo.

Lea además: Cien años de la Sonora Matancera y su historia de amor con Cali

Por su parte, ‘El Rey del Boogaloo’, como fue conocido Pete Rodríguez, nació un 16 de abril de 1932 en Nueva York, más exactamente en ese parte del Bronx que parió tanto artista.

Asimismo, como el gran pianista que siempre fue, Rodríguez se consagró a la fusión, conoció la ‘Cosa Latina’, pero también estaba muy cercano de aquellos ritmos de la población negra estadounidense; eso permeó toda su creatividad.

Su fallecimiento, el pasado 11 de marzo, supone el punto final de uno de los ritmos más singulares, espectaculares y frenéticos de la música afrolatina.

PETE RODRÍGUEZ
Especial para 90minutos.co

De dónde proviene este enloquecedor ritmo

La denominación “Boogaloo” para esta fusión musical se remonta al año 1966, cuando comienza a ser utilizada por músicos de Nueva York, como Richie Ray y Joe Cuba.

Por ende, hay quienes afirman que pudieron haber sido influenciados por el álbum del grupo de R&B de Detroit Tom and Jerrio; quienes en 1965 publicaron un disco llamado Boo-Ga-Loo, en el cual se encuentran ciertas similitudes con la propuesta de Cuba y Ray.

De igual manera, el boogaloo adquirió cierta popularidad en Estados Unidos durante la segunda mitad de los años sesenta:

Sus orígenes se encuentran en la comunidad puertorriqueña de Nueva York, también conocidos como ‘newyoricans’. Por ello, las canciones se pasean entre el inglés y el español, llegando a utilizar aquel híbrido lingüístico conocido como ‘spanglish’.

Sin embargo, fue con Pete Rodríguez y los extraordinarios arreglos del gran trompetista Tony Pabón que el tema alcanza una gran dimensión y realmente cuando comienza a tener una extraordinaria aceptación en nuestra región.

No obstante, hubo algunas particularidades que reflejaron expresamente el gusto musical y rumbero de los caleños de aquellos años. La leyenda cuenta que fue tal éxito de estos temas de Pete, que algún ‘discómano errante’ decidió alterar la rítmica y pasar de 33 revoluciones por minuto a 45; para que fuera más atronador y apabullante su descarga musical.

Por su parte, el bailador caleño ‘visajoso’ le fascinaba el ritmo, pero lo sentía muy lento, entonces los ‘discjockey’ de la época, que estaban muy pendientes de su pista, imprimieron más velocidad; esto con la intención de que al final estos temas se convirtieran en las grandes cortinas que han utilizado por años los bailarines del mundo.

Le puede interesar: Hermes Manyoma ‘impuso su Ley’

¿Por qué se aceleró el ‘boogaloo’ en Cali?

Ahora bien, Benhur Lozada, destacado locutor y programador musical de los setenta y quien también incursionó como empresario musical: dice que es muy difícil precisar a quién se le ocurrió acelerar los discos. Pero lo que sí está seguro es que eso se realizó en Cali con un único propósito; que el bailador pudiera mostrar toda su destreza y dominio de la pista y eso solo se desarrolló en nuestra ciudad.

“Cuando el boogaloo se empieza a grabar se hace por una necesidad de los músicos, estaba pasando la pachanga, y los grupos que iban a hacer bailes a morenos americanos no entendían eso del guaguancó y se preocuparon. Entonces, para no perder la ‘chisga’ (el toque) entonces se dijeron que era necesario hacer algo más familiar y empezaron a mezclar el soul y el blues con esos ritmos latinos y allí apareció el fenómeno del boogaloo”.

Recuerda Lozada, igualmente, continuó:

“Hay mucha gente adjudicándose ese fenómeno, que quién fue primero. Por ejemplo, Joe Cuba se lo adjudicaba, hay que recordar que él hizo el famoso ‘El pito’, como lo conocimos aquí, pero también Joe Pastrana, Jhonny Colón, Richie Ray, hasta los hermanos Lebrón incursionaron en el boogaloo. Pero el que conocimos en Cali fue el de Pete Rodríguez. Lo que mucha gente quizás no sabe es que los arreglos y las letras eran de Tony Pabón, el gran productor de ese ritmo, él era cantante, trompetista y estaba también Alberto Rodríguez, a quien conocimos mucho en Cali porque vino como cantante de la Orquesta Típica Novel”

Recuerda Lozada.

El destacado locutor, programador e investigador musical también hace memoria que para los ‘dueños de las consolas’ en las emisoras no era fácil poner el disco a esa velocidad. Entonces se idearon un truco y era ponerle cinta en la punta del tocadiscos para de esta manera lograr el sonido agudo y acelerado que a muchos sorprendió.

Por esa razón cuando hoy escuchamos las interpretaciones originales de Pete hace falta respirar un momento y tener paciencia para luego entender que en Cali esos temas los escuchamos a otra velocidad. Pero que al final, en el sonido original, está contenido toda una destreza musical que el maestro Rodríguez desbordó en su extensa historia artística.

“A ‘Micaela’ yo la he escuchado en las dos versiones, pero pienso que esa velocidad, que la daba era el pueblo caleño, era como una necesidad inconsciente para estar acorde con esa ciudad moderna, para bailar que era muy importante, el ritmo era muy importante y por eso en el boogaloo las voces se escuchan en 45 revoluciones, mas aguadas y como si estuviera cantando un gato”.

Recuerda Fabio Martínez.

“Eso también sucedió con la música de Richea Ray y Bobby Cruz, que era más lenta, pero los caleños impusieron ese ritmo y sobre todo los bailarines de esa época”

Afirma el escritor Fabio Martínez.

Una apreciación similar tiene el destacado investigador musical y escritor Rafael Quintero: “En Cali toda la música de Pete Rodríguez fue un rotundo éxito, y hasta al acelere que se le hizo al boogaloo con 'Micaela', se le atribuye la popularización que esta tuvo en alguna música originalmente lenta para el bailador. Aunque es bueno decir, que, desde antes, los caleños habían acelerado a 'Yenkele Maria' de Charly Palmieri…  Pero, así como ‘Micaela’ era un boogaloo lento, Pete nos trajo otros muy rápidos, como: 'Soy el Rey de Boogaloo' y el súper éxito mundial que ha tenido muchas versiones y atraído a todos los públicos en el mundo, 'I like it like That'.

El estilo veloz del bailador caleño

Tanto Fabio Martínez como Rafael Quintero defienden ese estilo clásico del bailador caleño que era muy ágil con los pies y no necesitaba de las acrobacias aéreas para destacarse en el entramado rumbero.

“Recuerdo a Catacolí, a Watusi y María, a Wilson e Sicodélico, na época en la que los bailarines no estaban en la estratósfera, en el aire como los de hoy. Ellos bailaban en una sola baldosa y deleitaban al público haciendo filigrana con los pasos muy rápidos”

Advierte Martínez.

Mientras que ‘Rafa’ Quintero recuerda el legado de Evelio Carabalí y explica que estos bailarines clásicos siempre tejieron un entramado especial con los pies, que es un certificado del más del alto nivel del baile clásico caleño. “Lo que se crea es un entramado de pasos marcando la nota, con encanto, swing y visaje, en un baile centrado en los pies. El zapato blanco o el de dos tonos, siempre fue un obligado”.

Por su parte, el investigador Benhur Lozada entrega una explicación más detallada. “¿El fenómeno de Cali por qué se da? En la tradición, el caleño aprendió a bailar guaracha rápido, creó un estilo de bailar guaracha en aquella Calle 19, en el barrio Sucre, había la tradición que cuando sonaba la música alguien en un timbal seguía los acordes; el cual salía de la Rocola y el caleño empezó a bailar así y nadie le dijo que la guaracha se bailaba así; luego llegó el mambo, la pachanga y tampoco nadie le dijo cómo bailar, hasta llegar al boogaloo

Pete Rodríguez dejó de presentarse desde los albores del nuevo siglo. El ‘boogaloo’ ya no era lo que había sido, aunque todos lo llevábamos en el corazón y en la sangre ardiente.

Un ritmo frenético que en Cali dejó huella y que aún, allí en El Habanero, Son Caribe, Las Brisas de Jamundí, La Nelly TK, el Chorrito o en El Anacobero es posible deleitarse observando las destrezas de una vieja guardia que no deja morir el ‘visaje’ del bailarín caleño y que recordará por siempre al ‘Rey del Boogaloo’.

Artículo relacionado

Sigue nuestras redes sociales: