Salsa

Un repaso por la historia musical del ícono salsero: el maestro Willie Rosario

Willie Rosario es una leyenda salsera. Timbalero, director, compositor, lo hizo todo en la música afroantillana. Su voz es la del sabio de la tribu, respetado y admirado. A sus 98 años vino a Cali para darle las gracias a una ciudad que nunca le ha fallado en sus conciertos.

Willie Rosario es una leyenda salsera. Timbalero, director, compositor, lo hizo todo en la música afroantillana. Su voz es la del sabio de la tribu, respetado y admirado. A sus 98 años vino a Cali para darle las gracias a una ciudad que nunca le ha fallado en sus conciertos.

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Míster Afinque, una gloria que habló del amor a Cali y desandó sus recuerdos en el Noticiero 90 Minutos

“Yo le pregunté a mis hijos en casa: ‘¿me van a dar un reconocimiento; pero si yo no he hecho nada?’.

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Mas entonces ellos respondieron que yo lancé 40 discos, fuimos la primera orquesta nominada al Grammy y tuve a grandes artistas que han pasado por ella como Gilberto Santa Rosa”, recordó hace pocos meses cuando La Cámara de Representantes de Puerto Rico le rindió un homenaje por su larga trayectoria musical de 64 años.

El reconocido músico cuyo nombre de pila es Fernando Luis Rosario Marín nació en el pueblo de Coamo, Puerto Rico, el 6 de mayo de 1924, en la calle Ramón Emeterio Betances.

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En 1937 comenzó su inspiración en la música a través de las orquestas de Rafael Muñoz y el Sexteto Puerto Rico, de las cuales imitaba la percusión a la edad de 7 años. Cinco años más tarde estudió guitarra en la primera escuela de música del pueblo, donde recibió clases de solfeo con el profesor Juan Suárez.

Durante su extensa trayectoria musical ha logrado sacar adelante más de 40 producciones discográficas. Su música ha llegado hasta Europa, Surámerica y Estados Unidos. Su capacidad para reconocer talentos en lo vocal ha sido reconocido por todos. Por su orquesta pasaron verdaderos fenómenos de la salsa como Gilberto Santa Rosa, Tony Vega, Chamaco Rivera, Pupy Cantor, Meñique Barcasnegras.

Un artista que ha llevado a Cali en su corazón y no se cansó de darles las gracias a los rumberos de esta ciudad por continuar preservando la historia musical afrocaribeña. ¡Gracias Maestro!

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Tony Vega, el romántico de la salsa

Ya nadie recuerda quién es Eladio Antonio Vega Ayala, un gran artista nacido en Salinas, Puerto Rico. Un romántico de la salsa que, sin embargo, siempre quiso quedarse en aquello que llamamos salsa de golpe.

Ya nadie recuerda quién es Eladio Antonio Vega Ayala, un gran artista nacido en Salinas, Puerto Rico. Un romántico de la salsa que, sin embargo, siempre quiso quedarse en aquello que llamamos salsa de golpe.

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Por Gerardo Quintero Tello
Jefe de redacción 90 minutos

Ahora todos los salseros lo conocemos como Tony Vega, querido en Cali, el mismo de ‘Ella Es’, ‘Aparentemente’, ‘Esa Mujer’, quien habló con 90 Minutos y reveló alguno de sus más profundos recuerdos.

Tony dice que ha renacido dos veces y aquí les contamos porqué hace esta sentencia.

Este artista, que se hizo Pastor de una iglesia cristiana y asegura que en Cali se siente como en su casa, recuerda su paso por la orquesta de Willie Rosario. Allí hizo un recordado dúo con Gilberto Santa Rosa y se convirtieron en dos de los protagonistas más queridos de la emblemática orquesta.

Tras participar de las orquestas de Rafie Leavitt y Rosario, Vega se unió a la agrupación del percusionista Louie Ramírez, con quien tuvo la oportunidad de grabar ‘La verdad’, al lado del pianista Eddie Palmieri, un álbum premiado con un Grammy.

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Salsa

El disco navideño más vendido en la historia

Cada diciembre de cada año, como si se tratara de una deuda no saldada, Héctor Lavoe vuelve y le canta a su borinquen desde la otra vida. Cumpliendo esa promesa que hizo en 1971

El disco navideño más vendido en la historia

Cada diciembre de cada año, como si se tratara de una deuda no saldada, Héctor Lavoe vuelve y le canta a su borinquen desde la otra vida. Cumpliendo esa promesa que hizo en 1971

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Por Gerardo Quintero Tello
Jefe de Redacción 90 Minutos
Diseño y edición de video: Giovanni castro @gallegogiovanni
Musicalización: Julián Páramo @somosanclamusic

“Borinquen te quiero
Porque en ti nací
Y en ti fue que vi
El resplandor primero
Yo te soy sincero
Cuna enardecida
Serás bendecida
Aunque en ti moriré
Pero yo te cantaré
Desde la otra vida
Pero yo te cantaré
Borinquen desde la otra vida”

Cada diciembre de cada año, como si se tratara de una deuda no saldada, Héctor Lavoe vuelve y le canta a su borinquen desde la otra vida. Cumpliendo esa promesa que hizo en 1971, ‘El Cantante de los Cantantes’ regresa todos los diciembres y asalta las casas de todos los portorros con un sentido coro que dice: “mi canción se inspira no te ha de olvidar y yo te voy a cantar desde la otra vida, y yo te voy a cantar Borinquen desde la otra vida”.


Esa sentida promesa que hace el gran Héctor Lavoe, con una voz que sale del alma y que cada fin de año se escucha no solo en Puerto Rico sino en todos los países en los que navegó con su canto el hombre que respiraba debajo del agua se convirtió en Cali en el anuncio de las festividades de fin de año.

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Y es que es indudable que los caleños tenemos nuestra propia banda sonora navideña. Esa misma en la que Bobby Cruz nos recuerda que “se va pa’ casa e' Ramon a comer arroz con dulce
Y el rabito del lechón Y pasteles bien picantes, como los cocina flor, además de mucho turrón alicante y un buen palito de ron”.


Sí, sé que usted ya lo está tarareando y por eso le inyecto un poco más de nostalgia y le recuerdo ‘La Pascua de Navidad’, ese tema que también cantamos a coro en diciembre de la mano de Luis Felipe y su hermano Nelson González cuando nos piden a todos sus fanáticos: “Vamos todos a cantar, vamos todos a cantar, que está noche vendrá, vamos todos a cantar, vamos todos a cantar, que está noche vendrá”.
Eso fueron los años setenta y una década después llegó el Gran Combo con una fiesta inolvidable, la de Pilito, sí, esa misma tremenda rumba en la que nos recuerdan que:


“No te sobra tiempo de enero a noviembre
Solo hay tiempo pa’ trabajar
No te sobra tiempo de enero a noviembre
Solo hay tiempo pa’ trabajar
No importa, se está acercando diciembre
Que es fecha pa’ vacilar
Y tú no olvides, viene diciembre
Época de vacilar”.


Tampoco podemos olvidar a Cheo Feliciano que con el matrimonio de Cheverón con Salsa nos trae el sabor campesino del Puerto Rico rural. “Cheverón con salsa , cheverón con salsa, cheverón con salsa, cheverón con salsa. Y fue tan grande el amor la pasión con que se amaron que dos hijos procrearon orisingo y salsa dos”. Y qué decir de otro tema navideño del gran Cheo, que aunque no suena mucho en Cali, es una de sus bellas interpretaciones navideñas y se llama ‘Mapeye’, una hermosa interpretación del más puro raigambre popular de la bella isla de Borinquen.


“Hay vienen los reyes magos vacilando el Mapeye, Mapeye
(A bailar el Mapeyé Cheo se lo canta a usted)
Esta navidad le traigo todo lo que pida usted
(A bailar el Mapeyé Cheo se lo canta a usted)
El rabo, el rabo hay mira el rabo del lechoncito
Lo tiene pingueculao, tú no ves
(A bailar el Mapeyé, Cheo se lo canta a usted)”


Todo hay que decirlo, tal vez salvo el disco de Richie and Bobby todos los demás temas navideños posteriores tienen como antecedente el increíble éxito que tuvieron Willie Colón y Héctor Lavoe con su primera joya denominada ‘Asalto Navideño Número 1”, una producción de 1970 que hoy ajusta 52 años y que no para de sonar. Con su voz gastada de jibarito callejero, Jéctor la rompió en la escena salsera de Puerto Rico, pero la magia fue superior, porque lo que se creía que iba a ser un disco para que los ‘portorros’ se conectaran con Lavoe y Colón resultó siendo un tremendo palo navideño que trascendió fronteras y se convirtió en himno de las fiestas de fin de año en Ciudad de Panamá, Caracas, El Callao, Guayaquil y, por supuesto, Cali.

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“Ya van a empezar las fiestas
Las fiestas de Navidad
Y el jibarito cantando
A todos nos va alegrar
Vamos a que no recuerdan
El más remoto rincón
Se escucha al jibarito
Cantando su inspiración”

Entre los caleños, ‘Aires de Navidad’ se transformó en un disco evocador. Un tema que va directo a las emociones y que entre los salseros está cargado de nostalgias familiares y emotivas. Un claro ejemplo de cómo nuestra música no traza fronteras y que el gusto melódico no conoce límites. Un álbum que inicialmente nació de la mano de Willie Colón para estrechar vínculos con la fanaticada puertorriqueña y, especialmente, con los jibaritos que habían tenido que emigrar a Estados Unidos se convirtió en un suceso latinoamericano.


La cita fue en la primera semana del mes de diciembre de 1970. Se trató del primer álbum navideño de Colón y Lavoe y el sexto de estudio de la destacada orquesta que por aquellos años ya sonaba fuerte en el concierto latino. Atrás había quedado El Malo, The Hustler, Guisando, Our Thing y La Gran Fuga. Los chicos que habían impregnado del sonido del barrio a lo que ahora se llamaba salsa querían volver a sus raíces, a la bomba y la plena, al seis navideño y el aguinaldo, todos aires autóctonos de la Isla.


El destacado trombonista y director de la orquesta en la que descolló el joven Héctor Juan Pérez, luego conocido como Héctor Lavoe, lo explicó de esta manera: “Resulta que en las fiestas de Navidad en Puerto Rico existen dos formas de aguinaldo musical, el aguinaldo urbano y el aguinaldo jíbaro, pero en ambos se reúnen varios músicos de diferentes conjuntos jíbaros para conformar un grupo llamado parranda, que en el aguinaldo jíbaro se denomina trulla y en el aguinaldo urbano se llama asalto. Sobra decir que este nombre ha acarreado muchas confusiones”.


Y es que el término asalto navideño, como fue bautizado el álbum, provocó muchos debates, pero la verdad es que en países caribeños como Puerto Rico, República Dominicana y Cuba se le llamaba así a la costumbre en los barrios populares de iniciar los festejos navideños con la reunión masiva entre vecinos para cantar, bailar, reunirse en la esquina, tomarse un palito de ron y, cómo no, disfrutar de los manjares navideños.


Lo cierto es que Colón tuvo la maravillosa idea de invitar a Yomo Toro, un virtuo del cuatro Puertorriqueño, para acompañar esta ‘trulla’, como también se le denominaba en la lsla del encanto a estas reuniones decembrinas. Y no pudo ser mejor la decisión ya que Yomo, el embajador del Cuatro, reconocido como un baluarte de la música local, le dio un toque autóctono original al álbum que lo ayudó a catapultar como una de las diez grabaciones latinas más importantes de la historia. Con su música jíbara al hombro, Yomo Toro ingresó con este álbum a las grandes ligas de la Fania All Star y nunca más se iría porque su inquietante cuatro sonaría en múltiples producciones acompañando no solo a Colón sino también a Larry Harlow, Tito Puente, Jhonny Pacheco, Rubén Blades, Cheo Feliciano, Eydie Gorme y hasta Gloria Estefan, entre otros.

"Hay jíbaros que saben más
Y aquí queda demostrado
Soy un jíbaro guillado
Pero de jíbaro de verdad
Esta navidad, vamos a gozar
Esta navidad, vamos a gozar”

Con ‘Esta Navidad’, de la misma producción, la trilogía Colón-Lavoe-Toro se lanza sin miramientos a una fusión de la música ancestral puertorriqueña con los acordes salseros que tronaban en Nueva York. Para lograr ese sonido, Willie sumó a Jhonny Pacheco y Justo Betancourt, además de una banda que incluía al profesor Joe Torres en el piano, Milton Cardona en las congas, José Mangual en la percusión, y en los trombones al propio Willie Colón y William ‘Sweet’ Campbell. Una conjunción antológica de virtuosos que derivó en un álbum de culto.


César Miguel Rondón, autor de ‘El libro de la Salsa’, resume esta sumatoria de talentos de una forma contundente: Willie resolvió, a nivel de instrumentistas, los propósitos básicos de su tentativa, Yomo dio el toque típico y tradicional, mientras él se encargó de agregar todo lo referente al sonido de Nueva York”.


Para Rondón lo que logró Willie con esta producción fue captar toda esa audiencia en el público de la Isla y en toda esa vieja generación de Puertorriqueños que, a pesar de vivir en Nueva York, jamás se acoplaron al ritmo de la vida norteamericana como sí lo hicieron sus hijos. “Willie, con esto, se dio el lujo de romper lo que muchos veían como una simple barrera generacional a los efectos de la salsa y, sobre todo, de sus nuevos intérpretes, básicamente ‘neuyorricans’”, agrega el escritor.


El gran mérito de la producción es que no se trató de un simple rescate de los aires navideños de la Isla porque si los arreglos no hubieran incorporado la vertiente salsera simplemente no hubiese trascendido más allá de las fronteras marítimas de Puerto Rico. Lo más espectacular del álbum es que, por ejemplo, el primer gran éxito de Willie Colón en Venezuela, llegó de la mano de uno de los ocho cortes que hicieron parte de la producción, y es nada más ni nada menos que ‘La Murga’.


“Eh, vamos a bailar la murga
La murga de Panamá
Esto es una cosa fácil
Y muy buena pa'bailar
Ay tú tienes un ‘caminao’
Que me tienes ‘trastornao’
Y cuando bailas La Murga
Oye mamita que buena estás”

Pero regresando a los temas navideños del álbum, cuenta la leyenda salsera que Willie desde sus comienzos en el Bronx latino estaba muy sintonizado con los ritmos autóctonos de Puerto Rico, especialmente porque su abuela, Antonia Román, quien fue una gran influencia para el futuro músico, le cantaba la bomba y la plena, y los aguinaldos navideños.


En alguna oportunidad, un joven Colón en pleno crecimiento musical entró a un bar llamado ‘La Campana’, en Nueva York, para conocer a un interprete del cuatro del cual le habían hablado mucho, pero como Willie era menor de edad lo sacaron del lugar y se quedó con las ganas de ver a Víctor Guillermo Toro Vega, quien era mejor conocido como el gran Yomo Toro. Pasan los años, los éxitos comienzan a llegar y es a finales de 1971 cuando el afamado trombonista recuerda a Yomo Toro, le pregunta a Héctor Lavoe si lo conoce y este le refiere a un amigo, Robertito García, quien es el que finalmente logra que las estrellas se alinien y Toro participe en ese ‘asalto’ musical que se robó las navidades en Cali.

Mata de plátano, a ti,
a ti te debo la mancha
que ni el jabón, ni la plancha
quitan de encima de mi.
Desque jibaro naci
al aire llevo el tesoro
de tu racimo de oro
y tu hoja verde y ancha;
Llevare siempre la mancha
per secula seculorum.

////
olón nacido en El Bronx pero de ascendencia boricua había oído esa música en su niñez pues fue criado por su abuela y ella la cantaba. Estaba familiarizado pero no empapado en el tema. En su adolescencia había entrado al bar 'La campana' un sitio de "mala muerte" (palabras de Colón) en El Bronx para ver a un cuatrista que admiraba y era el más renombrado en esos momentos pero como Willie era menor de edad lo sacaron del local. Se llamaba Yomo Toro. Cuando se plantea esta idea Colón recuerda al cuatrista le pregunta a Héctor si conoce a Yomo y Lavoe le dice que su amigo Robertito García sí lo conoce, a través de él ubican a Toro.

El cuatro era el sonido típico que Willie Colón le quería imprimir al álbum y quién mejor que Yomo Toro que era un jibarito de pura cepa, todavía con la mancha de plátano. Siempre había estado ligado a la música campesina. En la voz estaría el gran Héctor Lavoe que demás está decir que sabía como interpretar al dedillo la música con la cual había crecido. Este trabajo tiene una nómina de lujo. Lo mejor de lo mejor.


Participan: Johnny Pacheco, Justo Betancourt, Milton Cardona, Robertito García, José Mangual Jr, Louie "Timbalito" Romero, Joe Torres "El profesor" sólo por nombrar algunos sin desmerecer a los otros..
Esta producción caló profundamente no sólo en la isla, también tocó a la diáspora que se llenaba de nostalgia al recordar las navidades en su tierra. Igualmente se fue proyectando a otros países latinos al punto de convertirse en referente obligado en la época decembrina que está a pocas horas de comenzar.

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Salsa

El disco que ‘Lalo’ Rodríguez no quería cantar

‘Ven Devórame otra vez’ se convirtió en uno de los temas más escuchados y vendidos en la historia de la salsa y ‘Lalo’ Rodríguez en uno de los artistas más reconocidos en el concierto salsero.

El disco que ‘Lalo’ Rodríguez no quería cantar
Foto: Especial para 90minutos.co

‘Ven Devórame otra vez’ se convirtió en uno de los temas más escuchados y vendidos en la historia de la salsa y ‘Lalo’ Rodríguez en uno de los artistas más reconocidos en el concierto salsero.

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Por Gerardo Quintero Tello

Vaya paradoja en la vida de un artista. El tema que lo catapultó a la fama, el que lo puso en todos los rincones del mundo latinoamericano, el que lo llevó a las discotecas más exclusivas de Europa, el mismo disco que tuvo cientos de versiones en balada, en pop y otros géneros no le gustó a Lalo Rodríguez la primera vez que lo escuchó.

Es más, la verdad es que no lo quería cantar. Le parecía soso, aburrido, iba en contravía de la vertiginosa rumba a la que le había dedicado sus primeros años. Pero qué podía hacer. Eran los tiempos de la ‘salsa monga’ o salsa de alcoba, el salvavidas que encontraron los productores y empresarios de la salsa ochentera para darle un poco más de respiración a un ritmo que parecía asfixiarse.

Y allí, en medio de las almibaradas letras sensuales de aquella época, algunas más explícitas que otras y el rechazo del mundo ortodoxo salsero, Ubaldino Rodríguez Santos llegó contando que…

“Hasta en sueño he creído tenerte devorándome
Y he mojado mis sábanas blancas recordándote
En mi cama nadie es como tú
No he podido encontrar la mujer
Que dibuje mi cuerpo en cada rincón
Sin que sobre un pedazo de piel, ay, ven devórame otra vez”

Esta canción de 1988 se convirtió en la banda sonora de una época. ‘Ven devórame otra vez’ fue escrita por el compositor Pálmer Hernández, quien para la época no la pasaba bien, se había separado de su esposa que ya no aguantaba sus devaneos musicales y le criticaba la inestabilidad que ofrecía la música. Pálmer le hizo caso a sus instintos y como ‘Julio el Gitano, perdió a su mujer y echó a correr’.

La canción se inspiró en el drama personal que padecía el compositor atribulado y de seguro eso contribuyó a que fuera aún más emotiva. Esa combinación de una letra edulcorada entre sábanas blancas con una voz fina como pocas en la salsa, con una tesitura y calidad reconocida por todos sus colegas, creó  uno de los mayores éxitos en la historia de la salsa.

Así esta verdad provoque urticaria en la tribu melómana radical, lo cierto es que ‘Ven Devórame otra vez’ le dio una bocanada de oxígeno a la salsa que luchaba contra la irrupción del merengue, el pop y el hip hop que comenzaban a ganar espacio entre el público juvenil.

Hasta ‘Lalo’ Rodríguez fue renuente en un comienzo a cantar el tema. En esos momentos el talentoso cantante hacía parte de una iglesia cristiana, lo que lo hizo temer que al entonar versos tan eróticos como…

“Hace tiempo que mi cuerpo está reclamando, en silencio
Tus momentos de placer
(Devórame otra vez, devórame otra vez)
Son ansias de amarte, deseos de mi carne
Que hacen que te llame, ven, devórame”

El pastor lo hiciera a un lado de la congregación y su familia terminara cuestionándolo por tomar esta decisión artística. “Yo estaba en la iglesia. Cuando yo escucho ‘Devórame’ y escucho el estribillo ese que dice ‘He mojado mis sábanas blancas recordándote’, yo dije: ‘Si yo grabo esto así, a mí ningún pastor me va a permitir que pase las primeras escaleras’”, recordó años después el músico en medio de sonrisas.

Pero la verdad es que ‘Ven Devórame otra vez’ se convirtió en uno de los temas más escuchados y vendidos en la historia de la salsa y ‘Lalo’ Rodríguez en uno de los artistas más reconocidos en el concierto salsero.

Y aunque el gran Ubaldo, el chico prodigio de la salsa, el mismo que ganó junto con Eddy Palmieri un Grammy anglo a los 16 años, quedó marcado en la historia por esta pegajosa salsa de alcoba, lo cierto es que el cantante nacido en Carolina, Puerto Rico, disfrutaba más con esos temas de golpe ‘salsoso’ que lo catapultó muy joven e hizo que lo consideraran la gran esperanza de la música afrolatina.

Recuerdos de La Topa


Eso lo percibió en vivo y en director, Carlitos Ospina, el tremendo cineasta caleño y hombre fuerte de la Topa Tolondra, quien puede darse el lujo de contar que en su tradicional espacio de la rumba, ‘El Canario’ ofreció su último vuelo ante un público entregado.

"Llevaba más de un año conversando con Lalo, recuerdo que la primera vez que me habló por teléfono con su marcado acento boricua lo saludé y me presenté y de entrada le dije que no íbamos a hacer el concierto convencional de su música romántica, época súper exitosa del Canario de Carolina. Lo noté con una alegría moderada, pero cuando le dije que íbamos a rendir un tributo a su época con Palmieri, Machito y Tommy Olivencia, ahí sí la alegría fue mutua”, recordó Ospina.

Y es que finalmente este artista que nos dejó muy temprano, pues apenas tenía 64 años, había bebido musicalmente en tremendas bandas. Basta decir que con apenas 15 años integró la delantera de Eddy Palmieri, quien en 1974 fue a hacer una audición a Puerto Rico buscando un reemplazo para Ismael Quintana, que había firmado con el sello Fania dejándole un hueco al gran pianista.

En una entrevista con el periodista y escritor Robert Téllez, ‘El Canario’ recordó cómo además de su padre José Ángel Rodríguez, Palmieri fue clave en su historia musical.

En el verano de 1973, cuando apenas era un ‘chamaquito’, ‘Lalo’ Rodríguez cantaba con su primera agrupación ‘Tempo Moderno’ y lo invitaron a abrir un show en el que se presentaba el destacado pianista de la ‘Perfecta’.

“Abrimos el show, acompañamos a Justo Betancur que era otra de las atracciones y luego entonces hicimos la presentación de nosotros. Yo vi que Palmieri se quedó por allá en un rincón viéndonos, entonces le pedí a Justo que me llevara donde Eddy, me le presenté y le dije que también íbamos a tocar dos canciones suyas muy pegadas, ‘Tumbao con swing’ y ‘Sabroso guaguancó’, y le solicité que me dijera cómo le parecía. Después que tocamos volví a donde él otra vez y me felicitó”, recordó Lalo.

Al siguiente año, en 1974, Palmieri llegó a la ‘Isla del Encanto’ y nuevamente los destinos de ‘Lalo’ y el pianista se cruzaron. Al llegar a Puerto Rico, le preguntó a Justo Betancur por el ‘chamaco’ aquel que cantaba bien y este se acordó de su nombre, Ubaldito. Al mismo tiempo, un pianista conocido como Julito el indio, le recomendó a Palmieri que hablara con ‘Lolo’ (como era realmente conocido Lalo Rodríguez).

Lo que siguió fue una historia increíble, porque Rodríguez llegó al hotel donde se hospedaba Palmieri, quien lo recibió y le preguntó su nombre:  - Yo soy Ubaldo, le dijo Lalo Rodríguez

-Ah sí, el recomendado de Justo, dale rápido chico, porque estoy esperando a ‘Lolo’, otro cantante que me recomendaron. Respondió Palmieri sin saber que se trataba de la misma persona.

Cuando ‘Lalo’ explicó el mal entendido, Palmieri se echó a reír, se enamoró de la voz de ‘Lolo’ o ‘Lalo’ y comenzó la gran historia que terminaría con la entrega del primer Grammy Anglo ganado por una agrupación salsera gracias a la producción denominada ‘The Sun of Latin Music’.

El niño prodigio


El niño prodigio, el mismo que había sido preparado por el reconocido maestro puertorriqueño Ramón Fonseca para ser cantante de música clásica, daba un golpe de mesa espectacular y situaba su voz como una de las mejores de la salsa.

“Como me enseñó Lino Frías, ‘Lalo’ Rodríguez vive en el corazón de Eddy Palmieri para siempre, sin pagar renta”, así fue el emotivo y contundente mensaje que envió Eddy Palmieri cuando le preguntaron por ‘El Canario’, unas horas después de su fallecimiento en Carolina y justo cuando celebraba sus 86 años.

Y cómo no iba a recordarlo si cuando vio hace 48 años a Ubaldito, tan ‘chamaquito’, tan flaquito, portando una guitarra más grande que él, parecía tan indefenso, pero cuando cantaba era como ver a los ángeles en un concierto celestial.

Esa misma sensación fue la que tuvo ese otro gigante, el gran Bobby Cruz. “La tristeza la tiene todo Puerto Rico y otros sitios también. Se nos fue una gran voz. Yo siempre consideré a Lalo una de las mejores voces que Puerto Rico ha dado y sé que muchos están de acuerdo conmigo porque Lalo tenía un galillo (potencia en la laringe) excepcional y sabía usarlo muy bien. Murió una luz internacional en el arte y lo vamos a extrañar”.

A Cali, paradójicamente, se tardó en venir. Él mismo contó que fue un colega, el ya fallecido cantante Mariano Cívico, quien lo trajo a Cali cuando se convirtió en promotor musical e invitó a varios artistas a esta ciudad. Ya había pasado el ‘boom’ de ‘Devórame Otra vez’, pero en esta ciudad salsera como pocas, sabían que detrás de ese disco había un monstruo que había interpretado temas de culto como ‘Máximo Chamorro’, ‘Tristeza encantada’, ‘Yo no soy pilón de machacar’ , ‘Mi ritmo llegó’, ‘El niño, el hombre, el soñador, el loco’ y unas versiones espectaculares de ‘Oye lo que te conviene’, entre otros discos.

“Que es lo que yo escucho

Un quinto llamando, mi guaguancó

Eladio tumbando, y la orquesta repicando

Que rico bongo

A ti te conviene,

Oye bien lo que tiene mi guaguancó

Eladio tumbando, y la orquesta repicando

Que rico bongo

Y yo te lo traigo para ti

Mi ritmo llama y dice asi

Escuchalo sonar, ay a ti te conviene

Oye bien lo que tiene mi guaguancó

Eladio tumbando, y la orquesta repicando

Que rico bongo”

Tuvo una presentación en el Teatro Jorge Isaacs en la que quedó impactado por el recibimiento y el conocimiento musical de los asistentes.

El DJ Errante, Gary Domínguez, el loco hermoso de la Casa Latina lo recuerda como el tercero de los ángeles supremos junto a Héctor Lavoe y Frankie Ruiz y concluye con una despedida brillante. “Murió en su ley y no le pidió permiso a nadie, en un callejón, con sus dudas y sufrimientos, dejó para los humanos sus tripas en cada cantar, un jilguero herido, hermoso, perfecto dentro de la imperfección. La última vez lo vi irse entre humo y pregones, contento y desnudo, en la Topa, buen viaje Ubaldito, ya deja de sufrir, ahora estás por encima del bien y del mal”.

También el escritor e investigador Rafael Quintero, quien fue un gran admirador de Lalo Rodríguez lo recordó como una de las voces más bellas y cultivadas de la salsa, que se había preparado para ser cantante de ópera, una voz que nunca desafinaba en los tonos más altos ni cuando iba al pregón.

“Muy querido en Cali, donde tuvo una memorable presentación en la Topa Tolondra con una orquesta conformada y bajo la dirección del Maestro Jorge Herrera. En todas las presentaciones que hizo en esta ciudad, llenaba a reventar. Era uno de los cantantes admirados por el maestro Jairo Varela”.

Justamente esto último lo recordó el también escritor Umberto Valverde, quien relató la especial atracción que sentía el director del Grupo Niche por Lalo Rodriguez.

“Jairo Varela intentó que Lalo Rodríguez cantara con el grupo Niche, este testimonio lo da Mauro Castillo, fue en Miami. Además, Mauro conoció una grabación que hizo Varela de Lalo de un himno a Estados Unidos, Lalo era independentista, por eso no se terminó, y Lalo se alejó de Jairo. En ese momento, se abre la opción de grabar de Mauro Castillo con Niche, y surge el tema ‘Ganas’, donde hay una tonalidad que buscaba Varela, parecida a Lalo”, recordó Varela.

Mientras tanto Carlitos Ospina, de la Topa Tolondra, atesora un recuerdo que lo marcó de la última visita a Cali del cantante puertorriqueño.

“Hubo cosas inolvidables en ese concierto, pero lo que personalmente y a muchos de los asistentes nos impresionó, fue esa majestuosa Orquesta que logró armar el Maestro Jorge Herrera, un sonido formidable y todos los músicos se fajaron en cada uno de sus roles, pocas veces una orquesta en la tarima de La Topa ha logrado tal nivel de impecabilidad. Recuerdo muy bien cuando después de la prueba de sonido le pregunté al Maestro Lalo, qué tal le había parecido la orquesta y sin dudarlo me dijo, -‘Esa orquesta no tiene nada que envidiarle a La Perfecta de Eddie Palmieri’”.

En medio de aplausos y coros cuando interpretó  ‘Ven Devórame otra vez’, Lalo se fue volando de Cali, sin duda, con el corazón henchido, sabiendo que en una ciudad que no quedaba a orillas de su mar Puertorriqueño, una tribu de salseros lo amaba como a pocos.

Como ‘El niño, el hombre, el soñador, el loco”, así deberíamos recordar por siempre al gran Ubaldino Rodríguez Santos. Vuela alto Canario, que tu canto se prolongue en la eternidad y que tu voz potente, afinada y afincada siga arrullando nuestras noches salseras…

Último adiós:


Playlist: