El exceso de trabajo, la presión constante por cumplir metas y la dificultad para poner límites han convertido al burnout en uno de los problemas de salud mental más frecuentes en la actualidad. Este síndrome, también conocido como “estar quemado”, afecta a miles de personas en Colombia y en el mundo, y va mucho más allá del cansancio habitual que se siente después de una jornada exigente.
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Durante una entrevista en el espacio Vida Sana, la especialista Ana María Infante explicó que la principal diferencia entre el cansancio común y el burnout está en la capacidad de recuperación:
“El cansancio se descansa, el burnout no”, afirmó.
Mientras el agotamiento normal mejora con sueño o descanso, el burnout implica un desgaste físico, mental y emocional que persiste en el tiempo, incluso después de parar.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la irritabilidad constante, la tristeza sin causa aparente, la falta de sueño, la pérdida de concentración y una sensación permanente de agotamiento.
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Muchas personas también presentan dolores corporales, pesadillas, ansiedad o ataques de pánico:
“El cuerpo habla cuando la mente ya no puede más”, señaló la experta, resaltando que estos signos no deben ser ignorados.

Proceso va más allá de lo laboral y afecta la salud
Uno de los aspectos más preocupantes es que el burnout no se queda en el trabajo. Este síndrome se traslada al hogar y afecta las relaciones familiares, de pareja y sociales. Se manifiesta en desconexión emocional, intolerancia al conflicto, dificultades en la comunicación y, en muchos casos, en la disminución de la intimidad y la vida sexual.
Todo esto termina impactando la calidad de vida de quien lo padece y de su entorno cercano.
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Para manejar y prevenir el burnout, Ana María Infante destacó tres caminos clave. El primero es el narrativo: hablar de lo que se siente y poner en palabras el malestar. El segundo es el corporal, fortaleciendo hábitos como el ejercicio, la respiración y el descanso consciente.
Y el tercero, cuando los anteriores no son suficientes, es buscar ayuda profesional en salud mental, incluyendo apoyo psicológico o psiquiátrico.Finalmente, la especialista enfatizó la importancia de revisar las exigencias personales y aprender a poner límites. Identificar qué es realmente necesario, reducir la autoexigencia y cuidar la energía emocional son pasos fundamentales para evitar que el trabajo termine apagando la salud, las relaciones y el bienestar integral.
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