En los últimos años, las carillas dentales se han convertido en uno de los tratamientos estéticos más solicitados en odontología.
Para muchas personas, mejorar la sonrisa no solo tiene un impacto visual, sino también emocional: sentirse cómodo con los dientes influye directamente en la autoestima, la seguridad personal y la forma de relacionarse con los demás.
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Sin embargo, alrededor de este procedimiento aún existen numerosos mitos, especialmente sobre el supuesto daño que pueden causar a los dientes naturales.
La doctora Diana Pulgarín, especialista en odontología estética, aclara que una de las creencias más comunes, que las carillas desgastan o dañan los dientes, no corresponde a la realidad actual.
Según explica, la odontología ha evolucionado de manera significativa y hoy la prioridad es conservar al máximo la estructura dental.
“Entre menos toquemos el diente, mejor va a quedar el procedimiento”, señala, destacando que los grandes desgastes que se realizaban en el pasado ya no forman parte de las prácticas modernas.
Igualmente cuando el tratamiento es bien indicado y ejecutado por un profesional actualizado.
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La tecnología permite manejar carillas en dientes sin alterar tanto al diente
Actualmente, existen técnicas mínimamente invasivas e incluso carillas que pueden colocarse sin desgaste o con una preparación casi imperceptible del diente.
Por eso, cuando el paciente acude a un odontólogo con formación y experiencia en estética dental, el riesgo de daño estructural es mínimo. En ese sentido, el problema no está en las carillas como tal, sino en quién las realiza y bajo qué criterios clínicos.
No obstante, la doctora Pulgarín advierte que sí hay factores que pueden afectar la salud dental después de colocarlas, y el principal es la falta de higiene oral. Una limpieza deficiente puede provocar caries, filtraciones o problemas en las encías, incluso en dientes con carillas bien adaptadas.
El cuidado diario, el cepillado adecuado, el uso de seda dental y los controles periódicos son fundamentales para garantizar la durabilidad del tratamiento.
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