La dependencia emocional es un patrón afectivo en el que una persona siente una necesidad excesiva de estar con alguien para sentirse valiosa, segura o completa.
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Quien la experimenta suele vivir con un temor profundo al abandono y, muchas veces, está dispuesto a sacrificar su bienestar con tal de no perder esa relación, aunque sea dañina. Esta dependencia no nace del amor genuino, sino del miedo y la inseguridad.
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La psicóloga Isabela Marmolejo Canizalez explica que este tipo de vínculo puede ser una señal clara de dependencia emocional, una forma de apego poco saludable que muchas veces se disfraza de amor, pero que en realidad está basada en el miedo.
“La dependencia emocional no es amor, es miedo al abandono disfrazado. Es una droga. Nos volvemos adictos a quien nos lastima, y creemos que amar es necesitar al otro para vivir”.
Explica Marmolejo.
Esta adicción emocional puede llevarnos a normalizar el maltrato, abandonar nuestras pasiones y perder nuestra identidad en nombre del amor. En este tipo de relaciones, el miedo a estar solos es tan fuerte que nos impide ver la realidad con claridad.
¿Cómo afecta la salud mental?
Vivir atrapado en una relación de dependencia emocional puede tener un impacto profundo en el bienestar psicológico. Las personas que la padecen suelen experimentar:
- Ansiedad constante por temor al abandono.
- Baja autoestima, al sentirse insuficientes sin la validación del otro.
- Depresión, producto del desgaste emocional y la pérdida de identidad.
- Aislamiento social, al abandonar amistades y actividades personales.
- Dificultades para dormir o concentrarse, como señales del estrés acumulado.
“La dependencia emocional no solo daña nuestras relaciones, también deteriora profundamente nuestra salud mental y emocional. Por eso es tan importante identificarla y buscar ayuda”.
Señala la psicóloga.
Señales de alerta
Identificar una relación de dependencia emocional no siempre es fácil. Estas son algunas señales que pueden ayudarte a reconocerla:
- Te cuesta tomar decisiones sin la aprobación de tu pareja.
- Tu felicidad depende exclusivamente de lo que tu pareja decida hacer.
- Aunque te causa sufrimiento, crees que algún día cambiará “por amor a ti”.
- Has dejado de hacer cosas que te hacían feliz por temor a quedarte solo.
- Sientes ansiedad intensa si no contesta a tu llamado de manera inmediata
El primer paso: elegirse a uno mismo
Construir relaciones sanas comienza por una elección personal: priorizarte. Amar no significa perderse en el otro, sino compartir desde la plenitud.
“El amor sano no duele, no exige que te olvides de ti. La libertad emocional llega cuando aprendes a elegir desde el amor propio y no desde la carencia”.
Concluyó la psicóloga Marmolejo.
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