¿Alguna vez te has preguntado si dedicarle tiempo a tu pasatiempo favorito te hace bien, más allá de lo divertido que puede ser? La respuesta es un rotundo sí, y la ciencia lo respalda con datos.
Un análisis publicado en 2023 reunió la información de más de 93 mil personas mayores de 65 años en 16 países distintos, entre ellos Japón, Estados Unidos, China y varios de Europa.
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El hallazgo fue claro; quienes practicaban alguna actividad recreativa de forma constante tenían mejor estado de ánimo, menos síntomas depresivos y más satisfacción con su vida que aquellos que no lo hacían. Y lo más interesante: no importaba tanto cuál era el hobby, sino participar en algo que les gustara.
La investigadora Hei Wan Mak, una apasionada de los rompecabezas, encabezó este estudio y asegura que los beneficios son universales, sin importar el país o la cultura.
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Mueve tu cuerpo y fortalece tu mente
Al hablar de pasatiempos saludables, el ejercicio físico suele liderar la lista, actividades como correr, nadar o jugar tenis no solo benefician el corazón, los músculos o el peso corporal, también tienen un impacto positivo en el cerebro y las emociones.
El running, por ejemplo, ha demostrado mejorar la función cognitiva en adultos mayores y reducir síntomas de depresión, incluso al nivel de ciertos tratamientos médicos.
La natación, por su parte, no solo trabaja todo el cuerpo, sino que libera serotonina y dopamina, ayudando a mejorar el estado de ánimo y la memoria.
El tenis, además de ser dinámico y social, se ha asociado con una mayor expectativa de vida. Según un estudio realizado en Dinamarca, quienes lo practican regularmente pueden vivir hasta 10 años más.
Y si hablamos de deportes más modernos, el pickleball, una mezcla entre tenis, bádminton y ping-pong, ha ganado popularidad gracias a su impacto positivo en la salud mental, especialmente por su carácter divertido y colectivo.
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Comer bien también puede ser un hobby
Cocinar y cultivar alimentos no solo nos conecta con una alimentación más consciente, también nos ayuda a relajarnos y a tener una mejor relación con nuestro cuerpo.
La jardinería, por ejemplo, permite a los niños desarrollar habilidades motrices, paciencia y autoestima. Y para los adultos, representa una forma natural de liberar estrés y reconectarse con la tierra.
Seguir una receta, medir ingredientes y preparar una comida desde cero estimula áreas del cerebro relacionadas con la memoria y la toma de decisiones.
Además, cocinar en casa mejora los hábitos alimenticios, ya que se consume más fibra, proteínas y menos comida ultraprocesada, algo vital para quienes viven con enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión.
El poder del arte y la música
Los beneficios del arte no se limitan a los museos; dibujar, pintar o incluso colorear mandalas puede ser una poderosa herramienta para calmar la mente.
Estudios han mostrado que tan solo 45 minutos de actividad artística pueden reducir significativamente los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
Lo mismo ocurre con la música, pues al tocar un instrumento o simplemente escuchar melodías relajantes libera endorfinas, mejora la concentración e incluso ayuda en procesos de recuperación médica.
En bebés, la música ha demostrado mejorar el sueño, la frecuencia cardíaca y el aumento de peso.
La musicoterapia, cada vez más utilizada, es efectiva para tratar ansiedad, fatiga e incluso el dolor físico.
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El contacto con la naturaleza, un regalo para el cuerpo y el alma
Pasar tiempo al aire libre es otro hobby con beneficios notables. Ya sea caminando por un parque, explorando un bosque o simplemente escuchando a los pájaros, la conexión con la naturaleza tiene efectos terapéuticos comprobados.
Estar cerca de entornos naturales ayuda a reducir la presión arterial, fortalecer el sistema inmune y mejorar la memoria.
Además, estimula la creatividad y nos permite escapar, al menos por un rato, del estrés urbano y digital.
No hace falta ir muy lejos, con un paseo por el barrio, una caminata junto a un río o una tarde al sol en un jardín pueden marcar una gran diferencia.
No se trata de ser experto ni de hacerlo todos los días. Se trata de encontrar esa actividad que te hace feliz, que te desconecta de la rutina y que, sin darte cuenta, fortalece tu cuerpo y tu mente.

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