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La reforma fiscal debe escuchar el clamor de la gente

Si bien ha sido un gran gesto del sector privado asumir una mayor participación en las fuentes de financiación de la Reforma, consideramos que es posible aumentar la sobretasa al sector financiero a un 4%.

La reforma fiscal debe escuchar el clamor de la gente

Si bien ha sido un gran gesto del sector privado asumir una mayor participación en las fuentes de financiación de la Reforma, consideramos que es posible aumentar la sobretasa al sector financiero a un 4%.

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El gobierno nacional presentó su nuevo proyecto de reforma fiscal con el propósito de financiar la ayuda a los más vulnerables, mejorar las finanzas públicas y reactivar la economía. Esta vez, la medida pretende recaudar $15.2 billones, de los cuales un 72% de los recursos van a provenir del sector privado. Además, no va a subir el IVA a la canasta familiar ni tocará el bolsillo de los asalariados y de los pensionados.

La nueva medida incluye varias de las premisas que hemos defendido desde el Partido de la Unidad, en el sentido de que la Reforma Fiscal debe ser financiada en su mayoría por los grandes capitales, además de asegurar recursos para la inversión social con la cual se beneficiará a los más vulnerables, afectados por la Pandemia y el Paro Nacional. Sin embargo; creemos que para su debate en el Congreso, hay varios aspectos por mejorar.

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Si bien ha sido un gran gesto del sector privado asumir una mayor participación en las fuentes de financiación de la Reforma; consideramos que es posible aumentar la sobretasa al sector financiero a un 4%. También, proponemos disminuir la tarifa general del IVA al 18% y que se elimine el día sin IVA. Con esta reducción se compensa lo de este día.

Durante el debate de esta reforma apostaremos también por mantener el Impuesto al Patrimonio hasta el 2026, extendiéndolo a personas jurídicas lo cual, junto a la sobretasa a las entidades financieras, va a garantizar la red de protección social a los más pobres, especialmente a través de programas como el Ingreso Solidario, en el cual insistiremos que deben quedar incluidas las mujeres cuidadoras, en cuyo beneficio impulsamos el proyecto de Ley ‘Ingreso Mujer’, por parte del Partido de la U.

Otro aspecto que queremos proponer para la Reforma Fiscal es una amnistía en intereses y sanciones para los contribuyentes, que podría salvar muchas empresas golpeadas por la Pandemia y el Paro Nacional, sobre todo, a las MyPimes, que generan la mayor parte del empleo en el país.

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Esta amnistía podría tener vigencia hasta el 2022 y consistiría en la disminución de intereses del 100% y 90% de las sanciones para los contribuyentes que cancelen la totalidad de las obligaciones en mora reconocidas a diciembre 31 de 2020. Con la medida se podría perdonar parte del Capital, tal como ocurrió con los municipios y departamentos en 2020. Además, se podría establecer la terminación por mutuo acuerdo de los procesos que se encuentren en fiscalización, liquidación y discusión, y que haya conciliación para los que se encuentren en demandas en la vía contencioso administrativa.

De otra parte, destacamos la decisión del gobierno de financiar o subsidiar el 25% del salario para los jóvenes entre 18 y 28 años, pero en ese sentido, queremos que ese beneficio incluya a las mujeres quienes hemos sido las más perjudicadas por esta crisis social. A estos dos grupos poblacionales, además se les debe dar rutas selectivas para la generación de empleo.

Todas estas propuestas han surgido del ejercicio que hemos venido realizando al escuchar a la gente en las regiones, pues son ellas quienes mejor saben las dificultades que se viven en el día a día. Por eso, desde nuestro movimiento las estaremos impulsando para que, en la Reforma Fiscal, la voz de la gente sea escuchada.

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El balance del año

Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales.

El balance del año

Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales.

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A pocas horas de concluir el año 2021, resulta inevitable hacer un balance de lo que hemos vivido como ciudad en este tiempo. Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, con el desempleo más alto entre las grandes ciudades del país y con un retroceso de casi 20 años en indicadores de pobreza, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales más fuertes que ha tenido Colombia en años. En un coctel de insatisfacción popular mezclada con grupos violentos que aprovecharon el desorden, Cali vivió una espiral de destrucción de capital social y físico sin precedentes del que aún no nos recuperamos totalmente.

El primer semestre de 2021 nos dejó una ciudad con los homicidios al alza por primera vez en una década, con 680 muertes violentas al 30 de junio. En materia de recuperación del empleo, la ciudad avanzó a menor ritmo que otras capitales como Barranquilla y Medellín y el deterioro de la percepción de la ciudadanía en sus instituciones llegó a niveles preocupantemente bajos, lo que nos debe alertar sobre la necesidad de recuperar la confianza de la gente. Sin ese aspecto, es muy difícil que la gente se sienta parte de una ciudad que avanza y participe del cambio que necesitamos.

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Cali es una ciudad con un inmenso potencial y una gran capacidad de recuperarse. En este segundo semestre, a pesar de duros debates alrededor de hechos que comprometen la credibilidad de las instituciones ante los ciudadanos, hemos podido avanzar. Para noviembre, teníamos la tasa de desempleo más baja desde el inicio de la pandemia y se recuperó el sector nocturno y las industrias culturales. Si bien aún tenemos unos retos gigantes en movilidad y seguridad, por citar dos temas de gran preocupación, resulta fundamental reconocer que en Cali se está intentando recuperar la vida que se llevó la pandemia y es un propósito colectivo.

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La reconstrucción de Cali pasa por algo más que rehabilitar infraestructuras destruidas como la del MIO. En 2022, en conjunto con la sociedad civil, los empresarios y el sector público, se deberán enfrentar retos enormes para la recuperación de la confianza de la gente, cuya pérdida hoy constituye la mayor y más profunda crisis que atravesamos. Ese capital social es clave para la reconstrucción de Cali, para que vuelva el civismo, la cultura ciudadana y las perspectivas dejen de ser sombrías.

Si el año 2021 fue el segundo año en crisis profunda, 2022 debe ser el año de la recuperación. Poner los ojos en el empleo, en detener la espiral de violencia e inseguridad, desarrollar proyectos estratégicos como el tren de cercanías y devolverles credibilidad a las instituciones públicas son objetivos fundamentales sobre los cuales debemos sustentar el avance en la siguiente década. Que esta sea la última Navidad en medio de esta crisis profunda.

¡Feliz Año caleñísimo!

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Los retos frente a las comunidades afro del Pacífico

Si bien, desde el Estado se han emprendido acciones para aliviar la dura realidad de estas comunidades, son muchos los retos que existen para superar la inequidad, que persiste.

Los retos frente a las comunidades afro del Pacífico
Especial para 90minutos.co

Si bien, desde el Estado se han emprendido acciones para aliviar la dura realidad de estas comunidades, son muchos los retos que existen para superar la inequidad, que persiste.

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Las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, representan cerca del 10% de los colombianos. Se trata de una población que con su trabajo y riqueza cultural ha contribuido a la construcción de lo que hoy somos como país. Sin embargo, en mis recorridos por sus territorios he podido palpar cómo sus gentes padecen el atraso y el abandono, una deuda histórica que estamos obligados a pagar.

Basta con revisar los índices de pobreza multidimensional. Por ejemplo, en el Pacífico, antes de la pandemia, en 2018 este indicador estaba en 11 puntos por encima de la media nacional, una situación que ha sido agravada por la crisis sanitaria. Y vemos casos como en Nariño, donde el promedio superó los 23 puntos.

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Si bien, desde el Estado se han emprendido acciones para aliviar la dura realidad de esta región, son muchos los retos que existen para superar la inequidad, que persiste. Por ejemplo, se expidió la Ley 70, que busca reconocer a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías, pero no se ha reglamentado en su totalidad.

Considero que es necesario que la ley reivindique este derecho a las comunidades organizadas que existen tanto en la zona rural como urbana. La reglamentación de la ley permitiría que las comunidades Narp tuvieran mayor incidencia en los planes de desarrollo y en los instrumentos de planificación existentes en los entes territoriales.

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De otra parte, es importante materializar políticas de desarrollo económico y social de largo plazo las cuales deben garantizar la participación de las comunidades en la toma de decisiones. Además, en estas iniciativas la bioeconomía y el ecoturismo deben tener un papel preponderante. También, es necesario incentivar mercados ágiles y funcionales, aprovechando la ubicación geográfica estratégica para atraer inversión internacional, y desarrollar una planificación con enfoque étnico, que impacte positivamente a las comunidades al identificar las subregiones y sus diferentes vocaciones productivas.

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Otro reto fundamental es la salud, cuya problemática se puede resumir en la falta de centros de atención, talento humano insuficiente y escasos recursos para el transporte de los enfermos de las zonas rurales, entre otros factores.

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Para mitigar esta situación es urgente desarrollar un modelo de atención primaria integral en salud con enfoque etnocultural. También, reforzar el Plan Decenal de Salud Pública, que desarrolle una red integral e integrada en salud, que vaya desde la promoción y prevención, hasta la rehabilitación del paciente y además, estimular económica y académicamente a los profesionales de la salud para que laboren en estos territorios.

Pero no podemos olvidar que la violencia generalizada en el Litoral es un factor que frena muchas iniciativas sociales y económicas. Por eso es importante propender por una cultura política de paz, que garantice los derechos humanos, el desarrollo y el fin de la pobreza extrema. Para lograrlo se necesita la presencia integral del Estado. Esto debe ir de la mano con el desarrollo de oportunidades para la población. Finalmente, se debe fortalecer jurídicamente al Sistema Nacional de Atención y Reparación a las Víctimas, con una mayor articulación entre las entidades nacionales y territoriales encargadas de hacer efectivo el goce de derechos de las víctimas del conflicto armado.

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Apoyar el desarrollo de las comunidades afro, ha sido uno de mis mayores compromisos. Así lo demostré en mi labor como gobernadora del Valle del Cauca, en donde fuimos el único departamento de Colombia que construyó un capítulo étnico - afro en el marco del plan de desarrollo, además creamos el Plan Decenal, una política pública para la población afro. También, a través de la Universidad del Valle se aumentaron los cupos para el acceso de esta población en la educación superior, del 4 al 8%, y creamos el canal de televisión Orígenes, dirigido a las comunidades étnicas, entre otros logros.

Es necesario que desde el país también exista un mayor reconocimiento, respeto y transparencia en el desarrollo de políticas en favor de las comunidades afro de nuestro Pacífico. Esto es posible a través de un liderazgo colectivo, que nos permita tomar decisiones firmes pese a las dificultades y así podamos crear caminos para la construcción de un país más equitativo, más justo, con más inversión, crecimiento y oportunidades para todos.

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Feliz Navidad y ¿feliz año?

Definitivamente el año 2021 para muchos no fue fácil y hay que dejar de sentirnos culpables por decir en voz alta que queremos que se acabe.

Feliz Navidad y ¿feliz año?
Especial para 90minutos.co

Definitivamente el año 2021 para muchos no fue fácil y hay que dejar de sentirnos culpables por decir en voz alta que queremos que se acabe.

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Definitivamente el año 2021 para muchos no fue fácil y hay que dejar de sentirnos culpables por decir en voz alta que queremos que se acabe.

Muchos en esta época navideña sienten la presión familiar, la felicidad abrumante de redes sociales, las preguntas incómodas de los encuentros con amigos y la culpa por no poder comprar un regalo o por comprar de más, convirtiendo estas fiestas en una verdadera tortura. Sin embargo muchos otros han entendido el verdadero valor de estar aquí y ven como un regalo de la vida poder compartir con quienes aman.

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El 2021, fue un año diferente, para agradecer estar aquí y honrar a los que ya no nos acompañan pero que también nos volvió vulnerables, que nos enseñó que los planes cambian pero que poco a poco todo pasa y aunque cada día haya situaciones nuevas por superar existen miles de motivos más por los cuales agradecer.

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Poder aceptar que fue un año difícil y retador, también es un logro, haber aprendido a aceptar sus emociones, validarlas y tener la oportunidad de buscar que el próximo sea distinto. No se sienta culpable si lo que más desea como regalo de navidad es que este 2021 se vaya, es tanto el discurso de positivismo que nos han vendido que a veces ocultamos nuestros verdaderos deseos solo para encajar, pero yo si deseo con ansias que llegue un nuevo año porque aunque se lea un poco cliché, el finalizar un año es la oportunidad perfecta para hacer un Detox emocional y abrirse a 365 días nuevos llenos de oportunidades.

Recuerde que puede cambiar un año pero la decisión de cambiar su vida solo depende de usted.

@melihinestrosa

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