Cada diciembre de cada año, como si se tratara de una deuda no saldada, Héctor Lavoe vuelve y le canta a su borinquen desde la otra vida. Cumpliendo esa promesa que hizo en 1971, ‘El Cantante de los Cantantes’ regresa todos los diciembres y asalta las casas de todos los ‘portorros’ con un sentido coro que dice: “Mi canción se inspira no te ha de olvidar y yo te voy a cantar desde la otra vida, y yo te voy a cantar Borinquen desde la otra vida”.
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Asimismo, esa firme promesa que hace el gran Héctor Lavoe, con una voz que sale del alma y que cada fin de año se escucha no solo en Puerto Ric. Sino en todos los países en los que navegó con su canto ‘El hombre que respiraba debajo del agua’ se convirtió en Cali en el anuncio de las festividades de fin de año.
Y es que es indudable que los caleños tenemos nuestra propia banda sonora navideña. Esa misma en la que Bobby Cruz nos recuerda que “se va pa’ casa e' Ramon a comer arroz con dulce y el rabito del lechón y pasteles bien picantes, como los cocina Flor, mucho turrón alicante y un buen palito de ron”.
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Sí, sé que usted ya lo está tarareando y por eso le inyecto un poco más de nostalgia y le recuerdo ‘La Pascua de Navidad’, ese tema que también cantamos a coro en diciembre de la mano de Luis Felipe y su hermano Nelson González cuando nos piden a todos sus fanáticos:
“Vamos todos a cantar, vamos todos a cantar, que está noche vendrá, vamos todos a cantar, vamos todos a cantar, que esta noche vendrá”.

Esos fueron los años setenta y una década después llegó el Gran Combo con una fiesta inolvidable, la de Pilito, sí, esa misma tremenda rumba en la que nos recuerdan que:
“No te sobra tiempo de enero a noviembre
Solo hay tiempo pa’ trabajar
No te sobra tiempo de enero a noviembre
Solo hay tiempo pa’ trabajar.No importa, se está acercando diciembre
Que es fecha pa’ vacilar
Y tú no olvides, viene diciembre
Época de vacilar”.
Tampoco podemos olvidar a Cheo Feliciano que con el matrimonio de Cheverón con Salsa nos trae el sabor campesino del Puerto Rico rural. “Cheverón con salsa, cheverón con salsa, cheverón con salsa, cheverón con salsa. Y fue tan grande el amor
la pasión con que se amaron que dos hijos procrearon Orisongo y Salsador”.
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Y qué decir de otro tema navideño del gran Cheo, que aunque no suena mucho en Cali, es una de sus más bellas interpretaciones navideñas y se llama ‘Mapeyé’, una hermosa composición del más puro raigambre popular de la bella isla de Borinquen.
Pero todo hay que decirlo, tal vez salvo el disco de Richie Ray todos los demás temas navideños posteriores tienen como antecedente el increíble éxito que tuvieron Willie Colón y Héctor Lavoe con su primera joya denominada ‘Asalto Navideño Número 1”, una producción de 1970 que ajusta 53 años y que no para de sonar.
Asimismo, con su voz gastada de jibarito callejero, Héctor la rompió en la escena salsera de Puerto Rico, pero la magia fue superior, porque lo que se creía que iba a ser un disco para que los puertorriqueños ‘exiliados’ se conectaran con Lavoe y Colón resultó siendo un tremendo palo navideño que trascendió fronteras. Y se convirtió en himno de las fiestas de fin de año en San Juan, Ciudad de Panamá, Caracas, El Callao, Guayaquil y, por supuesto, Cali.
“Ya van a empezar las fiestas
Las fiestas de Navidad
Y el jibarito cantando
A todos nos va alegrarVamos a que no recuerdan
El más remoto rincón
Se escucha al jibarito
Cantando su inspiración”.
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Igualmente, entre los caleños, ‘Aires de Navidad’ se transformó en un disco evocador. Un tema que va directo a las emociones y que entre los salseros está cargado de nostalgias familiares y emotivas. Un claro ejemplo de cómo nuestra música afroantillana no traza fronteras y que el gusto melódico no conoce límites. Un álbum que inicialmente nació de la mano de Willie Colón para estrechar vínculos con la fanaticada puertorriqueña y, especialmente, con los jibaritos que habían tenido que emigrar a Estados Unidos se convirtió en un suceso latinoamericano.
La cita fue en la primera semana del mes de diciembre de 1970. Se trató del primer álbum navideño de Colón y Lavoe y el sexto de estudio de la destacada orquesta que por aquellos años ya sonaba fuerte en el concierto latino. Atrás había quedado ‘El Malo’, ‘The Hustler’, ‘Guisando’, ‘Our Thing’ y ‘La Gran Fuga’. Los chicos que habían impregnado el sonido del barrio a lo que ahora se llamaba salsa querían volver a sus raíces, a la bomba y la plena, al seis navideño y el aguinaldo, todos aires autóctonos de la Isla.
Willie Colón, el destacado trombonista y director de la orquesta en la que descolló el joven Héctor Juan Pérez, luego conocido como Héctor Lavoe, lo explicó de esta manera:
“Resulta que en las fiestas de Navidad en Puerto Rico existen dos formas de aguinaldo musical, el aguinaldo urbano y el aguinaldo jíbaro. Pero en ambos se reúnen varios músicos de diferentes conjuntos jíbaros para conformar un grupo llamado parranda, que en el aguinaldo jíbaro se denomina trulla y en el aguinaldo urbano se llama asalto. Sobra decir que este nombre ha acarreado muchas confusiones”.
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Y es que el término asalto navideño, como fue bautizado el álbum, provocó muchos debates, pero la verdad es que en países caribeños como Puerto Rico, República Dominicana y Cuba se le llamaba así a la costumbre en los barrios populares de iniciar los festejos navideños con la reunión masiva entre vecinos para cantar, bailar, formar el ‘corrinche’ en la esquina. Tomarse un ‘palito de ron’ y, cómo no, disfrutar de los manjares navideños.
Asimismo, lo cierto es que Colón tuvo la maravillosa idea de invitar a Yomo Toro, un virtuoso del cuatro Puertorriqueño, para acompañar esta ‘trulla’, como también se le denominaba en la ‘lsla del encanto’ a estas reuniones decembrinas. Y no pudo ser mejor la decisión ya que Yomo, el embajador del Cuatro, reconocido como un baluarte de la música local, le dio un toque autóctono original al álbum que lo ayudó a catapultar como una de las diez grabaciones latinas más importantes de la historia.
Con su música jíbara al hombro, Yomo Toro ingresó con este álbum a las grandes ligas de la Fania All Star y nunca más se iría porque su inquietante cuatro sonaría en múltiples producciones acompañando no solo a Willie Colón sino también a Larry Harlow, Tito Puente, Jhonny Pacheco, Rubén Blades, Cheo Feliciano, Eydie Gorme y hasta Gloria Estefan, entre otros.
“Hay jíbaros que saben más
Y aquí queda demostrado
Soy un jíbaro guillado
Pero de jíbaro de verdadEsta navidad, vamos a gozar
Esta navidad, vamos a gozar”.
Con ‘Esta Navidad’, de la misma producción, la trilogía Colón-Lavoe-Toro se lanzó sin miramientos a una fusión de la música ancestral puertorriqueña con los acordes salseros que tronaban en Nueva York. Para lograr ese sonido, Willie sumó a Jhonny Pacheco y Justo Betancourt, además de una banda que incluía al profesor Joe Torres en el piano, Milton Cardona en las congas, José Mangual Jr. en la percusión, y en los trombones al propio Willie Colón y William ‘Sweet’ Campbell. Una conjunción antológica de virtuosos que derivó en un álbum de culto.
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César Miguel Rondón, autor de ‘El libro de la Salsa’, resume esta sumatoria de talentos de una forma contundente: Willie resolvió, a nivel de instrumentistas, los propósitos básicos de su tentativa, Yomo dio el toque típico y tradicional, mientras él se encargó de agregar todo lo referente al sonido de Nueva York”.
Asimismo, cuenta la leyenda salsera que Willie desde sus comienzos en el Bronx latino estaba muy sintonizado con los ritmos autóctonos de Puerto Rico, especialmente porque su abuela, Antonia Román, quien fue una gran influencia para el futuro músico, le cantaba la bomba y la plena, y los aguinaldos navideños.
En alguna oportunidad, un joven Colón en pleno crecimiento musical entró a un bar llamado ‘La Campana’, en Nueva York, para conocer a un intérprete del cuatro del cual le habían hablado mucho, pero como Willie era menor de edad lo sacaron del lugar y se quedó con las ganas de ver a Víctor Guillermo Toro Vega. Quien era mejor conocido como el gran Yomo Toro.
A su vez, pasaron los años, los éxitos comenzaron a llegar y fue a finales de 1971 cuando el afamado trombonista le preguntó a Héctor Lavoe si se conocía con Yomo Toro y Lavoe le refirió a otro amigo, Robertito García, también cuatrista y quien es el que finalmente logra que las estrellas puedan alinearse y que Yomo participe de este asalto musical que se ‘robó’ las navidades en Cali. Como si fuera poco, el aporte de Roberto García fue crucial pues es el compositor del exitoso ‘Aires de Navidad’.
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“Mata de plátano, a ti,
a ti te debo la mancha
que ni el jabón, ni la plancha
quitan de encima de mí.
Desque jíbaro nací
al aire llevo el tesoro
de tu racimo de oro
y tu hoja verde y ancha;
Llevaré siempre la mancha
per Saecula Saeculorum”.
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A su vez, el reconocido poeta Luis Llórens Torres, uno de los escritores más prolíficos y reconocidos de la Isla del Encanto, escribió unos versos muy sentidos que tituló ‘La mancha de plátano’, una de las expresiones más autóctonas de los boricuas para significar la pertenencia a su comunidad. Y es por eso que de seguro Willie Colón fijó en su mente la idea de que Yomo apareciera en el álbum porque él representaba la esencia musical del jibarito, un artista ligado a la música campesina.
En esencia se trató de una combinación perfecta: Yomo tenía todavía encima ‘la mancha de plátano’ de su ascendencia jibarita; Héctor Lavoe llevaba consigo toda la guapería y el tono arrastrado que le había aprendido a Jesús Sánchez Erazo, ‘Chuíto’, el ‘cantaor’ de Bayamón y, finalmente, Willie Colón, poseía toda la sapiencia del músico y arreglista brillante que podía integrar sonidos tradicionales con ese movimiento salsero y moderno que se imponía en Nueva York.
“Ya van a empezar las fiestas
Las fiestas de navidad
Y el jibarito cantando
A todos nos va alegrarVamos a que no recuerdan
El más remoto rincón
Se escucha al jibarito
Cantando su inspiración”.
Lo que vino después fue simplemente una descarga sonora que invadiría con su sabor tradicional el fin de año de varios países del continente y que en Cali se convertiría en el icónico tema que anunciaría la llegada de la Navidad.
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Y es que hasta la famosa carátula del ‘Long play’ contribuyó al estruendoso éxito del álbum. El diseño y la foto realizada por Izzy Sanabria mostraba a Willie Colón disfrazado como Papa Noel, con un tabaco en la boca, un poco desprolijo, con la barba mal puesta y como si quiera arrebatarle un regalo a un Héctor Lavoe ataviado con un traje de elfo navideño.
Allí también, en esa expresión, cobró sentido para muchos fanáticos el nombre del disco, porque la imagen se podía interpretar como la disparatada irrupción de un Papá Noel y un elfo navideños falsos dispuestos a cometer un raponazo dentro de una vivienda.
Al final, el inolvidable asalto lo que se robó fueron las mejores fiestas de la ciudad y aún hoy no existe una casa caleña en la que la nostalgia no llegue como una ráfaga de melancolía cuando arrancan los cinco golpes del trombón de Willie, acompañado de la bella interpretación del cuatro de Yomo y la fantástica aparición del pregón arrastrado de Lavoe cuando inicia con ese nostálgico… ‘Saludo a mi borinquen en Navidad’…
La única certeza musical es que cada año que pasa el ‘Cantante de los cantantes’ cumple con una cita ineludible en diciembre y su voz resuena como si acabara de estrenar su álbum.
Y como los adioses a veces son tan difíciles, prefiero dejárselo a mi amigo ‘Jéctor’ cuando en ‘Aires de Navidad’ nos transmitió su más bello mensaje…
“Y con esta me despido
Como esto es devoción
Que pasen un feliz año
Les deseo de corazón”.
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