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Es la esperanza de vida para esta comunidad, es una visión de desarrollo sostenible, y de bienestar para este territorio que se resignifica y se valoriza desde el alma, desde los sentidos, y desde la gestión ambiental y cultural de una comunidad que sigue pujante y vibrando por su naturaleza.

Que suenen los tambores, que salgan los zanqueros, y que los mimos nos regalen una puesta en escena de arte y metáforas de verde natural, para que nuestros corazones se conecten con Gaia mientras la Pachamama nos bendice un poco más, que entre esta tragedia ambiental y esta esperanza surreal de universos de conservación esta Toxic Tours, una organización comunitaria rural que se enfoca en la conservación ambiental a través del turismo de naturaleza, el levantamiento de información base sobre biodiversidad, pedagogía en manejo de residuos sólidos y la denuncia de distintas problemáticas que afectan el ecosistema.
Su objetivo principal es generar apropiación del territorio especialmente en la juventud a través de recorridos de reconocimiento de la fauna y flora local, así como de los agentes contaminantes relacionados con la actividad minera en los corregimientos de Montebello, Golondrinas y La Paz.
En sus actividades y quehaceres que con la esencia de la acción comunitaria por la vida se conjugan la indagación científica, el deporte, la recreación, la narración oral y las artes marciales, lo cual ha permitido un creciente reconocimiento de un proceso que desde el diálogo de saberes y el valor de la vida los reconoce cada día entre la población rural y urbana de Santiago de Cali.
En esta pincelada de arte contemporáneo urbano hecha esencia natural o selección de vida, la comunidad de Montebello tiene sus guardianes del agua, sus amigos del barrio y quienes son los actores de esta película de la vida, de estos malabares de la conservación y de esta escena de otra obra más de teatro que depara la vida en la ladera caleña, aquí están Steven, Harryson, Fernanda, Alexis y Anderson construyendo territorio y cultura ambiental mientras recorren el Chocho para revitalizarla, para recuperarla y para hacer que su casa ancestral sea de vida y no de muerte, contaminación y polución.

Hoy sus sonidos, su grito de independencia y su liderazgo ha sido escuchado de a poco y ya se les unen instituciones y amigos de la naturaleza, que desde los colectivos de la ruralidad caleña van trabajando barrio adentro y desde la esencia de la vida, la cultura y la naturaleza de ladera para que Montebello se consolide como un Destino de Paz.
Desde la ladera, la montaña y la neblina de los farallones se ve la Cali Urbana, la del plan del río Cauca, la selva de cemento, la de la caña, tabaco y brea, la Cali de la Salsa y control, de la Pachanga, de la temperatura bailarina que es como un ají, esa Cali en la que las cosas son cuestión de Pandebono, si, oiga, mire, vea que usted está en la Cali que mezcla lo campesino, con lo afro del Pacifico, y la evidencia que nos dejó la colonización Europea en esa Cali que se enamoró de la contradanza y la danza criolla conocida como el Danzón, esa Cali que se cautivó con los movimientos que enamoran y embelesan a cualquier desprevenido con el Son, el Guaguancó, Son Montuno y la Guaracha Cubana y los ritmos antillanos, esa Cali que encontró en el Mambo y en la nostalgia armónica del bailador, una oportunidad para convertirse en la Capital Mundial de la Salsa.

Desde su llegada a Cali desde Buenaventura traído en notas de ferrocarril, hasta los bailaderos y Grilles más pachangueros, de Boogaloo, y uno que otro paso de agualulo, sin duda alguna la salsa cautivó Cali, se apoderó de ella y se convirtió no solo en la expresión popular de un pueblo, sino en su identidad.
Y si de Salsa se trata, la ciudad ha construido toda una ruta salsera con museos, escuelas de los mejores bailadores del mundo, campeones mundiales y todo, ha hecho de la salsa un Delirio de experiencias del baile y la cultura salsera en paseos que como Auroras te llenan de la magia que te ensalsa de ritmo, salsotecas, viejotecas, agualulos, orquestas de exportación pal mundo, noches de cabaret con experiencias salseras, coleccionistas, restaurantes y museos que rinde tributo y homenaje a esta cultura.

Si le gusta usted puede pasar por la Quinta y será mi Cali bella la que ira atravesando, se podrá pasear por la popular plaza de la caleñidad hoy conocida como Jairo Varela con sus emblemáticas trompetas, donde hay un museo del grupo y la obra del maestro, y si quiere se queda ahí en el restaurante la Galería de la Plaza que es pura cultura caleña con sus sabores y especiales que te dicen a qué sabe Cali.
Pero definitivamente, si queremos sentir la esencia de lo que significa la salsa hay que si o si llegar hasta el corazón del barrio Obrero. Un barrio que sin duda guarda los secretos de la cultura caleña, que te transporta a esa Cali que evoca los inicios de la rumba en la ciudad.
Desde su fundación por allá en 1919 como consecuencia de la llegada del ferrocarril a Cali, sus primeros moradores comunidades afrodescendientes, campesinos y caleños, construyeron sus primeras casas de bahareque en esta zona polvorosa, sin servicios públicos, pero con un futuro prometedor. Ahí nada más estaba el crucero de caminos del ferrocarril y los buses de la ruta Amarilla que sus habitantes tomaban para poderse comunicar con la Cali urbana.
El Barrio Obrero
Aquí en estas tierras de la nueva Cali de 1900, nació la recreación y el compartir caleño en los famosos Champús bailables después reconocidos como agualulos que se volvieron famosos por todas partes. Esa era la pura rumba de barrio, esa era la rumba con voltaje, que nunca nadie se imaginó se convertiría en la esencia de una sociedad que con el tiempo la acepto y la volvió parte de su cultura caleña. Quien no recuerda el famoso teatro Sucre, las tardes de películas mexicanas, o los encuentros de barriada en el popular Parque Eloy Alfaro en honor al famoso líder liberal de la época.

En fin el Obrero ha sido un hito de la cultura caleña pues por sus calles e historias se construyó la esencia de la cultura salsera en una amalgama de historias de ritmos y sonidos que solo el corazón, el cuerpo y los pies de un buen caleñ@ sabe entender en notas y sinfonías que desde el alma, le hablan a tu espíritu rumbero y le dan la orden a tu cadencioso cuerpo para que se mueva al ritmo del tambor africano, se levanta en la danza indígena tropical y se estilice en la contradanza europea como una simple Guaracha que cualquier tumbao de Son cubano hacen posible.
Desde el bolero, o las historias de la sonora matancera y el inmortal Daniel Santos, el trio matamoros hasta la Cumbia Caleña, la sonora Juventud, hasta la popular charanga, pachanga o la inmortalidad del viejo Piper Pimienta, nos hacen entender que la Salsa es simplemente una denominación que se da a una manera de ser, a una manera de bailar, a una cultura y estilo de vida que conjuga más de una sinfonía, sonata, ritmos, tipos y estilos de bailarlos.

Entonces, como no rendirle tributo a este fenómeno cultural al que llamamos Salsa, como no rendirle tributo a esta esencia caleña, a esta amalgama de mundos que suena en notas de tambor, vientos, pianos y guitarras que le hablan directamente a tu corazón desde los barrios de Cali. Pues si de tributo se trata y de inmortalizar la salsa como obra de arte sonora, entonces cuando venga al barrio obrero usted no se puede perder la experiencia de la Ruta de la Salsa.
Recuerde que, si huele a Caña, tabaco y brea usted está en Cali
hay mire vea, porque si está en el barrio obrero usted sin duda
se vuelve rumbero, pero rumbero de pura cepa caleña.
La Ruta de la Salsa
La Ruta de la salsa es una experiencia que la Junta de Acción Comunal y los empresarios del barrio Obrero han querido consolidar desde su imaginario de la salsa como patrimonio y legado para la ciudad. Esta apuesta de gestión cultural comunitaria quiere no solo que el barrio Obrero se reconozca por ser una ruta turística sino por ser una apuesta colectiva por la salvaguarda del patrimonio de Cali como es la Salsa.
Por ello cada una de las estaciones de interpretación donde usted podrá vivir la mejor de las experiencias esta cuidadosamente seleccionada como parte de la memoria y la historia viva de la ciudad y del legado de la salsa caleña.
Que se abra el telón, que suenen las trompetas, las congas, el cununo, el bongo, el piano y que los bailadores brillen baldosa mientras sus trajes multicolor y sus cuerpos se contonean al ritmo de los acordes que te recuerdan que la Salsa se conecta con tus fibras más profundas, tu sangre y te encierra en una burbuja de sensaciones que empalaga tus sentidos con la esencia misma del trópico cuando
replica el cuero, retumba el timbal y te sientes como todo un rumbero.
De paso en paso, de sonido en sonido y de sensaciones matizadas por la rumba y el jolgorio del patrimonio vivo que es la Salsa, que se vive y se siente en cada rincón del Obrero, vives una experiencia en la que te das cuenta que aquí hay un proyecto que sin duda garantizará el bienestar de esta comunidad, resignificará y le dará valor a la palabra Obrero, y posicionará este territorio en la memoria colectiva de quienes logran entender su valor desde la salvaguarda del patrimonio gracias al liderazgo de
quienes hoy se ponen la camiseta comunitaria de la defensa de lo colectivo.
En el Obrero no se trata de Anglicismos para el nombre de la salsa, ni de pensar que el barrio se llene de rutas y operadores porque eso estaría muy cerca de la mercantilización de la cultura y el fin de la identidad salsera, en el Obrero quienes hoy pelean y defienden el patrimonio colectivo, entienden que no se trata de mercadeo superficial, cosmético y activismo turístico, sino de construcción colectiva y defensa de lo patrimonial desde la gestión cultural comunitaria, con eso claro y la gestión integral del territorio, el turismo cultural y comunitario será una oportunidad real y no un espejismo de alguna administración desde una promesa de campaña.
Aquí definitivamente del Barrio Obrero a la Quince un paso es, cantando bajito yo me iba a pie, piraguando o en la Guagua sabes que llegaste al lugar donde se conjugan las sensaciones de esta manifestación cultural llamada salsa.



Aquí en el Obrero te reciben con la Acangana de su gente que te hace sentir como en casa, mientras recorres lugares emblemáticos que están en el corazón de Cali como el Museo de la Salsa, Pa Borojol, el monumento al gran Piper Pimienta, Melassa Club, la Matraca, la Nelly teka y el Chorrito Antillano. Aquí cuando ya recorriste esta rumba de ruta de la Salsa te dan un abrazo te tomas la selfi y te sentís como un compa cámara, te llenas de puro Aché, y sentís que la energía de la salsa pasa por tu cuerpo y ahí si mirá que te sentís como un caleño oís ve.
Vivir la Ruta de la Salsa es toda una sensación que te llega desde el Bilongo y es entonces cuando dejas salir tu Guasábara de guaguancó antillano, te pones todo visajoso y te das cuenta que esta rumba es de puro Guateque caleño y de barrio oyó. Empieza la tiradera de paso, la brillada de baldosa con la historia de la salsa, los Vinilos y los ritmos más salseros que se tomaron a Cali, y en medio de esa rumba de agualulo se te sale el Hachero y el Sandunguero, te gozas tu Vacilón y al ritmo del titicó te sentís es en Cali papi, y con los traguitos encima acompañado de tu gasimba, si es que no te le canalias un trago a alguien, te pones chapeto y ya estas es hablando como un Farfullero caleño y en medio del estasis total sabes que estas es en Cali ve.
Esta experiencia de la ruta de la salsa es única y es una apuesta que en el Obrero quieren preservar por y para siempre, para que la esencia de la salsa y lo que significa Cali siga más viva que nunca.
Hoy en el barrio Obrero hay un ambicioso proyecto que lidera la alcaldía de Cali junto a la comunidad del Barrio para consolidar un destino salsero y de pura cultura caleña. Ojalá con la bendición de Eleguá los caminos y el destino de la salsa en Cali sea para siempre, para que no nos perdamos la oportunidad de seguir en nuestra rumba, vacilón y en el Yambú.
Bueno compañeros de viaje si llegaste hasta aquí en esta larga aventura de recorrer las calles y los barrios de Cali te dejo las historias que se convierten en experiencias de turismo urbano, decide cual quiere vivir.














