La Torre Eiffel, uno de los monumentos más reconocidos del mundo, es símbolo indiscutible de París y de la ingeniería moderna. Su historia comienza en el siglo XIX, cuando Francia se preparaba para celebrar la Exposición Universal de 1889, evento que conmemoraba el centenario de la Revolución Francesa.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Asimismo, el gobierno francés lanzó un concurso para diseñar una estructura monumental que mostrara el progreso y la innovación del país.
El proyecto ganador fue el del ingeniero Gustave Eiffel, acompañado por Maurice Koechlin y Émile Nouguier. De igual manera, la construcción inició en 1887 y culminó en marzo de 1889, después de poco más de dos años de trabajo.
Con sus 300 metros de altura (324 con la antena), la torre se convirtió en la estructura más alta del mundo de su época, superando a la pirámide de Keops y a la catedral de Colonia.
Lea además: ¿Qué es Visa K ? La nueva apuesta para jóvenes que quieran viajar a China
De la polémica al orgullo nacional de Francia y emblema en París
En sus primeros años, la Torre Eiffel no fue bien recibida por todos. Escritores y artistas parisinos la calificaron de “monstruo de hierro”, argumentando que rompía con la estética de la ciudad.
Sin embargo, tras la inauguración, más de dos millones de personas la visitaron durante la exposición, consolidándola como una maravilla de la arquitectura moderna.
Igualmente, con el tiempo, la torre dejó de ser un simple atractivo temporal para convertirse en un símbolo nacional. Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, se utilizó como torre de telecomunicaciones y punto de observación militar.
Su utilidad estratégica salvó a la estructura de ser desmontada, como originalmente se había planeado tras 20 años.

Un monumento eterno
Hoy, la Torre Eiffel recibe más de 7 millones de visitantes al año, siendo el monumento de pago más visitado del mundo. Ha inspirado innumerables obras de arte, películas y canciones, y sigue siendo un ícono del amor, la cultura y la tecnología.
Su historia es la de un sueño de hierro que desafió las críticas, sobrevivió al paso del tiempo y se convirtió en el símbolo eterno de París y del ingenio humano.

Sigue nuestras redes sociales:














