La menopausia es una etapa natural en la vida de todas las mujeres. Se presenta generalmente entre los 45 y 52 años y marca el fin del ciclo menstrual, debido a que los ovarios dejan de producir hormonas como el estrógeno. Aunque es un proceso fisiológico, también implica cambios físicos y emocionales que pueden llegar a ser intensos si no se cuenta con información y acompañamiento adecuado.
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Igualmente, uno de los primeros signos para identificar la llegada de la menopausia es la irregularidad en la menstruación. La etapa se confirma cuando la mujer completa un año sin periodo menstrual.
Sin embargo, antes de este punto se atraviesa una fase llamada perimenopausia, que puede durar alrededor de tres años y también está acompañada de variaciones hormonales.
Estos son los síntomas de la menopausia: Detectables y para tener en cuenta
Ahora bien, entre los síntomas más comunes se encuentran los conocidos “bochornos” o sofocos, que suelen presentarse especialmente en las noches, afectando el sueño y el descanso.
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Además, muchas mujeres experimentan cambios en el estado de ánimo, que pueden ir desde irritabilidad hasta episodios de ansiedad o depresión.
Otros síntomas frecuentes incluyen resequedad vaginal, disminución del deseo sexual, dolor durante las relaciones e incluso incontinencia urinaria, debido a la caída de niveles de estrógenos y andrógenos.
La importancia del apoyo emocional y familiar
La menopausia no solo debe ser vista como un tema individual. La ginecóloga y obstetra Ana María Arias resalta que es clave que las parejas y la familia comprendan los cambios que atraviesa la mujer para brindar apoyo emocional.
La especialista recomienda mantener hábitos saludables como realizar actividad física, llevar una alimentación balanceada y manejar el estrés para sobrellevar mejor esta transición.
Tratamientos disponibles para la menopausia
Ahora bien, sobre el manejo de los síntomas, la doctora Arias señala que “el pilar fundamental es la terapia de reemplazo hormonal”, siempre que la paciente sea apta para recibirla.
Sin embargo, aclara que mujeres con antecedentes de cáncer de seno, ovario o endometrio no deben usarla, por lo que es esencial recibir orientación médica personalizada para definir el tratamiento más adecuado.
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