La blefaritis es una inflamación crónica de los párpados que afecta a personas de todas las edades. Aunque no suele ser grave, puede ser incómoda y, si no se trata adecuadamente, causar molestias persistentes y complicaciones en la salud ocular.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Esta afección se caracteriza por enrojecimiento, picazón, irritación y una sensación de tener arena o un cuerpo extraño en los ojos. En algunos casos, los párpados pueden inflamarse y volverse rojos, y, en situaciones más graves, pueden aparecer costras en la base de las pestañas o incluso pérdida de las mismas.
Causas y factores de riesgo
La blefaritis tiene diversas causas. Una de las más comunes es la disfunción de las glándulas sebáceas en los párpados, las cuales son responsables de producir una capa aceitosa que cubre las lágrimas y evita que se evapore.
Lea también: ¿Qué alimentos debe dejar de consumir si padece de cistitis? Conózcalo aquí
Esta disfunción puede provocar obstrucción en las glándulas y, como resultado, una proliferación excesiva de bacterias.

Otros factores que contribuyen a la aparición de la blefaritis incluyen infecciones bacterianas, alergias, condiciones dermatológicas como la rosácea o la dermatitis seborreica, y la presencia de ácaros microscópicos, que se alojan en los folículos pilosos de las pestañas.
Síntomas más comunes
Los síntomas de la blefaritis varían en intensidad, pero los más comunes incluyen:
- Picazón y ardor en el borde de los párpados.
- Enrojecimiento e irritación en los ojos.
- Sensación de arenilla o cuerpo extraño en los ojos.
- Párpados hinchados y enrojecidos.
- Costras o escamas en la base de las pestañas, especialmente al despertar.
- En casos graves, pérdida de pestañas o deformaciones en los párpados.

Tratamiento
Aunque la blefaritis es una afección crónica, es posible controlarla con un tratamiento adecuado. El manejo inicial suele incluir una estricta higiene ocular, que consiste en limpiar suavemente los párpados con toallitas especiales y aplicar compresas tibias para ayudar a destapar las glándulas bloqueadas.
En situaciones más graves, los médicos pueden prescribir antibióticos en forma de gotas o cremas para tratar infecciones bacterianas.
Consultas periódicas con un especialista pueden ser necesarias para ajustar el tratamiento y evitar que la afección afecte la calidad de vida.
Sigue nuestras redes sociales:












