El periodista que transformó su amor por la salsa y lo convirtió en su quehacer periodístico. El joven que, por medio del baile, canalizó su energía y encontró un tesoro en este ritmo. Y el melómano natural que, entre memorias de antaño y experiencias actuales, destaca la importancia de la salsa para la rumba caleña. Estos son algunos de los protagonistas de los relatos que confirman por qué Cali es la capital mundial de la salsa.
Cali es su hogar, la salsa su camino
“Gan Gan y Gan Gon siempre están contentos, Gan Gan y Gan Gon siempre están contentos”, interpretaban Richie Ray y Bobby Cruz cuando marcaron el inicio del amor de Gerardo Quintero por la salsa y los ritmos afrocaribeños.
A sus 6 años el sonido de las trompetas en esta canción se convirtió en su conexión directa con la que se convertiría en su nueva pasión.

“Veía a una prima, mi hermana, bailándolo en la casa de mis abuelos y yo creo que ese tema a mí me gustó muchísimo, la verdad, y aún es uno de mis favoritos en la historia musical”.
Desde ese momento su historia con la salsa nunca se ha detenido. Convirtiéndolo no solo en un conocedor del ritmo, sino en uno de los personajes insignia en Cali cuando de esta temática se trata.
Gerardo es periodista y escritor, y justamente estas facetas en su vida, le han permitido acercarse a grandes exponentes salseros.
Cantantes y músicos han compartido con él sus historias y han ratificado lo importante que es Cali para los artistas; historias que cuenta también en su libro ‘Traigo de todo’.
“Chamaco Rivera me da una respuesta que a mí me parece absolutamente poderosa, me dice: Cali me salvó la vida”


La salsa como identidad cultural en Cali
Y es que la cercanía de Cali con Buenaventura, donde se encuentra uno de los puertos más importantes de Colombia, la existencia de un tren que pasaba por los barrios con mayor influencia musical y el inicio de grandes melómanos como lo fue doña Olimpa Solano o historiadores como Umberto Valverde, han sido parte clave para hacer de Cali el espacio que es hoy a nivel mundial para la Salsa.
“Desde los años 30, cuando apenas estaba surgiendo la radio en Colombia, ya para esa época Cuba era una potencia radial. Entonces, mucha gente cogía la música cubana y todos los grupos que comenzaban a ser importantes en aquella época comenzaron a ser oídos. (...) La gente iba también a Buenaventura a conseguir discos, porque ya habían oído algo”

“yo creo que esa musicalidad le gustó mucho al caleño porque finalmente si tú lo escuchas entiendes que hay una conjunción de ritmos, hay africano, pero también la guitarra española, en fin, todo ese crisol le gustó mucho a los caleños”
Y ese gusto se ha transformado, no solo en una manera de socialización y de esparcimiento, sino que se convirtió en parte de la identidad caleña.
Un rasgo que ha permeado diferentes profesiones, la economía y por supuesto la cultura en Cali. Un aspecto que, de acuerdo con Gerardo, va más allá que solo la musicalidad.
“Nosotros logramos nuestra identidad a través de la música que, como tú decías, no es nuestra, pero nosotros nos encargamos de preservarla, de quererla, de desarrollarla y además a partir de ella generar toda una cultura”
Hoy, Gerardo ha hecho de la salsa su estilo de vida. Uno que le ha permitido conocer nuevos aspectos, reconocer otros que quizá había olvidado y contagiar su pasión a nuevas generaciones.
Ya no solo escribe salsa, no solo entrevista salseros. Ahora, es parte de la rumba en Cali. Aquella que llegó para quedarse, aquella que se convirtió en identidad cultural.
“La salsa salva vidas, la música latina salva vidas”
expresó.
El joven que siguió con sus ‘pasos’ el llamado de la salsa

La salsa no solo se escucha, sino que también se baila. Jhonatan Zambrano, bailarín y amante del ritmo, es un joven que certifica cómo estos ritmos siguen vivos de generación tras generación.
Ingresó a una escuela de baile a sus 9 años, una propuesta de su familia para que “canalizara su energía”, y sintió esta disciplina como una forma de expresarse y disfrutar el nuevo ritmo musical que había llegado a su vida y por el cual surgió una gran curiosidad que se transformó en su nueva pasión.
Para él, Cali es el afinque de los salseros, el lugar en el que se preserva el ritmo y el lugar seguro para los cantantes que quieren seguir viviendo de su música.

“Si hablamos con músicos o cantantes puertorriqueños, cubanos, ellos mismos cuentan que en sus países, donde se originó la salsa, donde están las bases de la salsa, ellos ya pasaron casi que al olvido (...) pero llegan a Cali, desde sus múltiples facetas: melómanos , bailarines, músicas, todos los conocen. (...) Su música aquí sigue sonando”

El legado salsero
Y como joven, también ha podido evidenciar que, aunque tristemente muchos de los guardianes de la salsa han fallecido, hoy en día se ven más bailarines de salsa y más espacios de conversación en torno al ritmo, como lo es ‘Melomanitos’, en el marco de la Feria de Cali.
“Esos niños que siguen llenando ese legado y que les preguntas por una canción y no se limitan a una letra, sino al año de publicación, composición, álbum…”
Para él, es sorprendente ver que la ciudad cuente con más de 167 escuelas de baile oficiales, un aspecto fuerte que “solo se ve en Cali”. Al igual que las múltiples orquestas caleñas, en las cuales se da la integración de las mujeres de manera potencial en la música salsera y los melómanos que, con sus colecciones, guardan grandes tesoros.

Sin embargo, destaca la importancia del apoyo gubernamental y académico para asegurar la conservación de ese legado y la motivación de las nuevas generaciones para continuar con él.
“Que se pueda estudiar para ser melómano, ¿por qué no?”
Además, para Jhonatan, los lugares históricos y los que han nacido en los últimos años en Cali también son un aspecto importante para la conservación de la salsa.
“Hace 5 años no existía. Hoy es un punto turístico obligado para las personas que visitan la ciudad.(...). La Casa Latina de Gary Domínguez es un lugar fundamental para la salsa en la ciudad. El creó el encuentro de melómanos y coleccionistas. Él trajo por primera vez a muchas orquestas como la Sonora Ponceña y demás a Cali. Los lugares como esos te transportan a otro lugar”.
Por eso, “si bien aquí no nació la Salsa, aquí sí se mantiene viva”

Nostalgia salsera, recuerdos de Agua’elulos, casetas, y la rumba semanal en Cali

De esas cosas que nunca se olvidan, tan tácitos los recuerdos como las emociones que sintió, así enlista Miguel Ángel Palta los icónicos eventos que marcaban cada día de la semana la rumba en Cali:
- Los lunes de Honka Monka,
- Martes de Siboney
- Miércoles de La Manzana
- Jueves de Gusano Verde
- Viernes de El Escondite

Los agua’elulos y casetas, aquellos espacios que se crearon en Cali y que, durante años, fueron el sitio de esparcimiento de quienes veían en la música una oportunidad para vivir un tiempo agradable.
“los caleños tenían un referente y siempre buscaban la excusa para salir a rumbear”
Un ciudad que atrae a grandes artistas
Siendo una prueba de que la salsa había llegado para quedarse, y los artistas lo sabían, pues Cali vivió la llegada de grandes cantantes de los años 70 y 80, como Richi Ray y Bobby Cruz, El Gran Combo de Puerto Rico y La Sonora Ponceña.
Además de la creación de agrupaciones icónicas como Guayacán y el Grupo Niche, que “hicieron que Cali se formara en el ambiente salsero”.
Para Miguel, esta experiencia marcó su amor por la salsa y, en la actualidad, a pesar del cierre de aquellos lugares icónicos, encontró otros espacios para seguir disfrutando de la música.
“En el barrio Obrero hay muchos sitios. Yo diría que unos ocho o diez que se especializan en la cultura salsera; no solamente de escuchar, sino de conocer. El Museo de la Salsa, el Museo de los Bailadores…en muchos sitios en donde vos podés ir y escoger tu música, tocar el longplay, sentir la pasta, sentir las carátulas y poder programar tu melodía.”
Es así como para él, Cali se ha venido desarrollando poco a poco para convertirse en la ciudad en la que “la Salsa no muere”
Estos relatos son solo una parte de la narrativa significativa de la salsa en Cali. Pues, así como ellos, hay más caleños que escuchan, sienten y viven estos ritmos afrocaribeños. No importa la edad, no importa la clase social, no importa el género, solo importa la pasión por la salsa.
Revisión y acompañamiento: José Luis Carrillo Carrillo Sarria, Jefe de la Redacción Web de El País y docente de PRODUCCIÓN DE MENSAJES EN ENTORNOS ELECTRÓNICOS de la Especialización en Comunicación y Periodismo Digital de la Universidad Autónoma de Occidente.
* Corrección de ortografía y organización textual realizada con apoyo de la inteligencia artificial ChatGPT de OpenAI








