Cali fue epicentro de la tertulia salsera más grande de los últimos años. La crema y nata del género reunida para ver una película, ‘La Salsa Vive’.
Son muchos los documentales y películas que se han hecho alrededor de la salsa, desde la época de Masucci y su obsesión por posicionar a la Fania All Star en el séptimo arte por allá a inicios de los setenta con su irrepetible Our Latin Thing (Nuestra Cosa Latina), las películas de Luis Ospina ambientadas en el éxtasis de la convivencia del rock y la salsa setentera en Cali, las biografías fílmicas de los creadores de este cuento llamado ‘salsa’, como el recorrido impecable y sin omisiones que hace Carlos Ospina del pastuso dueño de las blancas y las negras Edy Martínez, hasta las producciones recientes, con una mirada de retrospectiva y desde la memoria de lo que fue la salsa en el mundo. Sin embargo, para la crítica salsera nunca van a ser suficientes filmes, porque siempre va a faltar un pedazo del cuento por contar y de mitos por verificar.
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Pero, un caleño radicado en la tierra Yankee llegó a sumarse a la lista con una producción diferente, un análisis del pre y post euforia del género; una tertulia contada por los que son, la posibilidad de reconocer el impacto de esta música desde la mirada del barrio, la calle y la esquina.
Juan Carvajal, cineasta y programador oriundo de la Sultana del Valle, después de múltiples producciones cinematográficas, fundar festivales como el Colombian Film Festival New York y The Classics, decidió aventurarse por la fusión de sus dos ciudades del alma, Cali y Nueva York alrededor de una música que marcó un antes y un después en ambas narrando su profunda conexión; la música afrocaribeña.
Como si contarla y definirla no fuera lo bastante difícil, Carvajal se atrevió a más, quiso llevar su relato a un espacio sin límites, logrando articular lo que muchas producciones que le preceden hicieron de manera individual o segmentada; quiso reunir a representantes de todos los campos que componen la salsa reflejando sus cosmovisiones y resaltando su relevancia en el fenómeno llamado salsa; desde músicos y cantantes de gran relevancia a nivel mundial, míticos e irremplazables melómanos, investigadores exhaustivos del género, bailadores que marcaron un estilo en Cali y sus relevos llamados bailarines, hasta aquél señor rumbero de una esquina cualquiera, la señora que se deja contagiar de la música y ambiente cada ocho días en la calle del sabor e incluso niños que se proponen seguir el legado.
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Con unos pequeños asomos de spoiler, me permito decirles que esta producción marcará un antes y un después en la historia fílmica de la salsa en Cali.
La trama de esta película inicia en el espacio que es prioridad para su director; el barrio, la calle y la esquina, pues la primer toma fija ubica al público en Siloé, a la altura del barrio Brisas de Mayo en Cali y luego lo transporta a las calles de Manhattan en barrios como East Harlem en la época de aquellos 70 dorados, ambos unidos por los mismos factores: histórica violencia, olvido estatal y la pasión profunda por la salsa. A partir de ese momento inicia el viaje musical de origen neoyorquino con destino a La Capital Mundial de la Salsa.
Pero ¿cómo hablar de un género musical, que realmente no es un género musical?
Carvajal, al igual que todos los cineastas que han hecho filmes sobre la salsa se han enfrentado al mismo problema, pero este caleño supo resolverlo, puso como primera escena a algunos de sus invitados especiales a definir la palabra ‘salsa’. Y ojo a los invitados; inicia Rubén Blades, le sigue Henry Fiol, ‘Mr. Afinque’ Willie Rosario, Ángel Lebrón, Johnny ‘El Dandy’ Rodríguez (q.e.p.d) y el icónico melómano caleño Gary Domínguez; todos coincidiendo en lo mismo, la palabra ‘salsa’ es un nombre comercial que se le asignó a la música afrocaribeña, en especial de la cubana que se transformó en Nueva York, en un momento que empezaba a desaparecer por la llegada de otros géneros y agruparon en una gran sombrilla llamada ‘salsa’ a géneros como el Guaguancó, Son Montuno, Madre Rumba, Mambo, Guaracha, Bomba, Plena, entre otros.
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A partir de la claridad del concepto se empieza a derivar la historia misma de la salsa contada por sus protagonistas en una perspectiva espejo entre la predominancia de la salsa y auge en Cali y Nueva York, repasando aquellas épocas en las cuales en una misma noche en una cuadra neoyorkina se podía presentar en clubes contiguos artistas de la talla de Ray Barreto, Tito Puente, Willie Colón y Jhonny Pacheco. Situación que no se aleja de lo vivido en Cali, como el filme lo cuenta, tras el doblete salsero de las presentaciones de Richie Ray y Bobby Cruz en el 68 y 69 en las míticas Casetas Panamericanas, también empezó a ser común para los caleños tener en una misma avenida, a total alcance y de manera simultánea la posibilidad de tener en una tarima a Héctor Lavoe, en otra a Celia Cruz y otra a Ismael Miranda.
Honor a quién lo merece en la salsa
La cuota caleña durante el documental es predominante y significativa para la crítica salsera, Carvajal hizo un mapeo investigativo notable, viéndose reflejado en los personajes que participan en el filme.
- Batutas caleñas: La representación de directores caleños corre por cuenta de Jorge Herrera de la Orquesta La Misma Gente, quien además de ser director es compositor de la mayoría de sus éxitos, que van desde ‘Juanita Ae’, ‘Titicó’ y ‘Mira mi piel’.
También, participa la voz femenina icónica de Cali, Francia Elena, la directora y cantante de la orquesta D’Caché y ex vocalista de la primera orquesta femenina de salsa en Cali, Son de Azúcar. A pesar de ser oriunda de Roldanillo, Valle, Francia Elena ha constituido su carrera en Cali.
Otro director adoptivo de Cali que participa en ‘La Salsa Vive’ es el trompetista José Aguirre, actualmente director de la orquesta insignia de Cali, Grupo Niche. Este pereirano es probablemente el director y arreglista más importante de la Colombia reciente, vinculado a trabajos discográficos de Son de Cali, Yuri Buenaventura, Marc Anthony, Diego ‘el Cigala’, entre otros.
Es preciso hacer una mención especial al fragmento dedicado al chocoano Jairo Varela, unas imágenes para algunos inéditas del difícil momento que atravesó el creador y director por muchos años del Grupo Niche, cuando estuvo privado de la libertad. Sin embargo, Carvajal más allá de enfocarse en la tristeza producto de esa situación, centró su relato al proceso creativo que Varela hizo desde la prisión, dejando obras magistrales como ‘A prueba de Fuego’ o ‘La Cárcel’.
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- El swing y el tumbao : Cali es conocida como la capital mundial de la salsa por diversos factores, sin embargo, uno de los más relevantes es el estilo de baile caleño, que desde épocas setenteras empezó a diferenciarse del resto del mundo, mientras que Puerto Rico bailaba con predominancia en su movimiento de cintura y brazos, Cuba lo hacía con el movimiento particular de sus hombros y cadencia de sus manos, pero Cali, empezó a azotar baldosa con énfasis en sus pantorrillas, la punta y el pie, sin hablar de la rapidez sinigual con la cual bailan los caleños y el ‘visaje’ que hizo de este estilo único y permitió diferenciarse del resto de estilos a nivel mundial, y como lo cuenta la misma Celia Cruz en la película, se empezaron a realizar concursos de baile a nivel internacional y el primer lugar se lo llevaban siempre los mismos; los caleños.
El baile es un relato fundamental de la historia misma de la salsa en Cali, pero que a veces se pasa por alto, se cuenta desde una perspectiva de espectador o se limita a mostrar como un espectáculo. En ‘La Salsa Vive’ ese relato cambia, pues es narrado desde los testimonios mismos de bailarines y bailadores caleños que han marcado un antes y un después en la conservación de la salsa en Cali.
En ese desfile de estrellas salseras es posible ver a Luis Eduardo Hernández ‘El Mulato’, bailarín caleño, creador de la escuela de baile Swing Latino, la cual ha representado a Cali en eventos de la talla del Super Bowl acompañando a Jennifer López en su show central.
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También participan dos integrantes de Delirio, ambos supremamente diferentes, pero igual de valiosos para la cultura del baile caleño; Carlos Paz, más conocido como ‘resortes’ por su particular manera de bailar, un bailador que con sus pantalones anchos y trajes de lentejuelas se ha convertido en un ícono del baile en la ciudad e incluso, creador de un paso de baile que lleva su nombre; y Camilo Zamora, un bailarín afro que ha sido la imagen oficial de la Feria de Cali por más de 5 años y ha representado a Cali en el Carnaval de Río, reconocido por sus particulares trajes, la pedrería que usa en su rostro, su gran sonrisa y arrolladora actitud.
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Sin embargo, entre esos relatos hay una historia que humaniza el baile, cuenta la historia de una pareja de bailarines, que como muchos han enfrentado la violencia y desigualdades sociales, sin embargo, el baile ha sido en ellos un salvavidas. Es una historia que cautivará sin duda alguna al espectador.
- El fenómeno del vinilo: Uno de los aspectos más destacados en ‘La Salsa Vive’ por la crítica salsera es la significativa participación de las y los melómanos, pues durante el filme cuentan con un espacio valioso en el relato de la salsa, como sabedores de esa música afrocaribeña. Estos personajes que con tabernas o colecciones privadas albergan miles de vinilos o Lp’s y conservan en su memoria una discografía inexplicable, pues al preguntarles por una canción, sin dificultad alguna recuerdan el compositor, el intérprete, la orquesta, el arreglista musical, el álbum del cual hace parte, el año en que se grabó y alguna historia curiosa sobre ella.
El movimiento de la melomanía no se encuentra igual en ninguna otra parte del mundo, y en este filme es posible ver y escuchar a algunos de estos gestores de la memoria musical de la salsa.
Uno de ellos es Gary Domínguez ‘El Dj Errante’, este melómano además de ser el gestor del Encuentro de melómanos y coleccionistas de Cali, formó a una generación de melómanos con su ‘Taberna Latina’ en el barrio San Fernando y posteriormente con la ‘Casa Latina’ en el barrio Alameda.
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El aporte de Gary en la película, además de la definición y origen de la salsa, también corrió por parte de archivo fílmico, pues se incluyen videos inéditos del melómano de sus experiencias en la Nueva York de los 80 y sus tertulias salseras con ‘Chocolate’ Armenteros.
Muchos melómanos guardan buena relación con los melómanos de Cali, pero Gary en particular, es el personaje al que todos los artistas buscan al llegar a la ciudad, como Los Hermanos Lebrón, La Sonora Ponceña y ex integrantes de la Fania, e incluso en la primera escena post créditos (ojo, nuevo spoiler) el mismo Rubén Blades le dice al director:
- La Salsa no está muerta, eso es cuento.
Pregúntale a Gary (Domínguez) a ver si la salsa está muerta. A ver qué te dice
- Gary dijo que la salsa está muerta - dice Carvajal
- ¡¿Que Gary dice que la salsa está muerta?!
- Sí, que está muerta pero de la risa
- ambos ríen -
- Ahh eso sí - concluye Blades
En esta producción también participa la dupla Solano, La centenaria Olimpia Solano (q.e.p.d) y su hijo Pablo Solano. Se narra esta relación madre e hijo, que se desarrolló precisamente a través de la pasión por la música.
Un recorrido de la melomanía de inicios del siglo XX, cuando doña Olimpia tenía que traer vinilos desde Buenaventura debajo de sus vestidos, pues era mal visto para la época que una mujer los comprara. No le llamaban ‘la dama del bolero’ de manera gratuita, pues fue fiel seguidora de Daniel Santos, Orlando Contreras, Tito Cortés, entre otros; música con la cual creció Pablo, su hijo que continúa ese legado en su tradicional colección privada en el barrio Urbanización Barranquilla.
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Esta es una de las últimas apariciones de doña Olimpia Solano; otra razón por la cual usted debe ver esta película.
Y la nueva ola de la melomanía salsera es adorable y admirable, pequeños menores a 14 años siguiendo los pasos de grandes referentes del gremio, conociendo y dando a conocer la salsa brava.
- ¿Cómo nos miran? Las figuras internacionales desde luego hicieron presencia en la película, e incluso en la premier realizada en Cali.
‘El blanco que canta como negro’ o ‘El zorro de plata’, el gran Henry Fiol, artista plástico, músico, compositor y cantante neoyorkino hace parte de la película; sí, el mismo de La juma de ayer, Ahora me da pena, Picoteando por ahí, entre otros. Además de narrar su testimonio como uno de los precursores de la salsa enjazzada, Fiol es testigo directo de la relevancia de Cali en la conservación de la música afrocaribeña.
Otro ilustre músico que hizo parte del documental es Johnny ‘El Dandy’ Rodríguez (q.e.p.d), un personaje que vivió de cerca no sólo la creación de la salsa, si no, los ritmos que le precedieron. Este percusionista trabajó 30 años al lado de Tito Puente, cerca de 4 años con Tito Rodríguez y 2 con el Rey de las manos duras, Ray Barreto.
Ampliamente recordado por crear una de las orquestas insignia de la salsa, La Típica 73, en la cual potencializó a grandes cantantes, de la talla de Adalberto Santiago y José Alberto ‘El Canario’; otra razón para no perderse este documental, la última aparición en un producto audiovisual del gran ‘Dandy’ Rodríguez.
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Un peruano radicado en Colombia también hizo parte del filme es Alfredito Linares ‘y su mambo rock’, quien ha conquistado durante décadas la rumba caleña con canciones como Tihuanico y Mambo Rock.
Linares quien llegó a Cali al recordado Festival Panamericano de 1970, en el cual alternó con grandes orquestas como La Sonora Matancera, El Gran Combo de Puerto Rico, Richie Ray y Bobby Cruz y Nelson y sus Estrellas; se enamoró de Cali, al punto que unos años después se radicó en La Capital Mundial de la Salsa.
Uno de los grandes de la Fania All Star también participa de la película, ‘el poeta de la salsa’, el creador de Pedro Navaja, Amor y Control y Decisiones; el panameño Rubén Blades.
Como puede ver y como se menciona al inicio de este escrito, la crema y nata de la salsa reunida en una misma producción cinematográfica. Es de aplaudir los esfuerzos del director Juan Carvajal y del productor Diego Ramírez, por estar en sintonía con la poderosa frase que el mismo Blades dice en la película:
¨Hay que ser manos, no dedos.
En este mundo de la salsa no podemos ser dedos, hay que unir
a los que son dedos y convertirlos en manos.
Hay que trabajar juntos¨
’La Salsa Vive’ estará disponible en todas las salas del país a partir del 5 de Junio, llevando el legado de este fenómeno llamado Salsa.
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