Salsa

La música que transformó a una ciudad

En los especiales de Salsa en 90 Minutos contaremos cómo los ritmos afroantillanos impactaron desde el vestuario, la forma de hablar y la propia sonoridad. Medardo Arias, el poeta bonaverense, escritor e investigador musical, nos detalla los hitos que cambiaron para siempre la cultura musical de Cali.

En los especiales de Salsa en 90 Minutos contaremos cómo los ritmos afroantillanos impactaron desde el vestuario, la forma de hablar y la propia sonoridad. Medardo Arias, el poeta bonaverense, escritor e investigador musical, nos detalla los hitos que cambiaron para siempre la cultura musical de Cali.

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Por Gerardo Quintero Tello

Jefe de Redacción 90 Minutos

Diseñador: Giovanni Castro

Editor: Orlando Zuluaga

Camarógrafo: Alirio Diago

La música transforma vidas, de eso no tengo dudas. Pero no solo vidas, cambia ciudades, modifica su lenguaje, sus formas, su estilo, sus colores y Cali es un ejemplo palpable de ello.  Esta ciudad sufrió una metamorfosis asombrosa a través de los ritmos afroantillanos.

Muchos fueron testigos de cómo la ciudad fue cambiando en sus orígenes musicales. Y fueron los años treinta y cuarenta del siglo pasado, con la llegada del Trío Matamoros y el posterior arribo de la grandiosa Sonora Matancera cuando  la ciudad comenzó a dar muestras de ser más caribeña que andina.

Esa era la gran paradoja, una ciudad andina, incluso más cercana al Pacífico que se fue deslizando a través de su sonoridad hacia los brazos del saber ancestral afroantillano.

En los especiales de Salsa en 90 Minutos abordamos precisamente cómo impactaron esos ritmos nuestra cultura. Cómo la ciudad comenzó a respirar otras sonoridades, a pensarse de otra manera. Cómo la salsa transformó, incluso, el modo de vestir de los caleños.

Medardo Arias, el poeta bonaverense, escritor e investigador musical, invitado a esta tertulia salsera, advierte, por ejemplo, un hito que se ha convertido en punto de partida de ese cambio que sufrió la ciudad. “La llegada de Ricardo Ray con su orquesta a la ciudad partió en dos la historia de Cali. Para una ciudad que se caracterizaba más por tendencias musicales andinas, con orquestas venidas de las montañas del país, tales como Los Graduados, Los Diplomáticos, grupos que interpretaban una suerte de cumbia moderna, con guitarras eléctricas, batería y saxofón, el reconocimiento del ritmo caribe, en forma de Boogaloo y Jala Jala, traído por Ricardo, lanzó la cultura de esta ciudad a una transformación honda, un carácter que permanece hasta hoy”, advierte Arias.

El 26 de diciembre de 1968 se consumó el amor eterno entre Cali y ‘Los mamitos’, como también eran conocidos. Umberto Valverde, gran amigo y testigo privilegiado de aquel momento, me lo recuerda de esta manera: “Richie Ray y Bobby Cruz vinieron a Cali por casualidad, porque Tito Puente tenía la agenda llena y los recomendó. Pocos hoy pueden contar las noches de la Caseta Panamericana en 1968 y 1969: yo fui todos los días. Para mí, que sólo había visto en vivo a un mito como Pérez Prado, la presencia de Richie y Bobby fue un impacto tremendo. Su fuerza, su locura, el afecto con que se entregan en tarima, marcaron una huella”.

De hecho el mito salsero en Cali se fue construyendo con el paso de los años. El escritor Andrés Caicedo los inmortalizó en ‘Que viva la Música’ y muchos años después, Sandro Romero y Silvia Vargas realizaron un documental brutal llamado ‘Sonido Bestial’. Una década de investigación para hacer una biografía cinematográfica de una pareja musical que ha durado más tiempo que muchos matrimonios.

En 1971, el propio Andrés Caicedo ejecutó un increíble acto de pura subversión musical. El escritor caleño, entregado a los sonidos trepidantes de ‘Los Durísimos’, diseñó e hizo imprimir decenas de carteles contra lo que él llamaba “el sonido paisa” y contra lo que denominaba “la censura a Richie Ray y Bobby Cruz”. Esos afiches los pegó por toda la ciudad, un acto que no pasó desapercibido para el poeta Medardo Arias que se maravilló del tal escena y se preguntaba entonces “quién habría sido el loco que se inventó ese cuento”.

De alguna manera, reflexiona hoy el escritor bonaverense, con su ‘heroico acto subversivo musical’ Andrés Caicedo interpretó el sentimiento de miles de caleños que en ese momento se sentían huérfanos del sonido bestial y se rebelaban en esa lucha contra “los graduados, los hispanos y demás cultores del sonido paisa, hecho a la medida de la burguesía, de su vulgaridad”.

No fue fácil ese rumbo que tomó la ciudad. San Nicolás y El Obrero fueron los fortines que albergaron la musicalidad afroantillana. En las esquinas de estos populosos barrios florecían bares y cantinas que tenían a Matamoros y la Sonora Matancera como su banda musical. Allí en medio de los lupanares, los amaneceres calurosos y las botellas vacías,  Daniel Santos fue construyendo el mito que lo hizo el gran jefe de los pobres y desarraigados. Fue en esas estrechas calles del corazón de la ciudad que se expandió esa ‘música de negros’, como la élite caleña calificaba lo que no entendía, como suele suceder.

Pero fue el baile, de la mano de Watusi y el gran Evelio Carabalí, lo que comenzaría a catapultar a la ciudad hacia otra dimensión artística. Los caleños disfrutaban como pocos con ese movimiento de pies que nos hizo únicos, porque en la entonces pequeña urbe no se bailaba sino que una fuerza incontrolable se apoderaba de corazones, pies y cintura y comenzaba una suerte de danza frenética al compás de la tumbadora, unas trompetas y un piano… Y aunque como decía Nelson y Luis Felipe González “Mi ritmo no es de por aquí, mi ritmo es de por allá”, eso no importó porque los caleños lo hicimos propio.

Y también fue ese invento maravilloso, las salsotecas, las que abrieron el camino para entender, para comprender, para pensar una música que solo se creía destinada a bailar. Entonces de la mano de ‘locos hermosos’ como Gary Domínguez, el Dj Errante, comprendimos por qué se le cantaba a los orishas,  yemayá y changó, que tenían que ver las trompetas con las sonoras, por qué songo le dio a borondongo, qué carajos era ‘Pal 23’  y por qué del barrio Obrero a La 15, un paso hay…

Malicia Enjundia,  una escritora del barrio que recientemente lanzó ‘Buzirako Fútbol Club’, dice en ‘La Lira’, una maravillosa revista barranquillera liderada por un quijote llamado Álvaro Suescún, que en las salsotecas se congregaban los vagabundos, los borrachos, los tristes, los melómanos, los bailadores y los que aprendimos a reír y llorar bailando. “A esos lugares iban los coleccionistas para hacer sus audiciones, nacieron en los años cincuenta, cuando por romerías se daban cita para escuchar canciones y hablar sobre ellas y sus autores. Tenían una regla de oro: nadie podía bailar”, así resume Malicia los maravillosos años en los que convivimos con esa musicalidad mientras discutíamos si era mejor el piano de Richie Ray, los solos de Papo Luca o la genialidad clásica de Lino Frías.

Como me lo hizo notar una y otra vez el gran poeta Medardo Arias, fue la increíble transformación de una ciudad andina que soñaba con ser caribeña. Y esa música tanta veces desdeñada por barriobajera, de la esquina, de la calle, de los tarros, del golpe seco de la campana, de la bullaranga, de la ‘merienda de negros’ trascendió y se les coló por debajo de las puertas en los grandes clubes de la ciudad sin que lo pudieran evitar. Y ya en el San Fernando, en La Ribera o en los exclusivos Club Colombia y Campestre no se peleaban a Lucho Bermúdez ni a Los Graduados sino que ahora los socios exigían la presencia del Gran Combo, de la Sonora Matancera, de Celia Cruz, del Grupo Niche o de Guayacán.

Y es esa historia sonora, que transformó musical y culturalmente a Cali la que hemos querido contar en 90 Minutos con esta segunda entrega de una saga que como la salsa sobrevivirá el tiempo, encenderá corazones, se apoderará de la trompeta y escuchará el llamado del tambor…

Giovanni Castro

Giovanni Castro

Estudiante en formación Universidad Autónoma de Occidente

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Entretenimiento

¿Por qué Celia Cruz decía "Azúcar"? Conozca la historia detrás de su icónica expresión

Conozca la historia de cómo Celia Cruz inmortalizó su famoso “Azúcar” y cómo nació en una conversación en un restaurante cubano en Miami.

Conozca la historia de cómo Celia Cruz inmortalizó su famoso “Azúcar” y cómo nació en una conversación en un restaurante cubano en Miami.

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La icónica cantante salsera Celia Cruz inmortalizo una de las expresiones más reconocidas de la música latina y en su sello inconfundible “¡Azúcar!” siendo la historia de su vida.

No obstante, detrás de esta palabra existe una anécdota espontánea que con el paso de los años, terminó convirtiéndose en el grito de la 'Reina de la Salsa y la guarachera de Cuba'.

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En ese sentido, la artista cubana recordó en medio de una entrevista en el programa 'Yo, José Gabriel' que el origen de la frase surgió mientras se encontraba en un restaurante cubano en Miami.

Según relató, después de terminar su comida, un mesero le preguntó cómo quería el café, si con azúcar o sin azúcar.

Entre risas, aseguró que, siendo ambos cubanos y conociendo el sabor fuerte del café de la isla, la respuesta era evidente: “Con azúcar, chico, con azúcar”.

Lea también: Nichecitos: el semillero que mantiene vivo el legado de Jairo Varela en Cali

Por su parte, la historia de “¡Azúcar!” se convirtió en una anécdota recurrente durante sus conciertos en el mundo, Celia explicó que conversaba con el público entre canciones para darle un descanso a la orquesta, especialmente a los trompetistas o músicos de aire.

Celia y su “¡Azúcar!” un símbolo de la salsa

Con el paso del tiempo, la cantante decidió dejar de contar la historia completa en cada espectáculo, debido al agotamiento que ya le causaba.

Sin embargo, a lo largo de su carrera musical, la Guarachera de Cuba tomó la decisión de comenzar cada una de sus presentaciones pronunciando con toda la fuerza de su voz una sola palabra: "¡Azúcar!"

Sus fanáticos y asistentes a sus presentaciones se despojaban de aplausos y la euforia hicieron que la expresión se quedara para siempre dentro de su repertorio artístico.

Desde entonces, la frase pasó de ser una referencia al fuerte sabor del café cubano a convertirse en una marca personal de la artista cubana.

A su vez, con el paso del tiempo, “¡Azúcar!” sigue siendo una de las palabras más asociadas a Celia Cruz y la historia de su legado musical.

Finalmente, la Reina de la Salsa, reconoció aquella palabra como parte de su historia inmortal, pues el público la adoptó como parte de su identidad artística.

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Nicolas Trujillo Arroyave

Nicolas Trujillo Arroyave

Estudiante en formación Universidad Autónoma de Occidente

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Cultura

Nichecitos: el semillero que mantiene vivo el legado de Jairo Varela en Cali

Nichecitos, el semillero creado para preservar el legado de Jairo Varela, sigue formando a nuevas generaciones que mantienen viva la salsa en Cali.

Nichecitos, el semillero creado para preservar el legado de Jairo Varela, sigue formando a nuevas generaciones que mantienen viva la salsa en Cali.

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La salsa sigue conquistando a niños y jóvenes gracias a iniciativas que buscan preservar uno de los legados musicales más importantes de Colombia. Ese es el caso de Nichecitos, el semillero artístico creado por Cristina Varela, hija del maestro Jairo Varela, con el propósito de mantener viva la esencia del Grupo Niche y acercar este género a las nuevas generaciones.

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El proyecto nació como un espacio de formación en el que la música, el baile y la cultura salsera se convierten en herramientas para fortalecer el talento juvenil. Actualmente, 12 integrantes hacen parte de este proceso, guiados por el director artístico Héctor Fabio, quien les enseña que la salsa representa mucho más que un ritmo para bailar: también es identidad, disciplina y tradición.

Cristina Varela explicó que la iniciativa busca honrar el legado de su padre y despertar el interés de los jóvenes por este patrimonio musical.

“Queremos mostrar el legado que nos dejó mi padre, el gran Jairo Varela, e incentivar a través de los jóvenes este espacio de música, cultura y baile”

Señaló Cristina Varela.

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Nuevos talentos para seguir haciendo historia

El semillero continúa creciendo y llega con importantes novedades como es la llegada de tres nuevos integrantes, que se unirán e interpretarán clásicos de grandes exponentes de la salsa como Willie Colón, El Gran Combo y, por supuesto, varias de las canciones que hicieron historia con el Grupo Niche.

Pexels

Los jóvenes aseguran que este proyecto representa una oportunidad para seguir difundiendo la salsa entre personas de su misma generación y demostrar que este género continúa vigente.

Más allá de formar futuros artistas, Nichecitos busca sembrar en cada integrante el amor por la música y la cultura salsera, garantizando que el legado de Jairo Varela permanezca vivo en las nuevas generaciones y continúe siendo parte fundamental de la identidad cultural de Cali.

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Leidy Carolina Arce

Leidy Carolina Arce

Estudiante en formación Universidad Autónoma de Occidente

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Cultura

Willy García tendrá escultura tamaño real en Cali: ¿dónde estará ubicada?

Willy recibirá uno de esos homenajes reservados para quienes han logrado dejar una huella imborrable en la historia cultural de un pueblo.

Willy recibirá uno de esos homenajes reservados para quienes han logrado dejar una huella imborrable en la historia cultural de un pueblo.

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El cantante de salsa Willy García recibirá uno de los homenajes más importantes de su trayectoria artística. La Alcaldía de Cali anunció que el intérprete será inmortalizado con una escultura en tamaño real que será instalada en el tradicional barrio Obrero. Considerado uno de los principales epicentros de la cultura salsera en Colombia y América Latina.

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El reconocimiento llega después de más de 32 años de carrera musical, incluidos 15 años como solista, tiempo en el que el artista se ha consolidado como una de las voces más representativas de la salsa colombiana. La obra hará parte de un corredor patrimonial que busca exaltar a las figuras que han contribuido al posicionamiento de Cali como la denominada Capital Mundial de la Salsa.

Un homenaje que quedará para la historia

La escultura será elaborada por la reconocida artista plástica y escultora Rossana Lombana, quien continúa el legado del maestro Héctor Lombana Piñeres, autor de algunos de los monumentos públicos más importantes del país.

El proyecto forma parte de una estrategia cultural impulsada por la Alcaldía de Cali y la Empresa de Desarrollo y Renovación Urbana (EDRU), con el propósito de fortalecer el barrio Obrero como un espacio de memoria, turismo e identidad alrededor de la salsa.

La iniciativa reunirá en este corredor patrimonial a diferentes exponentes del género, convirtiendo el sector en un punto de encuentro para habitantes y visitantes interesados en conocer la historia musical de la ciudad.

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La emoción de Willy García

El artista aseguró que nunca imaginó recibir un reconocimiento de esta magnitud y confesó que la noticia lo sorprendió profundamente.

“Cuando me contaron de este homenaje, lo primero que pensé fue: ¿por qué yo? He dedicado mi vida a cantar, a escribir canciones y a representar con orgullo a mi país, pero jamás imaginé que un día tendría una escultura en Cali”.

Expresó el salsero.

García también agradeció a la Alcaldía, a la EDRU y a la escultora Rossana Lombana por hacerlo parte de este proyecto. Destacando que compartir este espacio con otros referentes de la salsa representa uno de los mayores honores de su carrera.

El reconocimiento llega antes de una gira internacional de Willy García

La noticia coincide con uno de los momentos más importantes de la carrera del artista. Durante el segundo semestre de 2026 iniciará su En Grande Tour 2026, una gira que incluirá más de 24 conciertos en países como Puerto Rico, República Dominicana, Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Suiza, Reino Unido, Italia y España.

Mientras su música continúa llegando a escenarios internacionales, Cali decidió rendirle un homenaje permanente. Muy pronto, quienes recorran el barrio Obrero encontrarán la escultura de Willy García.

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Antonio Tamayo Cuéllar

Antonio Tamayo Cuéllar

Editor web y periodista egresado de la Universidad Autónoma de Occidente.