Salsa

Entrevista con 'El demente' Ray Pérez, un revolucionario de la salsa

Entrevista con un revolucionario de la rumba setentera, quien está de visita en Cali, él es Ray Pérez.

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Entrevista con un revolucionario de la rumba setentera, quien está de visita en Cali, él es Ray Pérez.

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Salsa

Ismael Miranda sueña con su regreso a los escenarios

‘El Niño Bonito de la Salsa’ apareció en público, un año después de un evento que puso en grave riesgo su vida. Miranda agradeció a su familia, colegas y fanáticos y dijo que espera en unas cuatro semanas comenzar a “hacer mi movida”. Ismael es uno de los íconos vivientes de la salsa y uno de los grandes referentes de la mítica Fania.

Ismael Miranda sueña con su regreso a los escenarios
Especial para 90minutos.co

‘El Niño Bonito de la Salsa’ apareció en público, un año después de un evento que puso en grave riesgo su vida. Miranda agradeció a su familia, colegas y fanáticos y dijo que espera en unas cuatro semanas comenzar a “hacer mi movida”. Ismael es uno de los íconos vivientes de la salsa y uno de los grandes referentes de la mítica Fania.

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“Les digo a ustedes que yo les voy a cantar, no ahora, pero yo voy a hacer todo lo posible y ya el doctor me dijo que sí, que podía ya entre tres, cuatro semanas, hacer mi movida”: Ismael Miranda

Bastaron estas cortas declaraciones de Ismael Miranda, para que el mundo salsero aplaudiera conmovido el regreso a la escena pública del 'niño bonito' de Puerto Rico; quien se recupera de un derrame cerebral que lo afectó hace un año.

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Durante un evento religioso realizado por su familia y amigos en Puerto Rico para celebrar su recuperación, Ismael Miranda agradeció el apoyo de sus colegas de la música; al igual que de los miles de fanáticos que no han dejado de enviarle mensajes de apoyo .

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“Voy a cogerme un tiempo, un tiempo, voy a pensarlo, voy a orar porque la verdad que esto (el derrame cerebral) yo no lo esperaba. Gracias a Dios estoy de pie”, enfatizó el cantante boricua, quien saludó a varios de sus colegas que se hicieron presentes, entre ellos Bobby Valentín, Jerry Rivas, Alex D’Castro y Gilberto Santa Rosa, entre otros.

“Su recuperación ha sido progresiva, pero requiere tiempo y paciencia”, aseguró la familia. “Sabemos que con el favor de Dios lo lograremos. Han sido meses de terapias que requieren esfuerzo; pero Ismael tiene un espíritu de gozo; un alma alegre, es positivo y ha demostrado mucha fuerza y voluntad para hacerlo”, resaltaron en sus redes sociales.

‘El Niño Bonito de la Salsa’

El artista fue hospitalizado el 22 de enero del 2021 porque sufría mareos y las pruebas a las que fue sometido confirmaron que había sufrido un derrame cerebral, según se informó en aquel entonces. Fue intervenido quirúrgicamente al día siguiente, al presentar complicaciones en el cerebelo.

Con más de 50 años en el mundo artístico, Miranda hizo parte del Sexteto Pipo y su Combo y del grupo de Andy Harlow y su Sexteto. En 1967 realizó su primera grabación discográfica con Joey Pastrana, titulada “Let’s Ball”, en la que como adolescente se anotó su primer éxito radiofónico con ‘Rumbón melón’.

Con apenas 17 años, los productores tuvieron que pedir permiso a su madre para que pudiera grabar un tema que hoy se ha convertido en hito de la salsa mundial.

Especial para 90minutos.co

Miranda también formó parte de ‘Las Estrellas de la Fania’, considerada por muchos como la máxima orquesta de salsa por contar con algunos de los principales cantantes y músicos del género caribeño, como Johnny Pacheco, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano, Roberto Roena, Rubén Blades, Willie Colón, Ray Barretto.

‘El Niño Bonito de la Salsa’ es uno de los pocos artistas que aún están vigentes de esta maravillosa reunión de artistas de los años setenta; y ha sido un cantante querido y admirado en Cali adonde ha venido en múltiples oportunidades.

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Salsa

La melomanía también se viste a la moda

El Encuentro Internacional de Melómanos y Coleccionistas, organizado por Corfecali, sigue siendo el preferido por miles de caleños y turistas. En la celebración de sus 30 años, el encuentro sirvió para aprender de salsa, sus orígenes, pero también para adquirir camisetas y otros ‘souvenires’ que hacen grande el mundo salsero.

La melomanía también se viste a la moda

El Encuentro Internacional de Melómanos y Coleccionistas, organizado por Corfecali, sigue siendo el preferido por miles de caleños y turistas. En la celebración de sus 30 años, el encuentro sirvió para aprender de salsa, sus orígenes, pero también para adquirir camisetas y otros ‘souvenires’ que hacen grande el mundo salsero.

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Por Gerardo Quintero Tello
Jefe de Redacción de 90 Minutos


Y el encuentro de melómanos no solo se llenó de buena música, coleccionistas y rumberos sino también de visitantes que llegaron en este caso desde diferentes lugares del país. Es el caso de César Suárez y su esposa Johana, quienes desde Medellín llegaron con su emprendimiento El Jibarito Salsa, uno de los espacios más visitados por los visitantes al encuentro de melómanos y coleccionistas.


Suárez nos contó que uno de los aspectos más importantes del emprendimiento son las camisetas novedosas que están ofreciendo a los visitantes. Se trata de una técnica de estampado en sublimación que ha sido bien recibida por los salseros. “Queríamos hacer algo difererente porque generalmente las camisetas que se venden son las de los rostros de los artistas, pero nosotros queríamos innovar y nos salió esta técnica que desarrollamos con mi esposa”, relató Suárez.

Otro de los pequeños empresarios que le apuntó al tema de las camisetas es Harvy Velázquez, quien decidió hacer un emprendimiento llamado ‘Tarareo’, en el que apela a estrofas particulares de las canciones salseras. En su ‘stand’ es posible apreciar camisetas con frases como ‘Sin negro no hay guaguancó’; ‘Cali Pachanguero’, ‘Soy sensacional’, ‘Siempre alegre’, ‘Hoy te dedico mis mejores pregones’, que han tenido una gran aceptación entre los melómanos.


Pero también este aniversario número 30 del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas permitió ver en acción a Jaime Zabala un coleccionista de vieja guardia, que vivió muchos años en Venezuela y que ahora regresó a su ciudad a compartir el conocimiento y a vender parte de una colección adquirida a lo largo de los años. Una de esas joyas es precisamente el ‘long play’ de El Clan de la Salsa, una orquesta venezolana muy apreciada entre los coleccionistas y del cual hay muy pocas copias. Por ese vinilo le han ofrecido a Jaime hasta un millón de pesos.
En el último día del Encuentro de Melómanos y Coleccionistas los caleños podrán adquirir discos en acetato desde tres mil pesos, hasta joyas incunables de la salsa que sobrepasan los 500.000 pesos. Pero también hay instrumentos musicales, sobre todo de la línea de percusión. Bongoes, campanas, guiros, son los más apreciados y pedidos por los rumberos caleños.

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Las camisetas se consiguen desde 25.000 pesos hasta 50.000 las más costosas. Pero también hay pequeños detalles que harán feliz a cualquiera amante de los ritmos afrocaribeños como llaveros y deslizadores para el ‘mouse’ del computador que oscilan entre los cinco y quince mil pesos.


Pero si lo suyo también es aprender, sumar al conocimiento salsero, es posible encontrar libros que contienen historias de Richie Ray and Bobby Cruz, ejemplares biográficos de Daniel Santos y algunos libros icónicos como El Libro de la salsa, del escritor venezolano César Miguel Rondón.


Hoy 30 de diciembre, el Encuentro llegará a su fin con la temática ‘El barrio tiene su salsa, Pueblo Latino’. El primer conversatorio será a las cuatro de la tarde con los panelistas Diego Echeverry y Luis Felipe Valero, el moderador de este encuentro será Orlando Montenegro.

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A las cinco de la tarde habrá la presentación de melómanos y coleccionistas como ‘Cimarrón’, ‘Don Polo’, Hermanos Alomía, Héctor García y de salsotecas como ‘Malamaña’, ‘La bodega cubana’ y ‘Síguelo’, entre otros.

A las 8:30 p.m. será la hora de la rumba con la presentación de la orquesta Sonora Brava, el espectáculo perfecto para terminar la celebración de los 30 años de un encuentro que sigue siendo el preferido en el alma de los caleños durante la Feria de Cali.

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Salsa

La música que transformó a una ciudad

En los especiales de Salsa en 90 Minutos contaremos cómo los ritmos afroantillanos impactaron desde el vestuario, la forma de hablar y la propia sonoridad. Medardo Arias, el poeta bonaverense, escritor e investigador musical, nos detalla los hitos que cambiaron para siempre la cultura musical de Cali.

En los especiales de Salsa en 90 Minutos contaremos cómo los ritmos afroantillanos impactaron desde el vestuario, la forma de hablar y la propia sonoridad. Medardo Arias, el poeta bonaverense, escritor e investigador musical, nos detalla los hitos que cambiaron para siempre la cultura musical de Cali.

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Por Gerardo Quintero Tello

Jefe de Redacción 90 Minutos

Diseñador: Giovanni Castro

Editor: Orlando Zuluaga

Camarógrafo: Alirio Diago

La música transforma vidas, de eso no tengo dudas. Pero no solo vidas, cambia ciudades, modifica su lenguaje, sus formas, su estilo, sus colores y Cali es un ejemplo palpable de ello.  Esta ciudad sufrió una metamorfosis asombrosa a través de los ritmos afroantillanos.

Muchos fueron testigos de cómo la ciudad fue cambiando en sus orígenes musicales. Y fueron los años treinta y cuarenta del siglo pasado, con la llegada del Trío Matamoros y el posterior arribo de la grandiosa Sonora Matancera cuando  la ciudad comenzó a dar muestras de ser más caribeña que andina.

Esa era la gran paradoja, una ciudad andina, incluso más cercana al Pacífico que se fue deslizando a través de su sonoridad hacia los brazos del saber ancestral afroantillano.

En los especiales de Salsa en 90 Minutos abordamos precisamente cómo impactaron esos ritmos nuestra cultura. Cómo la ciudad comenzó a respirar otras sonoridades, a pensarse de otra manera. Cómo la salsa transformó, incluso, el modo de vestir de los caleños.

Medardo Arias, el poeta bonaverense, escritor e investigador musical, invitado a esta tertulia salsera, advierte, por ejemplo, un hito que se ha convertido en punto de partida de ese cambio que sufrió la ciudad. “La llegada de Ricardo Ray con su orquesta a la ciudad partió en dos la historia de Cali. Para una ciudad que se caracterizaba más por tendencias musicales andinas, con orquestas venidas de las montañas del país, tales como Los Graduados, Los Diplomáticos, grupos que interpretaban una suerte de cumbia moderna, con guitarras eléctricas, batería y saxofón, el reconocimiento del ritmo caribe, en forma de Boogaloo y Jala Jala, traído por Ricardo, lanzó la cultura de esta ciudad a una transformación honda, un carácter que permanece hasta hoy”, advierte Arias.

El 26 de diciembre de 1968 se consumó el amor eterno entre Cali y ‘Los mamitos’, como también eran conocidos. Umberto Valverde, gran amigo y testigo privilegiado de aquel momento, me lo recuerda de esta manera: “Richie Ray y Bobby Cruz vinieron a Cali por casualidad, porque Tito Puente tenía la agenda llena y los recomendó. Pocos hoy pueden contar las noches de la Caseta Panamericana en 1968 y 1969: yo fui todos los días. Para mí, que sólo había visto en vivo a un mito como Pérez Prado, la presencia de Richie y Bobby fue un impacto tremendo. Su fuerza, su locura, el afecto con que se entregan en tarima, marcaron una huella”.

De hecho el mito salsero en Cali se fue construyendo con el paso de los años. El escritor Andrés Caicedo los inmortalizó en ‘Que viva la Música’ y muchos años después, Sandro Romero y Silvia Vargas realizaron un documental brutal llamado ‘Sonido Bestial’. Una década de investigación para hacer una biografía cinematográfica de una pareja musical que ha durado más tiempo que muchos matrimonios.

En 1971, el propio Andrés Caicedo ejecutó un increíble acto de pura subversión musical. El escritor caleño, entregado a los sonidos trepidantes de ‘Los Durísimos’, diseñó e hizo imprimir decenas de carteles contra lo que él llamaba “el sonido paisa” y contra lo que denominaba “la censura a Richie Ray y Bobby Cruz”. Esos afiches los pegó por toda la ciudad, un acto que no pasó desapercibido para el poeta Medardo Arias que se maravilló del tal escena y se preguntaba entonces “quién habría sido el loco que se inventó ese cuento”.

De alguna manera, reflexiona hoy el escritor bonaverense, con su ‘heroico acto subversivo musical’ Andrés Caicedo interpretó el sentimiento de miles de caleños que en ese momento se sentían huérfanos del sonido bestial y se rebelaban en esa lucha contra “los graduados, los hispanos y demás cultores del sonido paisa, hecho a la medida de la burguesía, de su vulgaridad”.

No fue fácil ese rumbo que tomó la ciudad. San Nicolás y El Obrero fueron los fortines que albergaron la musicalidad afroantillana. En las esquinas de estos populosos barrios florecían bares y cantinas que tenían a Matamoros y la Sonora Matancera como su banda musical. Allí en medio de los lupanares, los amaneceres calurosos y las botellas vacías,  Daniel Santos fue construyendo el mito que lo hizo el gran jefe de los pobres y desarraigados. Fue en esas estrechas calles del corazón de la ciudad que se expandió esa ‘música de negros’, como la élite caleña calificaba lo que no entendía, como suele suceder.

Pero fue el baile, de la mano de Watusi y el gran Evelio Carabalí, lo que comenzaría a catapultar a la ciudad hacia otra dimensión artística. Los caleños disfrutaban como pocos con ese movimiento de pies que nos hizo únicos, porque en la entonces pequeña urbe no se bailaba sino que una fuerza incontrolable se apoderaba de corazones, pies y cintura y comenzaba una suerte de danza frenética al compás de la tumbadora, unas trompetas y un piano… Y aunque como decía Nelson y Luis Felipe González “Mi ritmo no es de por aquí, mi ritmo es de por allá”, eso no importó porque los caleños lo hicimos propio.

Y también fue ese invento maravilloso, las salsotecas, las que abrieron el camino para entender, para comprender, para pensar una música que solo se creía destinada a bailar. Entonces de la mano de ‘locos hermosos’ como Gary Domínguez, el Dj Errante, comprendimos por qué se le cantaba a los orishas,  yemayá y changó, que tenían que ver las trompetas con las sonoras, por qué songo le dio a borondongo, qué carajos era ‘Pal 23’  y por qué del barrio Obrero a La 15, un paso hay…

Malicia Enjundia,  una escritora del barrio que recientemente lanzó ‘Buzirako Fútbol Club’, dice en ‘La Lira’, una maravillosa revista barranquillera liderada por un quijote llamado Álvaro Suescún, que en las salsotecas se congregaban los vagabundos, los borrachos, los tristes, los melómanos, los bailadores y los que aprendimos a reír y llorar bailando. “A esos lugares iban los coleccionistas para hacer sus audiciones, nacieron en los años cincuenta, cuando por romerías se daban cita para escuchar canciones y hablar sobre ellas y sus autores. Tenían una regla de oro: nadie podía bailar”, así resume Malicia los maravillosos años en los que convivimos con esa musicalidad mientras discutíamos si era mejor el piano de Richie Ray, los solos de Papo Luca o la genialidad clásica de Lino Frías.

Como me lo hizo notar una y otra vez el gran poeta Medardo Arias, fue la increíble transformación de una ciudad andina que soñaba con ser caribeña. Y esa música tanta veces desdeñada por barriobajera, de la esquina, de la calle, de los tarros, del golpe seco de la campana, de la bullaranga, de la ‘merienda de negros’ trascendió y se les coló por debajo de las puertas en los grandes clubes de la ciudad sin que lo pudieran evitar. Y ya en el San Fernando, en La Ribera o en los exclusivos Club Colombia y Campestre no se peleaban a Lucho Bermúdez ni a Los Graduados sino que ahora los socios exigían la presencia del Gran Combo, de la Sonora Matancera, de Celia Cruz, del Grupo Niche o de Guayacán.

Y es esa historia sonora, que transformó musical y culturalmente a Cali la que hemos querido contar en 90 Minutos con esta segunda entrega de una saga que como la salsa sobrevivirá el tiempo, encenderá corazones, se apoderará de la trompeta y escuchará el llamado del tambor…