Salsa

El día que Richie Ray & Bobby Cruz cambiaron la historia musical de Cali

Hace 53 años, ‘Los Durísimos’ prendieron la rumba en Cali, una ciudad que después de su presentación ya nunca volvió a ser la misma. Cuando llegaron a Cali, Richie Ray & Bobby Cruz ‘trajeron de todo’. A sus 76 años, Richie Ray sigue produciendo atrevidas musicalidades: Salsa, Jazz y Beethoven, su nuevo disco.

El día que Richie Ray & Bobby Cruz cambiaron la historia musical de Cali

Hace 53 años, ‘Los Durísimos’ prendieron la rumba en Cali, una ciudad que después de su presentación ya nunca volvió a ser la misma. Cuando llegaron a Cali, Richie Ray & Bobby Cruz ‘trajeron de todo’. A sus 76 años, Richie Ray sigue produciendo atrevidas musicalidades: Salsa, Jazz y Beethoven, su nuevo disco.

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Por: Gerardo Quintero Tello - Jefe de Redacción de 90 Minutos
Diseño: Giovanni Castro
Audio: Moisés Molina

Tú que decías
que ya no servía
oye tú que decías
que ya no salía
ahora mismito mi amigo
yo te vengo a saludar
escucha, escucha
oye sonar las trompetas
oye los cueros sonar...
Ricardo viene de frente, con su sonido bestial

Sí, es una paradoja que los pastores de la salsa hayan compuesto, tocado e interpretado un sonido tan bestial como este. Decir Richard Maldonado Morales y Roberto Cruz Ramos no significa nada. Ellos dejaron de existir hace decenas de años, solo Richie Ray & Bobby Cruz perdurarán por siempre.

Corrían los maravillosos años setenta y ‘Los Durísimos’ nos salvaron del ‘Loco’ Gustavo Quintero y sus raspas, Los Melódicos y Los Teen Ager. En adelante, Cali pertenecería a una nueva religión, al coro celestial de trompetas, piano y timbales que predicaban sus más grandes profetas musicales: Richie Ray & Bobby Cruz. ‘Los Durísimos’ armaron un ‘corrinche’, provocaron un alboroto memorable en esta ciudad, allá en la vieja Caseta Panamericana, que podía albergar a unas ocho mil personas, durante una Feria legendaria que transformaría la historia musical y cultural de la ciudad en 1968.

El escritor Medardo Arias desanda sus recuerdos y va más allá al sentenciar que la llegada de Ricardo y su orquesta partió en dos no solo la música sino la misma historia de Cali. “Para una ciudad que se caracterizaba más por tendencias musicales andinas, con orquestas venidas de las montañas del país, el reconocimiento del ritmo Caribe, en forma de Boogalo y Jala Jala lanzó la cultura de esta ciudad a una transformación honda, un carácter que permanece hasta hoy”. Ese es el efecto restaurador que Medardo le otorga a la poderosa sonoridad de Ricardo Ray, un genio de la salsa que a sus 76 años sigue siendo ese inquieto chiquillo, que ayer como hoy, se aferra al piano como cuando desde los cinco años le pronosticaban un futuro descollante en la interpretación de la música clásica.

Hace pocos días, mi amigo el escritor Umberto Valverde me invitó a participar en una entrevista con la leyenda, con el ‘hombre de los dedos de oro’, el ‘Embajador del piano’… Y fue allí, al verlo tan vital, al demostrarnos una y otra vez la magia intacta en sus manos que pensé por unos segundos que si el fútbol pudiera compararse con la música, Richie debería ser el ‘Maradona’ de la salsa. Cuando uno se refiere a este maestro de las ‘blancas y las negras’ estamos hablando de la ‘premier ligue’ de la música, la rebeldía hecha canción, el regate salsero, la sorpresa armoniosa, la profundidad musical, la sonoridad que desborda, la elegancia de los acordes, la gambeta de la descarga …

Gan Gan y Gan Gon siempre están contentos
Gan Gan y Gan Gon siempre están contentos
nacieron gemelos allá en monteadentro
nacieron gemelos allá en monteadentro

‘Gan Gan y Gan Gon’, ‘Bomba Camará’, ‘Richie’s Jala Jala’, ‘El Mulato’, ‘Sonido Bestial’ y ‘Agúzate’ hacen parte de mi genética musical, qué más da, Cali es salsa y ‘Los Durísimos’ tronaban en cada fuente de soda de los barrios populares de la ciudad en los años ochenta. Ellos, con sus acordes, deshacían cada fibra de mi torrente musical. Cómo no sentir que la sangre hierve y el pulso se acelera cuando Bobby nos cuenta que ‘el mulato está viejo y que plante no sabe tiral, pero aunque trates de criticarme verás que el mulato a la fiesta va a llegar’.

Basta escuchar los primeros acordes de ‘El Mulato’, uno de sus primeros éxitos en 1965, con esa cadencia de un piano que parece desmoronarse tecla por tecla, para comprender el ‘tsunami’ musical que se venía. Este disco es una perfecta fusión del son montuno, el bolero y la guajira cubana con el blues que sonaba en New York.
Y pensar que, como nos lo reveló el maestro Ricardo, Bobby Cruz no iba a ser el intérprete de este ‘numerito’. Cuando se formó la orquesta, Bobby tocaba el contrabajo, pero también el bajo y hasta los timbales y empezó a cantar por accidente. Sino fuera porque, como recuerda Richie, Carlitos Arroyo, el intérprete designado para grabar el disco, “se friquió”, otro sería el relato. Ante la crisis nerviosa de Arroyo (que aún debe estar maldiciendo su suerte) el dueño de la casa disquera y el gran Chivirico Dávila que tenía un timbre muy similar al de Cruz -y que habían visto a Bobby ensayar los discos porque eran composiciones suyas- le dijeron “cántalos tú” y como no había alternativa, el brioso Bobby le entró a la ‘cañona’ a los temas, sin ensayos ni preludios. La paradoja es que a Bobby no le gustó el registro de su voz y pensó que el LP sería un gran desastre, el resto de la historia ustedes ya la conocen...

El arrebato caleño

Tres años después de este lanzamiento, el 26 de diciembre de 1968, se consumó el amor eterno entre Cali y ‘Los mamitos’, como también eran conocidos. El viejo Umber, gran amigo y testigo privilegiado de aquel momento, me lo recuerda de esta manera: “Richie Ray y Bobby Cruz vinieron a Cali por casualidad, porque Tito Puente tenía la agenda llena y los recomendó. Pocos hoy pueden contar las noches de la Caseta Panamericana en 1968 y 1969: yo fui todos los días. Para mí, que sólo había visto en vivo a un mito como Pérez Prado, la presencia de Richie y Bobby fue un impacto tremendo. Su fuerza, su locura, el afecto con que se entregan en tarima, marcaron una huella”.

Y es que fue tanta la conmoción que provocó en Umberto la presencia sicodélica de Richie que por esa razón modificó el título de su primer libro de cuentos, ‘Bomba Camará’, publicado en México y que hoy es una obra de culto del barrio y la salsa caleña. Años después, ya sobre los años ochenta y con el peso del prestigio ganado por el gran perfil de Celia que escribió, acordó hacer con ellos su biografía, pero el tiempo pasó, Valverde nunca fue a Miami y perdió la oportunidad de haber construido la gran historia de los ‘reyes magos de la salsa’.


Cuando llegaron a Cali, Richie & Bobby trajeron de todo; trajeron ron, trajeron cerveza, el radio picó y para alegrar la fiesta los discos de Richie Ray. Crearon un sonido inconfundible que mezcló la música clásica aprendida por el maestro del piano y los acordes del barrio que se sumaban a la ‘guapería’ de la calle que traía encima el Bobby. Ese Bestial Sonido que compusieron a cuatro manos en 1971 fue una respuesta a todos aquellos que los criticaron por salir de ‘la gran manzana’ y regresar a Puerto Rico, en busca de las raíces y porque el mercado ‘newyorrikan’ estaba saturado. Pero también huyendo, por qué no, de todo a lo que le ‘jalaban’ en aquella época. No hay que olvidar que eran los tiempos en que Bobby reclamaba para animar la fiesta “un poco de COCA…cola.

Era una época de plena experimentación. Hace unos siete años, en otra charla que tuvimos Umberto y yo con estos ‘monstruos’ que cumplían 50 años de vida artística, Richie nos contaba, mientras cerraba sus pequeños ojos con picardía al recordar sus propias pilatunas, que cuando llegaron a Cali desde Barranquilla dentro del avión cada músico venía ‘cargado’. Era como si tratara de una alegoría a su exitoso disco porque “traían de todo”. Mientras cientos de personas se agolpaban en las afueras del aeropuerto para darles un recibimiento que los iba a sorprender, para ellos lo único importante era retrasar la entrada de la Policía que iba a hacer una ‘requisa rutinaria’. “Nos tocó arrojar todo por el baño, brother, fue tlemendo”, recordaba en medio de risas.

El mito en Cali se fue construyendo con el paso de los años. El escritor Andrés Caicedo los inmortalizó en ‘Que viva la Música’ y muchos años después, Sandro Romero y Silvia Vargas realizaron un documental brutal llamado ‘Sonido Bestial’. Una década de investigación para hacer una biografía cinematográfica de esta pareja musical que ha durado más tiempo que muchos matrimonios. “En mi caso, hacer una película sobre la historia de Ricardo Ray y Bobby Cruz era un homenaje a mi ciudad, a mi generación y a mis amigos. Es una manera de explicar las razones insólitas por las cuales un par de músicos tan lejanos se convierten en un fenómeno en una ciudad como Cali. Era, al mismo tiempo, una labor de investigación exhaustiva para encontrar las razones por las cuales Richie y Bobby se convirtieron en los genios que fueron en los años sesenta y parte de los setenta”, explicó Sandro hace nueve años durante el lanzamiento del documental.

No hay duda de que ‘Los reyes de la salsa’ sacudieron la alcurnia melódica de la intelectualidad caleña, pero antes los agudos de sus trompetas, la velocidad del piano y las descargas del timbal ya habían abrazado con su ritmo frenético los bares y grilles más populares de la ciudad. Desde el ‘Honka Monka’, en la Calle 24 con Carrera 6, hasta el Séptimo Cielo, en la Carrera Octava con Calle 28, las nuevas deidades salseras fueron construyendo sus catedrales rumberas. En ese circuito frenético del baile que era la Octava entre 34 y 26, con Nuevo Mundo, Cabo Rojeño, La Flauta, Aretama y el Infierno, Richie Ray & Bobby Cruz pegaban un palo tras otro. “Gan gan y gan gon siempre están contentos, nacieron gemelos allá en Monteadentro”, era el mantra con el que se les ‘santificaba’. Y es que ellos solo eran dos chicos pilluelos haciendo maldades allá en Monteadentro. Aquellos viejos Grilles como Escalinata, El Escondite, La Manzana, Tren Latino y Village Game fueron testigos de una pasión que encendía su llama en cada coro, en cada cambio de ritmo, en cada sorpresa musical y que se consumaba de manera singular en la pista de baile.

Un año después de su desbordante llegada a Cali, en 1969, lanzaron el disco de larga duración ‘Agúzate’, bajo el sello de Fania, Alegre Records, y allí venía incluido un tema que se convertiría en himno en la ciudad: ‘Amparo arrebato’, dedicado a una bailarina caleña que los deslumbró.

“Amparo Arrebato le llaman
Siempre que la ven pasar
Esa negra tiene fama
De Colombia a Panamá
Amparo enreda los hombres
Y los sabe controlar”

Fue tal el impacto de este ‘numerito’, que dilucidar a quién iba dedicado se convirtió en una polémica. Un mito que los mismos autores se encargaron de alentar al dejar siempre una estela de duda. ‘Hay una discusión en el barrio’ y otro amigo de la música y la rumba, Óscar Jaime Cardozo, director de Planeta Salsa, también terció en el debate. “Dos mujeres de la salsa caleña reclamaron ser el motivo de inspiración del tema. Obviamente existen argumentos de defensa del estandarte por parte de las dos amparos, sus amigos y familiares. A la bailarina Amparo Ramos Correa, hasta el día de su muerte, se le escuchó diciendo que ella era Amparo Arrebato, la original. Amparo Caicedo, sin embargo, al menos este periodista nunca supo que se pronunciara al respecto”.

Óscar Jaime profundiza el misterio y advierte que fueron los amigos de la época, bailadores y compinches de jornadas de bohemia y rumba corrida, los que han reclamado para la negra Amparo Caicedo, la inmortal interpretación. Algunos argumentos tienen que ver con que la Amparo Ramos era blanca y la Caicedo Negra o mulata y que del color de su piel justamente se desprende uno de las estrofas más coreadas: “Esa negra tiene fama de Colombia a Panamá”. Y justamente, ese viaje geográfico musical es el otro argumento de los defensores de Caicedo, pues sus amigos recuerdan que ella frecuentemente viajaba a ese país centroamericano y se encontró en varias ocasiones con ‘Los mamitos’.

En nuestro encuentro con Richie Ray, Umberto le preguntó al ‘Embajador del piano’ por esta discusión, pero el maestro mostrando que guarda la misma habilidad en sus palabras como en sus dedos eludió dilucidar el misterio y solo atinó a responder: “Cuando fuimos a Cali conocimos a Amparo Arrebato, tremenda hembrota, bailarina, tremenda personalidad, establecimos una relación con ella. Pero no solo fue eso, era la vida de noche de Cali, la rumba, el amor que le tenían, la característica de la gente, la reunión de la familia, el disfrute de la música. Fue una experiencia muy linda, que nos marcó y con el disco queríamos que la conocieran a ella, pero también a la ciudad y por eso mencionamos lugares, queríamos traer algo a la luz de lo que conocimos y que luego seguimos visitando. Cali nos ha marcado de una manera muy especial”.

La leyenda se prolongó y las dos Amparo arrebato siguieron reclamando su reinado. Para los buenos rumberos caleños eso no importó: la corona fue para ambas porque no hay que olvidar que ‘Amparo enreda a los hombres y los sabe controlar”.

En Puerto Rico la gente goza más
El jala jala sabroso de verdad
Y a todo el mundo quiere jalar pa' lla.
Que jala jala pa' vacilar
Que jala jala pa' vacilar
El jala jala pa' vacilar
El jala jala para gozar

En sus inicios Richie soñaba con dar un ‘batazo’ en el mercado americano, porque como decía medio en broma, pero también en serio, “si tú pegabas un hit en Estados Unidos ya no tenías que hacer más na’ en toda tu vida”. Pero pronto comprendió que hacer música para los ‘gringos’ no era una tarea fácil. “Les falta la sangre caliente como a nosotros”, recuerda entre sonrisas. Pero eso no fue necesario para que habitaran por derecho propio en el olimpo de la rumba nativa. Richie cuenta que cuando intentaron seguir una línea musical en inglés y lograron producir un ‘Long Play’ como ‘Nitty Gritty’, la casa disquera decidió apostarle a José Feliciano, el cantante invidente que sorprendía con ‘Light my Fire’. “Cómo éramos de compañías hermanas, entonces el número de nosotros lo fueron dejando a un lado para que no se atravesara en el ascenso de José Feliciano”.
Pero Richie, que ha sido un travieso de la rítmica, se dio sus mañas para ser siempre diferente, para no tocar como Tito Puente ni tampoco sonar como Pacheco.

“Si no llevo la contraria no puedo vivir contento,
Hay quien se conforma al ver, cómo la vida le pasa,
Sin tratar de corregir al mundo cambiarle en nada,
Más yo buscaré la forma, de ser siempre diferente,
Pa’ que no diga la gente, que Ricardo se copió
Ahora voy a buscar, a ver si la forma encuentro,
De poder entrar pa’ fuera y poder salir pa’ dentro,
Pa’ que la gente no diga que sueno cómo pacheco,
Compongo Camará Compongo Camará…”

Tal vez no haya una mejor declaración de principios que esta estrofa cantada por Bobby en ‘El Diferente’. ‘Los Durísimos’ se encargaron de crear dos sonidos fundamentales en la historia de la salsa: Jala jala y Boogaloo. “Mira, nosotros queríamos impresionar, llamar la atención, inventar algo raro, tú ‘sabe’, por eso arrancamos con Comején, pero también queríamos ser diferentes y sacamos Bomba Camará, luego vimos a un tipo que comía mucho, como bestia y, bueno, entonces nosotros decidimos tocar como bestias”, contó Bobby con ese desparpajo tan boricua que conserva.

Lo que hicieron ‘Los Mamitos’ fue construir una nueva sonoridad, tomar una línea caribeña, dejar atrás el sueño de penetrar el mundo ajeno americano, y más bien, como nos reveló Richie, tomar un poquito de aquí, sacar de allá, hacer algo diferente y tomar algunas influencias de la música clásica, el rock y el blues ‘gringo’ y dejar un legado que aún hoy se mantiene vigente.

Ricardo Ray describe de manera deliciosa la salsa afrocubana al explicar que ésta simplemente es el resultado de una exitosa fusión musical de varias culturas. Y si alguien supo de combinar, experimentar, probar y retar, fue precisamente el genio creador del ‘embajador del piano’. No solo fue el hacedor de tendencias musicales, sino que también fue el primero que se atrevió a introducir clásicos impensables como Bach o Chopin en sus composiciones salseras.

Pero también se aventuró a incursionar en la religión yoruba, beber de la santería, arrimarse a la madre África a través de su sonoridad. “Quisimos ir a nuestras raíces, a la música y a la historia de los negros cubanos que habían llegado desde África para comprender qué era lo que estábamos haciendo”, así nos describió Richie su incursión en el altar mayor de Ochún, Obatalá y Yemayá. Entonces concibió piezas magistrales, con unas descargas de timbales, piano y trompetas que no se habían escuchado antes en ‘Yo soy balalú’, ‘Lo Atare La Arache’, ‘Cabo’ e’ , ‘Cha cha huele a Changó’, ‘Babae Baba Coroco’ y ‘agúzate que te están velando’…

“Y Que Babalú me dijo a mí
Yo soy quien te está cuidando
Qué Babalú me dijo a mí yo sé quién te está velando
Y sé quién te está tirando
Pero a tí no te entra na
Yo siempre te estoy cuidando
Pa’ que no te pase na
Yo soy Babalú… ”

‘Yo soy Babalú’ se cantaba a un solo coro en aquellos ‘aquelarres’ musicales que armábamos en ‘Saturday’, en los bajos de los Cinemas, por allá en los maravillosos años ochenta; o en las audiciones nocturnas de la ‘Taberna Latina’ que organizaba el viejo Gary, al frente de la Clínica San Fernando; o en ‘Tiempo Libre’, allí donde iba muriendo la Avenida Sexta con Richard Yory programando.Y todos le cantábamos a ‘Kabiosile Changó’, en ‘Cha Cha huele a Changó’, haciéndole la segunda voz a Bobby sin saber qué carajos significaba, pero qué importaba si con esas trompetas y los timbales estábamos envueltos en un trance musical inexplicable. Y qué interesaba que estuviéramos saludando al gran orisha, a una de las grandes divinidades de la santería cubana, si lo que nosotros escuchábamos era una combinación fabulosa de voces e instrumentos que nos seducían en la pista, en la barra, en la mesa, donde estuviéramos. Y para qué saberlo si bastaba con esas descargas imponentes de Richie, la voz aguda de Bobby que parecía que se iba a reventar, las trompetas que se derretían en cada improvisación del Indio Cherokee o del gran Chaparro y nos trasladaban al África pura, a la salsa en su expresión más alta y pura.

Para sus fanáticos fue claro que ‘Los Durísimos’ continuaban en ese momento en fase experimental. Por eso no pude sustraerme a la curiosidad y le pregunté a Richie por esa incursión mística-musical y su respuesta fue como todo en él, una mezcla, un ‘traigo de todo’. “Cuando comencé a estudiar esta música (cubana) me doy cuenta de que hay un sector de gente que es pacticante de esta religión y que tiene que ver con ella. Percibí que la música cubana que se relaciona con esa religión es una música más desarrollada rítmicamente, más fundamentada, más provocadora y eso me fascinó”.

Y paradójicamente, en esa búsqueda, Ricardo Ray descubre una gente que vive su fe de otra manera, fortalecida en sus creencias, de una manera que ‘El embajador del piano’ no había visto antes y que seguramente influyó en su posterior conversión al cristianismo. “Eso me motivó, le tenía un gran respeto, no estaba metido en la Santería como muchos creían, pero reconocí el peso que eso tenía en muchas personas, el ritmo que utilizan detrás era otra cosa. Pudimos traer algo de eso a nosotros, y me fascinaba ver cómo podríamos interpretar esa música y darle nuestro toque”, nos contó Richie.

Este ‘Harry Potter’ del piano, capaz de extraer los sonidos más imponentes a ‘las blancas y las negras’, está ahora en el otoño de su vida, pero en plena creatividad. No deja de ensayar, de probar. Cuando tiene un piano al frente es un jovencito, se transforma y vuelve a ser ese pícaro chiquillo de los años sesenta que quería hacer algo diferente. Ahora es Betthoven quien lo trasnocha y un día pensó ‘por qué no unirlo al Jazz y a la salsa’. Pues el resultado de esa explosiva mezcla, que solo podría ocurrírsele a su genio musical, es la nueva producción de Ricardo Ray. “Es algo bien ‘fuelte’, diferente, distinto, pero gusta”, es lo que dice.

Cierro los ojos e imagino a ‘goldfingers’ destrozando el piano, las trompetas abiertas y desaforadas de Pedro Rafael Chaparro y ‘El Indio Cherokee’ devorándose a un público caleño delirante y a José Cándido Rodríguez sacándole fuego a los timbales mientras la voz callejera y sublime de Bobby ‘no se esconde del diablo porque él es buena gente’. Ricardo & Bobby vinieron de frente y su legado musical ya alcanza los 60 años. Aquellos que los dieron algunas vez por acabados no imaginaron que la gloria musical los santificaría en el altar mayor de los grandes soneros y que en Cali tendrían su vaticano salsero.

¡Larga vida, maestros, su Bestial Sonido está a salvo!

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FRASES DE RICHIE RAY

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Orígenes de la Salsa - de Cuba a New York

La salsa transformó para siempre la musicalidad del continente americano, modificó las maneras de entender el arte del baile y le dio al barrio, a la esquina, una importancia que antes jamás había tenido.

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Editor: Orlando Zuluaga

Camarógrafo: Edinson Buritica

Diseño: Giovanni Castro

El escritor cubano Leonardo Padura lo describe de una forma intensa, al decir que la salsa enriqueció con una perspectiva urbana, barriotera y  descarnada  la nueva realidad que se vivía.

César Miguel Rondón, el gran académico venezolano que escribió esa ‘biblia’ que se llama ‘El libro de la salsa’, recuerda que esta música siempre fue la voz del barrio, de los amores contrariados, de la vida precaria, de los ‘malandros’ y los desarraigados. Y razón no le faltaba a Rondón. ‘La calle está durísima’ cantaba en alguna época Joe Cuba, mientras Héctor Lavoe le contestaba que en los barrios de guapo no se vive tranquilo o se miden bien las palabras o no vales ni un kilo.

Padura, el brillante escritor cubano con quien hablamos en una oportunidad en Cali sobre su libro ‘Los Rostros de la Salsa’, explica este fenómeno musical como una proyección social e incluso política, fruto de las realidades que vivían los latinos radicados en las grandes urbes del Caribe y, muy especialmente, la enorme legión de emigrados reunidos en Nueva York y necesitados no solo de los dólares que enviarían a sus islas, sino también de preservar sus señales de identidad, para lo cual acudieron a la que había sido su expresión natural desde los tiempos de la colonia y la trata de esclavos: la música y el canto.

Su presencia arrolladora en los barrios latinos de la Nueva York de los años sesenta y setenta del siglo pasado no se puede desconocer. La marginalidad inicial dio paso a unos sonidos contundentes  que tenían un origen en común y que hoy no parecen tener ya discusión.

Los ritmos cubanos, esa guaracha, el son montuno, mambo y chachachá permearon la historia musical continental y se transformaron con el paso del tiempo en algo que se llamó salsa, porque fue tan difícil enmarcarlo en un solo sonido que a alguien se le ocurrió hablar de salsa como aquello que reúne varios sabores musicales.

El poder transformador de estos ritmos embarcaron a Cali en una musicalidad única. Una rumba que descendió del caribe cubano y llegó hasta lo más profundo de los barrios Obrero y San Nicolás de la mano del Trío Matamoros y la Gran Sonora Matancera hasta llegar a convertirse en parte indisoluble del ser caleño. Una musicalidad a la que le han pasado las décadas, pero que en Cali de manera asombrosa sobrevive, pervive, lucha y encuentra en espacios como la Nellytk, el Chorrito Antillano, El Habanero, la Casa Latina o el Anacobero un refugio natural para el bailador.

Conscientes de lo que significa para la ciudad, en 90 Minutos nos hemos embarcado en un recorrido sonoro, como lo pregonó el gran Ismael Rivera, en ‘donde estamos contigo, contigo y también contigo’. Un viaje que nos ha llevado a ser el único medio de comunicación en la región que tiene un producto salsero, continuo, permanente, en el que contamos historias, relatamos perfiles, reconstruimos la memoria de una música que aunque no nació aquí la sentimos tan nuestra como el pandebono, el champús o la propia brisa que desciende de los farallones.

‘Chamaco’ Rivera, el talentoso cantante que hace más de 20 años vino por primera vez a la ciudad con la orquesta de Willie Rosario, no entendía por qué los caleños le daban las gracias cuando cantaba: ‘del Barrio Obrero a La 15 un paso es’.

“Ustedes son increíbles porque ese disco se volvió un himno aquí y ya ni explico nada”,

me contó entre sonrisas este artista al que una mañana entrevisté y me confesó que cuando viene a esta ciudad es como regresar a la Nueva York de los setenta, es como vivir en el Puerto Rico salsero de aquellos años.

Con esa naturalidad y sencillez de los grandes artistas, en esa oportunidad ‘Chamaco’ me miró fijamente y con toda la seriedad que deparaba el momento me dijo: “Cali me devolvió las ganas de cantar”, sin ambages, sin mentiras. Ese artista que estaba retirado y que nunca acabó de comprender la vida, fue testigo de ese amor inexplicable de los caleños por la salsa, por sus discos, por su temática, por su historia.

“Cada vez que yo hago un concierto en esta ciudad alguien luego me dice, oye ‘Chamaco’ en tal número tú no dices esto sino lo otro, en este pedazo no entrabas tú sino la trompeta”.

Y es que eso, precisamente es lo que ha hecho particular a este ‘Caliyork’. El amor por el detalle, la imperiosa necesidad de conocer el nombre del compositor, la infatigable búsqueda por saber quién fue el trompetista de aquel tema, la acuosa sensibilidad que nos produce escuchar un solo de piano de esos que estremecen el alma. Sino que lo diga el propio Gary Domínguez, uno de los ‘culpables’ de que en Cali nos hubiésemos dedicado a cultivar ese amor por la melodía afrocubana y que fue el precursor del primer encuentro de melómanos y coleccionistas de la ciudad.

Hoy toda esa descarga ancestral, esa pasión por la música afrocubana es la hemos querido revestir en 90 Minutos de la importancia que se merece. En un recorrido que haremos por más de diez temáticas documentales abordaremos los inicios de este ritmo frenético, cómo se produce su conexión con esta ciudad, las historias de los grandes íconos que pasaron por Cali, la historia de sus orquestas emblemáticas y los orígenes del sonido de Nueva York. Todo eso de la mano de verdaderos cultores de la música, investigadores que le han hecho un seguimiento genuino a la salsa, expertos con los que conversamos durante extensas horas para ofrecerles un producto que no dudamos se convertirá en material de consulta.

Bienvenidos a este viaje musical, una música que como nos enseñó el Sonero Mayor, no queda a la derecha ni a la izquierda sino en el centro de un tambor bien legal. Bienvenidos a este pasaporte para un viaje sabroso y musical.

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Salsa

Este 4 de diciembre será el lanzamiento de la segunda edición del Diccionario Salsero

Este colectivo lleva 3 años trabajando en esta nueva edición del Diccionario Salsero. Hasta el momento, han vendido más de 5 mil ejemplares.

Este 4 de diciembre será el lanzamiento de la segunda edición del Diccionario Salsero
Especial para 90minutos.co

Este colectivo lleva 3 años trabajando en esta nueva edición del Diccionario Salsero. Hasta el momento, han vendido más de 5 mil ejemplares.

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El Colectivo Cultural, Salsa sin Miseria, lanzará la segunda edición oficial del diccionario salsero este sábado 4 de diciembre.

El lanzamiento de este libro será este sábado, 4 de diciembre, a las 4 p.m., en el Centro Cultural de Cali, ubicado en la carrera 5 # 6–05. Las personas que deseen ir podrán hacerlo de manera gratuita y deberán registrarse aquí.

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“Salsa sin Miseria vuelve directo al mambo: una pieza de investigación; una obra de consulta; una antesala a la cumbancha y, sobre todo, un emplatado de términos bien sazonados con los condimentos de la música afroantillana”.

Colectivo Salsa sin Miseria

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Según Salsa sin Miseria, este ejercicio cultural pretende comprender el lenguaje que atraviesan los distintos exponentes cercanos a la salsa.

“Una tarea ambiciosa. Un goce incesante. Un caramelo para quienes han creído en él desde el principio, pero también para quienes apenas se acercan a estas páginas”.

Colectivo Salsa sin Miseria

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El objetivo de este diccionario es recopilar las palabras y las expresiones que permitan entender el universo de la salsa. Aspectos como coloquiales, gastronómicos, instrumentales; religiosos, rítmicos y propios del baile serán conceptualizados en este diccionario.

Lea también: 'Destino', la nueva novia del gato que engalana el norte de Cali

Más de 500 términos nuevos

El autor del libro, Junior Adilson Pantoja, afirmó que se conservaron los términos de la primera edición; también, se “retocaron” los que eran necesarios.

“El resultado fue comentado con algunas personas que nos ayudaron a acercarnos de manera más precisa a dichos aspectos”.

Junior Adilson Pantoja, autor del libro.

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El libro incluye:

  •  Más de 500 definiciones
  • Categorías salseras. Los términos y expresiones están clasificados en Santería, Coloquialismos, Orquestación, Cumbancha, Gastronomía y Fauna.
  • Playlist con canciones asociadas a cada término.
  • Tutoriales de algunos pasos de baile.
  • Ilustraciones del artista Gavilán.
  • Portada en pasta dura.

Por último, el 10 % de las ventas será destinado para el semillero de niños melómanos La Nueva Guardia.

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Feria de Cali

El disco de la Feria de Cali, una tradicional escogencia

En 90 Minutos entrevistamos a tres artistas que lanzaron sus discos con el firme propósito de ser considerados como una alternativa de fin de año. Los temas suenan de manera permanente en la radio y no sería extraño que uno de ellos termine siendo el más bailado y aplaudido por los caleños. Aquí les contamos de quiénes se trata.

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Por Gerardo Quintero Tello

Jefe de Redacción Noticiero 90 Minutos

La elección del disco de la Feria de Cali es una tradición de muchos años en la ciudad. Hace unas décadas esta escogencia se hacía a través de las emisoras de la antiguo AM. Por entonces Radio El Sol, Radio Uno, La Voz de Cali, entre otras emisoras abrían sus micrófonos para que los oyentes colapsaran las líneas telefónicas y dieran sus nominados. Escoger el tema que representaría la máxima festividad del año en Cali se volvía un acontecimiento.

Una de las grandes sorpresas de aquellas épocas tenían que ver con que Cali, a pesar de ser reconocida como ciudad salsera, no en pocas oportunidades terminó escogiendo lo que se denominaba una ‘raspita’ o música tropical como el disco de la Feria. No en vano Lisandro Meza y Pastor López fueron los reyes durante muchos años de los tradicionales diciembre o quién no recuerda ‘Las Tapas’, ‘Baracunátana’, ‘La Bella’, ‘El Ausente’, ‘La venezolana’ o ‘Las Caleñas’ que se convirtieron en verdaderos éxitos en esta capital.

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Era tan importante ese momento de la escogencia que en la memoria de muchos caleños aún hay episodios que nunca terminaron de ser revelados en su totalidad. Se dice que hubo un tema que fue prácticamente obligado a ser el disco de la Feria. La leyenda cuenta que en aquellos años 90, en medio de la presión del narcotráfico, un tema bastante flojo por cierto, terminó siendo el tema de la feria sin mayores merecimientos.

Pero como explica el melómano Luis Guillermo Restrepo, director de Opinión del periódico El País, La selección del disco de la Feria no obedece a ningún patrón musical. “En sus inicios pudieron ser el merengue ‘Palo Bonito’ de Lita Nelson; el merecumbé ‘Quiero Amanecer’, de Pacho Galán o el ritmo embrujado de ‘La Pollera Colorá’, de Wilson Choperena. Y aconteció que los Corraleros del Majagual hicieran de las suyas con ‘La Banda Borracha’ y ‘los Sabanales’, así como Lisandro Meza se convirtió en estrella a partir de sus discos de Feria en Cali y del éxito que consiguieron temas como ‘El Polvorete’, en 1971, y ‘Las Tapas’, en 1980, auténticas muestras de la picaresca vallenata”.

Richie Ray y Bobby Cruz


Restrepo asegura que hay un punto de quiebre en 1968 con la llegada de Richie Ray y Bobby Cruz que marcó la irrupción oficial de la salsa.

“Pero la música tropical, la que surgió del caribe colombiano, siguió mandando debido entre otras razones al empuje de las casas disqueras que usaban su poder para hacer sonar sus artistas en las emisoras”.

Después de los grandes éxitos de ‘Cali Pachangero’, ‘Cali Ají’ y ‘Oiga, mire, vea’ muchas orquestas se dedicaron los años siguientes a tratar de obtener el reconocimiento de los rumberos haciendo composiciones a la ciudad que terminaron por saturar la musicalidad y que los caleños fueran olvidando la escogencia como símbolo de la llegada de la Feria.

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Con el arribo de la modernidad tecnológica, la irrupción de las redes sociales y el lento declive de las emisoras musicales, Corfecali intentó en el 2015 hacer una selección del tema a través de una votación digital, pero esto terminó en una gran polémica pues el disco que se escogió no había tenido mayor repercusión previa.

En su momento, el cantante caleño Rodrigo Alberto Mayorga, autor de 'Cali salsa flow’, se refirió a la polémica que se generó en torno a la selección de este tema como disco oficial de la 58° Feria de Cali.  “Lastimosamente no tuvo la difusión que se quiso porque fue un medio determinado el que la eligió y fue por medio del voto programado por Internet”, aseguró.

La canción ‘Cali Salsa Flow’ fue elegida entre 126 temas, pero muchos caleños aseguraron en ese momento que no la conocían.

Hoy, después de un año asfixiante, de crisis económica por la pandemia y las protestas sociales la Feria de Cali se muestra como una oportunidad para devolver un poco de alegría a la ciudad y exorcizar un año repleto de angustias y dificultades.

Nominados al disco de la Feria de Cali

En 90 Minutos hemos entrevistado a tres artistas que lanzaron sus discos con el firme propósito de ser considerados como una alternativa de fin de año. Los tres temas suenan de manera permanente en la radio y no sería extraño que uno de ellos termine siendo el más bailado y aplaudido por los caleños.


  1. El primero es ‘Yo invito los besos’ , potente interpretación de uno de los mejores músicos de la región, Richie Valdés, exdirector del Grupo Niche y vocalista de esta orquesta y también de Guayacán. El disco de Richie tiene un sonido inicial a salsa balada, luego cambia el montuno y aprieta en los vientos lo que hace que se recuerde el sonido salsero de los años 90. También tiene un rapeo que busca modernizar el tema, pero lo que más llama la atención es el regreso de Richie a sus orígenes musicales. La fortaleza del tema es que Richie conoce bien al bailador caleño y en todo el disco se siente esa fuerza ganadora que siempre Valdés ha expresado en sus tonalidades musicales.

  2. Otro de los temas que apuesta fuerte en este diciembre es ‘Cali es un vacilón’, la propuesta de la tradicional Orquesta La Fuga que está pegando muy duro en las emisoras de la ciudad. Incluso este tema ha acompañado la programación oficial de esta versión de la Feria. Edinson Vivanco, más conocido en el ambiente artístico como ‘Galleta’, nos contó que este tema nació de una noche de larga conversación con su amigo Luis Cabezas, quien en un momento dado dice que ‘cali es un goce, un vacile completo’ y es allí cuando surge la idea de componer algo relacionado con la ciudad.

    Un video fresco hecho en el bulevar y en otros sitios icónicos de la ciudad acompaña un tema sin grandes pretensiones, pero con un golpe acertado, un estribillo pegajoso y que sin duda ha sonado fuerte en la capital del Valle. Cali es un vacilón nos regresa a la época de los discos dedicados a la ciudad y a un sonido fuerte de las trompetas que ‘galleta’ atribuye a una deciisóin de tratar de volver a la salsa de golpe.

  3. La tercera apuesta que hemos presentado en 90 Minutos es un disco de Cala García llamado ‘Mi vecino’. Cala García es una talentosa intérprete caleña que vive hace un tiempo en Miami y que tuvo  un paso exitoso por varias de las orquestas femeninas más representativas de la región. Una voz muy afinada, que de manera irremediable nos conduce a los voces femeninas que nos acompañaron en los años noventa, seguida de una musicalidad que fusiona los aires tradicionales del Pacífico con trazos de sinfonía salsera y produjeron un ‘número’ con un afinque fuerte, ‘pegajoso’, que suena fuerte en las emisoras y que sin duda jugará en el tablero artístico decembrino.
  4. Finalmente la cuarta apuesta es Juan Carlos Ensamble con "Bailando Apretao". Calle 5 es una agrupación salsera, fundada por el médico Alvaro Bolaños el 7 de marzo del 2020 en época de pandemia, el nombre es para recordar la emblemática calle de las grandes discotecas que fueron íconos de la salsa de nuestra linda ciudad e Cali. Además ha sido por varios años una gran representación para todos los que nacimos en esta tierra. CAbe recordar que por mucho tiempo fue escenario de la Calle de la Feria.

En 90 Minutos presentamos estas tres propuestas, pero sabemos que hay más. En el transcurso del mes seguiremos revelando esas apuestas musicales que los caleños escucharán en la Feria de Cali.

¿Para usted cual es el disco que debería ser considerado para la Feria de Cali 2021?

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