Se completan 18 días desde que Lyan José Hortúa Bonilla, un niño de 11 años, fue secuestrado presuntamente por disidencias de las FARC en el corregimiento de Potrerito, zona rural Jamundí, Valle.
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Pese al paso del tiempo y la falta de comunicación con los captores, las autoridades, la Iglesia y su familia mantienen la esperanza y reafirman su compromiso por lograr su liberación.
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Reunión interinstitucional en Jamundí
En el municipio se llevó a cabo una reunión liderada por la Procuraduría General de la Nación, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y autoridades locales y gubernamentales. El objetivo fue reforzar la articulación institucional para lograr el regreso del menor.
“La idea es que todos de manera conjunta continuemos desplegando todas las capacidades que permitan la liberación del menor, la fractura de estos actores violentos y que se restablezca la paz en nuestro territorio”.
Dijo Paola Castillo, Alcaldesa de Jamundí.
Silencio por parte de los captores
La Iglesia Católica, a través de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Cali, expresó preocupación por la falta de avances concretos en las gestiones humanitarias.
“Desafortunadamente, han pasado ya varios días y hay un silencio. No hay una manifestación todavía clara por parte de este grupo. En nombre de la Iglesia Católica y en unión con la Misión de Verificación de las Naciones Unidas, seguimos haciendo el llamado a buscar una salida humanitaria para que Lyan pueda estar de nuevo en casa”.
Afirmó Diego Fernando Guzmán, director de la Pastoral Social.
Un cordón humanitario ya ha sido establecido en la zona para facilitar una eventual entrega del niño sin poner en riesgo su vida.
La familia, desde el exterior, clama por su regreso
Familiares de Lyan han alzado su voz desde distintos países, enviando mensajes con la esperanza de tocar el corazón de los captores:
Zoraida Osorno desde EE.UU.:
“Le pido a quien lo tiene, desde lo más humano, desde lo más sagrado, respete su vida, respete su niñez. Lyan es solo un niño”.
Carlos Bobadilla desde Francia:
“Hago un llamado urgente a todos los sectores... que esta tragedia nos una, que este dolor saque de nosotros una gran fuerza colectiva y podamos decir: ‘Todos juntos liberen a Lyan ya’”.
Laura Penagos desde Chile:
“Él es solo un niño. A quienes lo tengan, les pido que tengan compasión y lo dejen volver a casa”.
Karina Reilvitz desde EE.UU.:
“Deseamos que dondequiera que estés, todos los colombianos levantemos la voz y digamos que los niños no se tocan. Que, por favor, Lyan José regrese a su casa”.
Ante la incertidumbre, instituciones y ciudadanía claman por la vida y libertad de Lyan. La presión social y mediática busca sensibilizar y exigir su pronta liberación.
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