Comprar vivienda usada en Colombia es una de las decisiones financieras más importantes para una familia, pero también una de las que más riesgos puede implicar si no se hace con el acompañamiento y la información adecuada
Por eso, antes de firmar cualquier documento o entregar dinero, es fundamental conocer tanto las recomendaciones legales como los pasos procedimentales que garanticen una compra segura. Por ende, Diana Tamayo, abogada experta en el tema, entregó algunas recomendaciones en Nuestro Derecho.
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Recomendaciones para comprar vivienda usada en Colombia en 2026
Uno de los primeros aspectos clave al adquirir un inmueble usado es la revisión del certificado de tradición y libertad, documento que funciona como la hoja de vida de la propiedad. Allí se puede verificar quién es el dueño, si el inmueble tiene hipotecas, embargos, afectaciones a vivienda familiar u otras limitaciones que puedan impedir la venta.
Sin embargo, este análisis no debe quedarse en una lectura superficial. Los expertos recomiendan realizar un estudio de títulos, que consiste en un examen jurídico completo de toda la historia del inmueble, incluyendo escrituras anteriores, sentencias judiciales o actos administrativos.
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Este estudio debe ser realizado por un abogado, ya que existen riesgos que no siempre aparecen de inmediato en los registros, como investigaciones por extinción de dominio.
Desde el punto de vista procedimental, también es importante definir el objetivo de la compra: si será para vivienda o inversión. Esto permite evaluar mejor factores como la ubicación, el acceso a servicios, posibles riesgos de inundación o problemas del entorno. Apoyarse en una inmobiliaria o corredor certificado puede facilitar el proceso, pues estos suelen realizar verificaciones previas antes de ofrecer una propiedad.
En cuanto a la financiación, la experta recomienda:
“Hay que tener en cuenta que los inmuebles usados debemos contar con el 30% del valor del inmueble como tal. El restante lo hacemos a través de una entidad financiera”.
El resto puede cubrirse mediante crédito hipotecario o leasing habitacional. En el primer caso, el comprador es propietario desde el inicio, aunque el banco mantiene una hipoteca como garantía. En el leasing, la entidad financiera conserva la propiedad hasta que se ejerce la opción de compra al final del contrato.

Finalmente, los expertos aconsejan tres reglas básicas: comprar de acuerdo con la capacidad económica real, verificar minuciosamente la situación jurídica del inmueble y asegurarse de que todo lo pactado quede claramente escrito en la promesa de compraventa.
Visitar el inmueble, revisar medidas, acabados y entorno no es un detalle menor. Una compra informada y asesorada es la mejor garantía para proteger el patrimonio y evitar problemas futuros.
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