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Así como nosotros perdonamos

Leí la frase que voy a citar a continuación en el libro "Dime quién soy" de la escritora Julia Navarro. Es una frase que anoté en un lugar especial y la traigo a reflexión, porque me parece de una profundidad interesante. La frase es:"No hay deudas entre las personas que se quieren". Y digo que […]

Así como nosotros perdonamos

Leí la frase que voy a citar a continuación en el libro "Dime quién soy" de la escritora Julia Navarro. Es una frase que anoté en un lugar especial y la traigo a reflexión, porque me parece de una profundidad interesante. La frase es:"No hay deudas entre las personas que se quieren". Y digo que […]

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Leí la frase que voy a citar a continuación en el libro "Dime quién soy" de la escritora Julia Navarro. Es una frase que anoté en un lugar especial y la traigo a reflexión, porque me parece de una profundidad interesante. La frase es:"No hay deudas entre las personas que se quieren".

Y digo que es interesante, porque nos invita a pensar si en verdad actuamos de esa manera, o por el contrario, vamos anotando en la libreta de "cuentas por cobrar", cada cosa que alguna persona nos hace y no nos gustó, incluso por parte de aquellos a quienes amamos.

¿Es usted de los que "borra y olvida" cada ofensa que su pareja le hace sin que quede ninguna cicatriz, aún si la ofensa fue de tamaño monumental? ¿O tal vez pertenece usted al grupo de los que dicen "yo perdono, pero no olvido", y a la primera oportunidad pasan a su pareja la correspondiente cuenta de cobro?

Si es del primer grupo, mis felicitaciones. Si es del segundo, permítame pedirle que siga leyendo este texto, para que encontremos alguna luz al respecto.

El matrimonio es el estado ideal para un ser humano. Dios lo instituyó, más que como un sacramento mediante el cual un hombre y una mujer se unen para compartirlo todo hasta que la muerte los separe, como la oportunidad ideal para que el ser humano se realice en pareja. Y esto parece sencillo de entender, pero es bien difícil de practicar, porque estamos hablando que es para toda la vida.

Compartirlo todo es compartir lo bueno, lo malo y lo feo (y aún lo terrible) que la vida pueda traer. Y con las tres primeras tal vez no hay tanto problema, pues compartir lo bueno es fácil, compartir lo malo puede ser llevadero y compartir lo feo puede hacerse con algo de esfuerzo y dedicación.

Sin embargo, cuando se trata de compartir las cosas terribles, ya hay que tomar el tema con pinzas: es terrible tener que compartir (y sobrevivir) una enfermedad catastrófica. Es terrible compartir una crisis financiera profunda después de haber disfrutado las mieles de la abundancia.

Y es terrible compartir (y perdonar) una traición que te ha roto el corazón y la vida en mil pedazos. Y justamente por lo difícil que es asimilar una traición, es que la vida está llena de personas que nunca hubiesen sido infieles, pero que lo fueron cuando descubrieron que su pareja lo fue primero.

Es el famoso "ojo por ojo y diente por diente". Quienes hacen esto son personas comunes, que reaccionaron movidas por el dolor profundo, y que muchas veces ni siquiera tuvieron la oportunidad de reflexionar si cabía alguna posibilidad de perdonar. Simplemente actuaron como reacción a una acción, y quizás a los pocos minutos ya se habían arrepentido de lo que acababan de hacer.

Y ese "arrepentirse" ¿es suficiente para "perdonar y olvidar" y comenzar una nueva vida sin el lastre de ese intercambio de traiciones? Tal vez no. Tal vez se necesita mucho más para lograr reparar un corazón roto y una esperanza perdida. Tal vez lo que hay que hacer se resume en estas tres cosas:

a.)   Lo primero es botar a la basura la libreta de "cuentas por cobrar".

b.)   Sí no hay libreta, no hay anotaciones. Es decir, que cada situación que llegue (porque llegarán) debe resolverse de inmediato y sin que queden pendientes de ninguna índole. ¿Y cómo hacer esto? Entendiendo que esa persona que está a tu lado es tu mitad, no es "otra" persona, es parte de ti, de tu naturaleza, es parte de tu cuerpo y de tu alma. Es entender que si uno de los dos pierde, pierden ambos, y que si a uno le duele algo, les debe doler también a los dos. Así las cosas, ¿para que pasar cuenta de cobro alguna?

c.) En efecto, hay que arrepentirse y fijar el compromiso auténtico de no repetición de esos actos que ofenden, lastiman y hieren en lo profundo del alma y la dignidad. Es imprescindible entonces hacer pactos indelebles de comportamiento, para reconstruir la confianza y la esperanza perdidas. Compromisos y pactos que deben autenticarse, no en una notaría, ni delante de jueces, abogados o apoderados, sino delante de Dios como garante de la unidad, como testigo de la verdad.

Si así actuamos, sin duda cobrará sentido para nuestras vidas esa frase que citamos al comienzo: "No hay deudas entre las personas que se quieren".

Y si luego de esto todavía quedan dudas, es necesario traer a la memoria otra frase más profunda aún, pronunciada hace dos mil años por un sencillo carpintero: "perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden..." 

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El balance del año

Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales.

El balance del año

Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales.

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A pocas horas de concluir el año 2021, resulta inevitable hacer un balance de lo que hemos vivido como ciudad en este tiempo. Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, con el desempleo más alto entre las grandes ciudades del país y con un retroceso de casi 20 años en indicadores de pobreza, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales más fuertes que ha tenido Colombia en años. En un coctel de insatisfacción popular mezclada con grupos violentos que aprovecharon el desorden, Cali vivió una espiral de destrucción de capital social y físico sin precedentes del que aún no nos recuperamos totalmente.

El primer semestre de 2021 nos dejó una ciudad con los homicidios al alza por primera vez en una década, con 680 muertes violentas al 30 de junio. En materia de recuperación del empleo, la ciudad avanzó a menor ritmo que otras capitales como Barranquilla y Medellín y el deterioro de la percepción de la ciudadanía en sus instituciones llegó a niveles preocupantemente bajos, lo que nos debe alertar sobre la necesidad de recuperar la confianza de la gente. Sin ese aspecto, es muy difícil que la gente se sienta parte de una ciudad que avanza y participe del cambio que necesitamos.

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Cali es una ciudad con un inmenso potencial y una gran capacidad de recuperarse. En este segundo semestre, a pesar de duros debates alrededor de hechos que comprometen la credibilidad de las instituciones ante los ciudadanos, hemos podido avanzar. Para noviembre, teníamos la tasa de desempleo más baja desde el inicio de la pandemia y se recuperó el sector nocturno y las industrias culturales. Si bien aún tenemos unos retos gigantes en movilidad y seguridad, por citar dos temas de gran preocupación, resulta fundamental reconocer que en Cali se está intentando recuperar la vida que se llevó la pandemia y es un propósito colectivo.

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La reconstrucción de Cali pasa por algo más que rehabilitar infraestructuras destruidas como la del MIO. En 2022, en conjunto con la sociedad civil, los empresarios y el sector público, se deberán enfrentar retos enormes para la recuperación de la confianza de la gente, cuya pérdida hoy constituye la mayor y más profunda crisis que atravesamos. Ese capital social es clave para la reconstrucción de Cali, para que vuelva el civismo, la cultura ciudadana y las perspectivas dejen de ser sombrías.

Si el año 2021 fue el segundo año en crisis profunda, 2022 debe ser el año de la recuperación. Poner los ojos en el empleo, en detener la espiral de violencia e inseguridad, desarrollar proyectos estratégicos como el tren de cercanías y devolverles credibilidad a las instituciones públicas son objetivos fundamentales sobre los cuales debemos sustentar el avance en la siguiente década. Que esta sea la última Navidad en medio de esta crisis profunda.

¡Feliz Año caleñísimo!

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Los retos frente a las comunidades afro del Pacífico

Si bien, desde el Estado se han emprendido acciones para aliviar la dura realidad de estas comunidades, son muchos los retos que existen para superar la inequidad, que persiste.

Los retos frente a las comunidades afro del Pacífico
Especial para 90minutos.co

Si bien, desde el Estado se han emprendido acciones para aliviar la dura realidad de estas comunidades, son muchos los retos que existen para superar la inequidad, que persiste.

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Las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, representan cerca del 10% de los colombianos. Se trata de una población que con su trabajo y riqueza cultural ha contribuido a la construcción de lo que hoy somos como país. Sin embargo, en mis recorridos por sus territorios he podido palpar cómo sus gentes padecen el atraso y el abandono, una deuda histórica que estamos obligados a pagar.

Basta con revisar los índices de pobreza multidimensional. Por ejemplo, en el Pacífico, antes de la pandemia, en 2018 este indicador estaba en 11 puntos por encima de la media nacional, una situación que ha sido agravada por la crisis sanitaria. Y vemos casos como en Nariño, donde el promedio superó los 23 puntos.

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Si bien, desde el Estado se han emprendido acciones para aliviar la dura realidad de esta región, son muchos los retos que existen para superar la inequidad, que persiste. Por ejemplo, se expidió la Ley 70, que busca reconocer a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías, pero no se ha reglamentado en su totalidad.

Considero que es necesario que la ley reivindique este derecho a las comunidades organizadas que existen tanto en la zona rural como urbana. La reglamentación de la ley permitiría que las comunidades Narp tuvieran mayor incidencia en los planes de desarrollo y en los instrumentos de planificación existentes en los entes territoriales.

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De otra parte, es importante materializar políticas de desarrollo económico y social de largo plazo las cuales deben garantizar la participación de las comunidades en la toma de decisiones. Además, en estas iniciativas la bioeconomía y el ecoturismo deben tener un papel preponderante. También, es necesario incentivar mercados ágiles y funcionales, aprovechando la ubicación geográfica estratégica para atraer inversión internacional, y desarrollar una planificación con enfoque étnico, que impacte positivamente a las comunidades al identificar las subregiones y sus diferentes vocaciones productivas.

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Otro reto fundamental es la salud, cuya problemática se puede resumir en la falta de centros de atención, talento humano insuficiente y escasos recursos para el transporte de los enfermos de las zonas rurales, entre otros factores.

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Para mitigar esta situación es urgente desarrollar un modelo de atención primaria integral en salud con enfoque etnocultural. También, reforzar el Plan Decenal de Salud Pública, que desarrolle una red integral e integrada en salud, que vaya desde la promoción y prevención, hasta la rehabilitación del paciente y además, estimular económica y académicamente a los profesionales de la salud para que laboren en estos territorios.

Pero no podemos olvidar que la violencia generalizada en el Litoral es un factor que frena muchas iniciativas sociales y económicas. Por eso es importante propender por una cultura política de paz, que garantice los derechos humanos, el desarrollo y el fin de la pobreza extrema. Para lograrlo se necesita la presencia integral del Estado. Esto debe ir de la mano con el desarrollo de oportunidades para la población. Finalmente, se debe fortalecer jurídicamente al Sistema Nacional de Atención y Reparación a las Víctimas, con una mayor articulación entre las entidades nacionales y territoriales encargadas de hacer efectivo el goce de derechos de las víctimas del conflicto armado.

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Apoyar el desarrollo de las comunidades afro, ha sido uno de mis mayores compromisos. Así lo demostré en mi labor como gobernadora del Valle del Cauca, en donde fuimos el único departamento de Colombia que construyó un capítulo étnico - afro en el marco del plan de desarrollo, además creamos el Plan Decenal, una política pública para la población afro. También, a través de la Universidad del Valle se aumentaron los cupos para el acceso de esta población en la educación superior, del 4 al 8%, y creamos el canal de televisión Orígenes, dirigido a las comunidades étnicas, entre otros logros.

Es necesario que desde el país también exista un mayor reconocimiento, respeto y transparencia en el desarrollo de políticas en favor de las comunidades afro de nuestro Pacífico. Esto es posible a través de un liderazgo colectivo, que nos permita tomar decisiones firmes pese a las dificultades y así podamos crear caminos para la construcción de un país más equitativo, más justo, con más inversión, crecimiento y oportunidades para todos.

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Feliz Navidad y ¿feliz año?

Definitivamente el año 2021 para muchos no fue fácil y hay que dejar de sentirnos culpables por decir en voz alta que queremos que se acabe.

Feliz Navidad y ¿feliz año?
Especial para 90minutos.co

Definitivamente el año 2021 para muchos no fue fácil y hay que dejar de sentirnos culpables por decir en voz alta que queremos que se acabe.

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Definitivamente el año 2021 para muchos no fue fácil y hay que dejar de sentirnos culpables por decir en voz alta que queremos que se acabe.

Muchos en esta época navideña sienten la presión familiar, la felicidad abrumante de redes sociales, las preguntas incómodas de los encuentros con amigos y la culpa por no poder comprar un regalo o por comprar de más, convirtiendo estas fiestas en una verdadera tortura. Sin embargo muchos otros han entendido el verdadero valor de estar aquí y ven como un regalo de la vida poder compartir con quienes aman.

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El 2021, fue un año diferente, para agradecer estar aquí y honrar a los que ya no nos acompañan pero que también nos volvió vulnerables, que nos enseñó que los planes cambian pero que poco a poco todo pasa y aunque cada día haya situaciones nuevas por superar existen miles de motivos más por los cuales agradecer.

Lea también: La muerte me enseñó a vivir la vida

Poder aceptar que fue un año difícil y retador, también es un logro, haber aprendido a aceptar sus emociones, validarlas y tener la oportunidad de buscar que el próximo sea distinto. No se sienta culpable si lo que más desea como regalo de navidad es que este 2021 se vaya, es tanto el discurso de positivismo que nos han vendido que a veces ocultamos nuestros verdaderos deseos solo para encajar, pero yo si deseo con ansias que llegue un nuevo año porque aunque se lea un poco cliché, el finalizar un año es la oportunidad perfecta para hacer un Detox emocional y abrirse a 365 días nuevos llenos de oportunidades.

Recuerde que puede cambiar un año pero la decisión de cambiar su vida solo depende de usted.

@melihinestrosa

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