Tras 24 años aferrado al poder en la Siria que heredó de su padre, Hafez, quien a su vez lo tomó en 1971, el presidente Bashar al-Assad cayó este domingo tras 12 días de una vertiginosa ofensiva de una coalición islamista rebelde que asegura haber "liberado" al país árabe de las garras de un mandatario despiadado con todo atisbo opositor.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Hasta el momento, se desconoce el paradero de quien según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos habría terminado sus días como Presidente sirio. Esto, embarcado en un avión con rumbo desconocido tras la toma de Damasco por parte de la alianza islamista Hayat Tahrir al Sham.
Lea también: Video: Asteroide cae en Rusia y causa temor en los habitantes de una ciudad
La historia de Bashar al-Assad
Al-Assad estudió Medicina y se especializó en oftalmología en la capital siria, donde al acabar sus estudios ejerció como médico militar por un tiempo. El joven, al que no se le atribuían aspiraciones políticas, se marchó luego a Londres para continuar con su formación profesional.
Sin embargo, dos años más tarde, en 1994, una fortuita tragedia familiar cambiaría el curso de su vida para siempre: el accidente de tráfico que acabó con la vida de su hermano Basel, el hijo mayor y presumible heredero en el poder del entonces presidente sirio, Hafez al Asad.
Bashar fue llamado a Siria por su padre y se embarcó en un lustro de preparación para eventualmente tomar la batuta del país. Al igual que había hecho el primogénito los años previos a su muerte, ganando experiencia en las filas castrenses y peso en la vida pública.
El momento llegó en 2000 cuando Hafez al Asad falleció tras casi tres décadas en el poder. A este había accedido por un golpe de Estado.
Si bien no era el elegido inicialmente para heredar de su padre, tras obtenerlo se aferró a él con uñas y dientes. Esto, silenciando a sus adversarios, aplacando revueltas multitudinarias y sobreviviendo a más de diez años de guerra civil.
Enseguida se enmendó la Constitución para que Bashar, entonces de 34 años, cumpliese con los requisitos de edad, mínimo 40 años. Así se celebró un referéndum que respaldó su ascenso a la jefatura de Estado.
Después de cuatro décadas de gobiernos del Partido Baaz, Al Asad fue visto inicialmente como una esperanza para el cambio.
Esperanza truncada
Sin embargo, pronto llegaron las campañas de arrestos de activistas y opositores. Y una década más tarde, la brutal represión de las protestas que estallaron en Siria. Lo anterior, en contra de su Gobierno en el marco de la "Primavera Árabe".
Resistió la presión de las calles y fue uno de los pocos dirigentes que continuaron en el poder desde las revueltas que estallaron en 2011 y tumbaron a los gobiernos de varios países de Oriente Medio y el Norte de África, si bien a costa de una guerra civil y la liquidación en la práctica de la unidad siria.
Su superviviencia desde 2016 quedó en manos de sus aliados rusos y de las milicias chiíes iraníes, libanesas e iraquíes que le permitieron recuperar territorio de los insurgentes, a costa de una devastación brutal de las ciudades y territorios que se habían rebelado.
Formalmente, ocupó el poder durante con unas abultadas "victorias" electorales, como en los últimos comicios de 2021, donde logró hacerse con un 95 % de los votos.
Sin embargo su mandato se enfrentó a un creciente descontento popular por la grave crisis económica y la escasez de productos básicos, que ha llevado a la inmensa mayoría de la población a sufrir inseguridad alimentaria y a vivir por debajo del umbral de la pobreza.
A ello se suman 14 millones de desplazados internos y refugiados a otros países, la mayoría de ellos en Oriente Medio, y todo un proceso de reconstrucción por delante, algo que se planteaba como casi imposible ante el aislamiento internacional al Gobierno de Al Asad y las múltiples sanciones internacionales impuestas por Occidente.
En cuanto sus aliados principales quedaron envueltos en problemas más agudos que el sirio (Ucrania y Líbano, fundamentalmente), sus debilidades quedaron expuestas y, en último lugar, abrieron el paso a su caída.
Estas fueron las diferentes reacciones tras la caída de Bashar al-Assad
- Joe Biden (EE.UU.): Describió la caída como un “acto fundamental de justicia” y una oportunidad histórica para el pueblo sirio, aunque advirtió sobre la incertidumbre que podría seguir.
- Emmanuel Macron (Francia): Se refirió al régimen de Assad como un “Estado bárbaro” y expresó su alivio, enviando deseos de paz al pueblo sirio.
- Olaf Scholz (Alemania): Consideró el fin del gobierno de Assad como “una buena noticia” y enfatizó la necesidad de restaurar el orden en Siria.
- Hakan Fidan (Turquía): Afirmó que el pueblo sirio ha comenzado un nuevo día para determinar su futuro.
- Benjamin Netanyahu (Israel): Describió el evento como un “día histórico para Oriente Medio”, aunque también advirtió sobre los peligros que podrían surgir.
Sigue nuestras redes sociales:













