La Misión de Observación Electoral (MOE) presentó el análisis,''la paradoja del voto cautivo, evidencia electoral y modelos de riesgo en la segunda vuelta presidencial de 2026'', el cual evalúa los resultados de la segunda vuelta presidencial en la zonas rurales del país para determinar si los grupos armados ilegales manipularon el voto, a lo que se refieren como voto fusil.
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Según el informe, aunque persisten riesgos graves de control social, constreñimiento y afectación a la libertad del voto en distintos territorios, la evidencia disponible no permite sostener que dichos riesgos se hayan traducido en un aumento automático, proporcional o generalizado del caudal electoral de
alguna candidatura en la pasada segunda vuelta presidencial.
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¿Cuáles son las conclusiones que emiten la MOE?
Por el contrario, los datos sugieren que el comportamiento del voto rural respondió a una combinación de identidades políticas locales, trayectorias históricas, liderazgos territoriales, organización comunitaria y dinámicas propias de participación ciudadana.
De la misma manera, los resultados de estos estudios no muestran una correlación estadística entre los resultados electorales de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026 y el riesgo por injerencia de GAI.
Ahora bien, la MOE reitera su preocupación sobre las problemáticas alrededor del voto, sin embargo, los estudios adelantados evidencian que estas acciones no se tradujeron, para esta segunda vuelta presidencial, en un aumento automático o proporcional del caudal electoral para ninguna de las candidaturas en contienda, a lo que se refieren como 'voto fusil'.




Por otro lado, estos son algunos de los puntos más importantes mencionados por parte de la MOE:
Aumentó la participación electoral en la ruralidad
Uno de los principales hallazgos del informe fue el incremento de la participación ciudadana en las zonas rurales durante los últimos ciclos presidenciales. La asistencia a las urnas pasó del 52,13 % en 2018 al 57,27 % en 2022 y alcanzó el 64,39 % en la jornada electoral de 2026.
Para la MOE, este crecimiento refleja una mayor movilización democrática y mejores condiciones de acceso a los puestos de votación, más que una consecuencia directa de presiones armadas.
Más de la mitad de los municipios rurales analizados tienen presencia armada
Asimismo, el informe identificó presencia de al menos un grupo armado ilegal en 557 de los 975 municipios con puestos de votación rurales analizados, lo que representa el 57 % de estos territorios.
Sin embargo, la MOE advierte que el escenario actual del conflicto está marcado por la fragmentación de los actores armados, con disputas y presencia simultánea de diferentes estructuras, lo que dificulta establecer una relación directa entre control territorial y comportamiento electoral.
El control armado no explica el resultado en las urnas
El análisis encontró que incluso en territorios donde un grupo armado ejerce control hegemónico, los resultados electorales no siguen una única tendencia. La MOE destacó que en zonas con presencia de estructuras ilegales se presentaron victorias de candidatos con posiciones políticas opuestas a la supuesta orientación ideológica de los grupos armados, lo que evidencia el peso de factores locales, históricos y comunitarios.
Finalmente, la MOE hizo un llamado a evitar interpretaciones que reduzcan la decisión de los habitantes rurales a una consecuencia de la violencia o del control armado. Según el informe, considerar que todo comportamiento electoral en zonas con presencia de grupos ilegales responde a coerción desconoce la autonomía política de las comunidades y puede profundizar la estigmatización del campo colombiano.












