Los mitos tradicionales y leyendas de cada región hacen parte vital de cada identidad. En el caso de Cali el Buziraco es una de ellas, un espíritu maligno que estaría encerrado en la capital vallecaucana.
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En la noche del 31 de octubre, se cree que la frontera entre los vivos y los muertos se vuelve más delgada.
Esta creencia ha llevado a muchas personas a contar historias aterradoras sobre figuras legendarias. En este día hablaremos de la leyenda del Buziraco.

Desentrañando la leyenda del Buziraco en el cerro de las tres cruces
La leyenda del Buziraco en Cali, un ser de gran estatura, con cuernos, ojos brillantes y una risa perturbadora, está profundamente arraigada en la historia y cultura de la región.
Esta narra la historia de un demonio que, tras ser expulsado de Cartagena por frailes en la época colonial, encontró refugio en el Cerro de las Tres Cruces en Cali. Se dice que los frailes intentaron erradicar su culto entre las comunidades afrodescendientes.
Buziraco, también conocido como el dios Changó, fue adorado por los esclavizados que traían sus tradiciones africanas al Nuevo Mundo.
En 1837, los frailes Vicente y Juan Cuesta llevaron tres cruces de guadua al Cerro de las Tres Cruces para exorcizar al demonio y proteger a la ciudad. Sin embargo, en 1925, un terremoto destruyó estas cruces, lo que se interpretó como un signo del regreso del Buziraco.

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Ante esta situación, el padre Marco Tulio Collazos lideró un esfuerzo comunitario para construir nuevas cruces en cemento y hierro, finalizando la obra en 1938.
Las cruces actuales miden 26 metros de altura y se erigen como un símbolo de protección. Se tiene la creencia de que su "celda" se encuentra entre la segunda y tercera cruz.
A lo largo del tiempo, el fuego en Cali ha seguido siendo asociado con el Buziraco, pues como se sabe el cerro de las tres cruces se caracteriza por sus incendios.

Evolución de la leyenda
La leyenda ha evolucionado con el tiempo. Se dice que si una persona atractiva aparece en una fiesta, podría ser Buziraco disfrazado, y se aconseja no mirar sus pies para evitar su influencia. Cada 3 de mayo, los caleños realizan una procesión hasta el cerro para renovar las cruces y rendir homenaje al espíritu protector.
El Cerro de las Tres Cruces no solo es un lugar turístico, sino también un sitio cargado de historia y simbolismo. La dualidad del Buziraco como demonio y protector refleja las complejas interacciones entre las culturas africanas y europeas en Colombia.
Esta leyenda continúa viva en la memoria colectiva de los caleños, recordando tanto el legado de resistencia cultural como los desafíos históricos enfrentados por sus ancestros.
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