En Altos de Menga, un barrio ubicado en la parte alta de Cali, sus habitantes llevan casi tres meses sin agua potable.
Aunque el problema no es nuevo, la comunidad asegura que llevan más de 40 años sin un servicio regular de agua.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Esta situación se ha convertido en una emergencia sanitaria. Afecta la salud, la educación y la calidad de vida de cientos de familias. El acceso al agua, un derecho fundamental, sigue siendo una promesa incumplida en esta zona de la ciudad.
Lea también: Cali celebra el Día del Árbol destacando su riqueza arbórea y los retos de conservación
Mientras las autoridades argumentan que es un sector de "alto riesgo", los habitantes insisten en que tienen escrituras legales y piden vivir con dignidad.
Juliana Olguín, fiscal de la Comunidad Comunitaria de Defensa por el Agua de Altos de Menga, afirma que no son invasores.
“Cada persona compró su predio. Tenemos las mismas escrituras que los vecinos de la Campiña hacia arriba”.
Eso de que somos invasores es solo una excusa para negarnos un derecho vital. Nos están vulnerando el derecho a la vida digna y al agua, asegura.



Por décadas, la comunidad ha buscado formas de abastecerse. Recolectan agua de lluvia o la suben desde zonas bajas con motobombas. Pero desde hace casi tres meses, el bombeo al tanque principal se detuvo. Ya no hay forma de llenar recipientes ni distribuir el líquido.
Enfermedades y soluciones temporales
Como medida de emergencia, llegan carrotanques. Sin embargo, el agua no es potable. Además, se reparte en un solo punto del barrio, y muchas personas no pueden cargarla hasta sus casas. La situación ya ha provocado problemas de salud.
“Hay niños con vómito, diarrea y brotes en la piel. Tenemos personas mayores y con discapacidad. Cargar baldes no es posible para todos. Esto es una emergencia sanitaria”.
Explica Olguín.
Almacenar agua por varios días genera larvas. La comunidad teme por un posible brote de dengue o enfermedades más graves.


El agua es un derecho, no un privilegio
Jesús María Lerma Quiñones, líder del sector, cuestiona el doble discurso de las autoridades. En Altos de Menga ya hay servicio de gas natural. Para instalarlo se requirió permiso de Planeación.
“¿Por qué sí hubo permiso para el gas, pero no para el agua? El agua es un derecho constitucional. No se le puede negar a nadie, viva donde viva”.
En la zona existe un tanque. Cuando logran llenarlo, solo alcanza para las viviendas más cercanas. Las casas en la parte alta quedan sin una sola gota.
Educación afectada por la falta de agua
La situación también golpea a los niños. Varias instituciones educativas han tenido que suspender clases por falta de agua.
“Nos dicen que llevemos a los niños con un tarro de agua, pero si no hay agua en el barrio, ¿de dónde la sacamos? Hoy devolvieron a los niños porque no había cómo cocinarles. Esto ya está afectando su educación”.
Dice Ingrid Carvajal, madre de familia.
Ingrid también fue al médico por fiebre. Le diagnosticaron una posible infección causada por agua contaminada.
¿Cuál es la solución?
La comunidad pide acciones concretas. Quieren que se habilite el tanque, que se garantice el suministro y que puedan pagar el servicio con medidores, como cualquier ciudadano.
“Le pedimos al alcalde que nos ayude con Emcali. Queremos una solución definitiva. Que nos regularicen el servicio y podamos pagar”.
Insiste Lerma.
La comunidad manifiesta que, aunque se han reunido con funcionarios de la Alcaldía y Emcali, aún no hay respuestas claras. Solo existen promesas y el envío de carrotanques. Altos de Menga sigue en pie de lucha, marchando hasta el CAM e insistiendo en cada espacio posible. Quieren ser escuchados.
Sigue nuestras redes sociales:











