La historia de Diomedes Díaz no solo estuvo marcada por los éxitos que lo convirtieron en el máximo exponente del vallenato, sino también por las personas que influyeron en sus primeros años de vida. Entre ellas ocupa un lugar especial Bertha Rosario Mejía Acosta, recordada como el primer gran amor del ‘Cacique de La Junta’, la madre de su hija mayor y una de las mujeres que inspiró algunas de las primeras composiciones del cantante.
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Su fallecimiento, ocurrido a finales de junio de 2026 en Valledupar tras complicaciones de salud derivadas de una neumonía, volvió a poner su nombre en la memoria de los seguidores del artista.
La historia entre ambos comenzó a principios de la década de 1970 en La Junta, La Guajira, cuando los dos apenas eran adolescentes. Bertha y Diomedes tenían alrededor de 17 años cuando iniciaron un romance que nació en medio de las tradicionales fiestas del pueblo.
La propia Bertha contó años atrás que el primer acercamiento ocurrió durante una caseta de carnaval, cuando el joven cantante se le acercó inesperadamente y le robó un beso.
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Desde ese momento comenzaron un noviazgo que se prolongó durante cinco años, pese a la oposición de la familia de ella, que veía con desconfianza el futuro de un muchacho apasionado por la música.
Fruto de esa relación nació Rosa Elvira Díaz Mejía, la primera hija del intérprete vallenato. La llegada de la niña representó uno de los momentos más importantes en la juventud de Diomedes, quien hizo esfuerzos por acompañarla y asumir su nueva faceta como padre. A pesar de las dificultades económicas que enfrentaba mientras daba sus primeros pasos en la música.
Una mujer que dejó huella en la carrera del ‘Cacique’
La influencia de Bertha Mejía trascendió el plano sentimental. Diversos relatos coinciden en que varias canciones de los primeros años de Diomedes estuvieron inspiradas en esa etapa de su vida, entre ellas "Cariñito de mi vida" y "El aguinaldo", obras que reflejan la sensibilidad del artista en sus comienzos como compositor.
Además, Bertha fue protagonista de otro episodio determinante en la vida del cantante. Según ella misma reveló en entrevistas, fue quien le confesó a Diomedes que su prima Patricia Acosta estaba enamorada de él. Aquella revelación dio origen a una de las relaciones más conocidas del vallenato, pues Patricia se convirtió años después en la primera esposa del artista y madre de cuatro de sus hijos.
Aunque con el paso de los años ambos siguieron caminos diferentes, Bertha Rosario Mejía Acosta quedó ligada para siempre a la historia personal y artística de Diomedes Díaz.
Más que un amor de juventud, fue una figura clave en una etapa decisiva de su vida, cuando el joven guajiro comenzaba a construir el camino que lo llevaría a convertirse en una de las mayores leyendas de la música vallenata en Colombia.
Antonio Tamayo - Editor web / Periodista egresado de la Universidad Autónoma de Occidente.
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