El transporte público colectivo (TPC) en Cali enfrenta un panorama crítico que podría llevar a su desaparición en los próximos años, según advirtieron concejales y representantes del sector durante un debate de control político realizado el lunes 27 de abril en el Concejo Distrital.
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Durante la sesión, se alertó que el sistema atraviesa una crisis marcada por el congelamiento del parque automotor y los retrasos en la implementación del Sistema Inteligente Integrado de Transporte Público (SIITP), aprobado en 2022 con el objetivo de articular el TPC con el sistema masivo MÍO.
Ante este panorama, el concejal Carlos Andrés Arias Rueda señaló que la falta de integración ha generado un espacio que hoy es ocupado por el transporte ilegal. “La guerra que tiene Cali hoy la genera el vacío institucional, porque al no contar el MÍO con los buses suficientes, ese espacio lo llena el transporte informal”, afirmó el cabildante.
“Hoy el transporte informal es la gran competencia del Mio y del TPC; entre tanto, el gobierno pasa y pasa recursos a Metrocali, pero no se ven los resultados, pudiendo acudir a la legalidad con el TPC”.
Carlos Andrés Arias Rueda, concejal de Cali.
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De acuerdo con cifras expuestas en la plenaria, el transporte informal moviliza cerca de 500.000 pasajeros diarios, mientras que el MÍO transporta alrededor de 300.000 y el TPC apenas unos 100.000 usuarios, lo que evidencia el crecimiento de alternativas no reguladas en la ciudad.
Por su parte, la representante del TPC en Cali, Liliana Velasco, advirtió que la implementación del SIITP presenta retrasos significativos y podría no cumplirse dentro del plazo previsto, que vence en julio de 2026.
La vocera explicó que, aunque existen estudios técnicos previos para integrar el sistema colectivo con el masivo, estos habrían sido desestimados por la actual administración, lo que ha frenado avances clave y pone en riesgo la continuidad del servicio.
Además, denunció que a los transportadores se les estaría exigiendo desistir de procesos judiciales como condición para participar en nuevas reorganizaciones de rutas, lo que ha generado preocupación en el gremio.
La vocera explicó que el transporte público colectivo TPC en Cali opera a través de 10 empresas de transporte (Ermita, Montebello, Desepaz, Alameda, Villanueva, Recreativo, Papagayo, Verde Bretaña, Cañaveral y Río Cali).
“Pedimos entonces revisar el tema de congelamiento del parque del TPC; los caleños merecemos un transporte legal, seguro, accesible, que hoy no lo puede garantizar el MÍO con su flota y el TPC con las 10 empresas. Tenemos voluntad, pero al 2027, solo quedarían 60 unidades si se continúa con el congelamiento y la desintegración de buses”.
Liliana Velasco, representante del TPC en Cali.
En medio del debate, la presidenta del Concejo, Daniella Plaza Saldarriaga, propuso la conformación de una mesa de trabajo con todos los actores del sistema. “Urge el diálogo y la concertación en busca de salidas concretas a la movilidad y en especial poder contrarrestar la informalidad”, señaló.
Otros cabildantes coincidieron en que el deterioro del sistema ha impulsado el uso de motocicletas y transporte ilegal, reflejando fallas estructurales en el modelo actual. También se cuestionó el papel de Metrocali y la efectividad de los recursos públicos destinados al transporte masivo.
Desde la Administración Distrital, el secretario de Movilidad, Sergio Javier Moncayo, reconoció que los estudios técnicos en curso aún requieren ajustes. Ante esto, el Concejo solicitó suspender cualquier reestructuración de rutas hasta contar con información clara sobre la demanda real de usuarios.
El debate dejó en evidencia la necesidad urgente de tomar decisiones estructurales para evitar el colapso del transporte público colectivo y garantizar un sistema de movilidad eficiente y seguro para los caleños.
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