América de Cali

Un 'Pitufo' que se hizo gigante en América

Pese a su baja estatura, Anthony pertenecía a esa estirpe de jugadores que no se amilanaba ante sus rivales más grandes, más fuertes, pero también, más torpes.

Un 'Pitufo' que se hizo gigante en América
Especial para 90minutos.co

Pese a su baja estatura, Anthony pertenecía a esa estirpe de jugadores que no se amilanaba ante sus rivales más grandes, más fuertes, pero también, más torpes.

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Si hay un Olimpo destinado para los mejores jugadores que hayan pasado por un club de fútbol, la hinchada del América de Cali tiene un sitial preferencial para uno de los suyos: Anthony William de Ávila Charris. Más conocido como ‘El Pitufo’, Anthony se ganó el corazón de la exigente fanaticada escarlata prácticamente desde su debut.

De Ávila, hoy descendido a los infiernos por cuenta de sus líos con la justicia italiana, naufragó entre las malas inversiones y las dificultades económicas que hoy lo tienen enfrentando una condena de doce años de cárcel por tráfico de estupefacientes.

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Anthony de Ávila nació en Santa Marta un 21 de diciembre de 1962. Allá en las Playas de la Bahía más hermosa de América, el pequeño jugador comenzó a destacarse por su velocidad y habilidad para eludir contrarios. A pesar de ser bajo de estatura, Anthony pertenecía a esa estirpe de jugadores que no se amilanaba ante sus rivales más grandes, más fuertes, pero también, más torpes. 

En los años ochenta América construía un equipo poderoso y resuelto a sumar títulos que lo encumbraran entre los mejores del país. Los cazatalentos viajaban por toda Colombia buscando promisorios talentos que pudieran ser incorporados al club. Los rumores de una joven figura que levantaba arena en las playas samarias y en la cancha de ‘Pescaito’ comenzaron a expandirse como la brisa que cobija a la capital del Magdalena.

Hasta allá llegó una comisión de veedores para tentar a la promesa futbolística. Fue en 1982 cuando De Ávila, un cuasi-adolescente llegó a un América que tres años antes, en 1979; había conseguido el primer título de su historia. Arribó a un club en el que descollaban figuras como Juan Manuel Bataglia, Víctor Lugo, Oswaldo Damiano y la bordadora Roque Raúl Alfaro.

La llegada a los escarlatas

De todos era conocido que el médico Gabriel Ochoa Uribe, técnico histórico de los Diablos Rojos, prefería incluir en su nómina titular jugadores con mayor recorrido y experiencia. Sin embargo, desde sus primeros entrenos, De Ávila mostró unas condiciones innatas que hicieron que el estratega se fijara en esa figura que no superaba los 1.57 cm de estatura.

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La habilidad de Anthony, sumada a su endiablada velocidad y la seguridad para definir en el área rival con nervios de acero lo catapultaron rápidamente al equipo principal. No era fácil para el novel samario ganarse un espacio donde los puestos titulares estaban prácticamente definidos. Pero fue allí, hombro a hombro, guerreando cada pelota, anotando goles, enfrentando sin temor a rivales más fuertes que él que se fue ganando el cariño de la hinchada roja que vio en el pequeño jugador, el diablillo que necesitaba para desbaratar defensas, destruir sistemas, postrar laterales, arrastrar marcaciones, doblegar rivales.

En esa primera temporada con los escarlatas, Anthony participó en 24 encuentros y logró anotar tres goles, los primeros de una seguidilla impresionante que lo consagrarían al final de sus días futbolísticos como el máximo anotador en la historia de los Diablos Rojos, lo que lo elevaría a la escala de ídolo de la hinchada roja. Su huella es legendaria. ‘El diablillo’ encantador cerró su carrera con los escarlatas anotando nada más ni nada menos que 208 goles, de los cuales 179 los convirtió en partidos de liga, 27 en Copa Libertadores y dos en Copa Conmebol.  Su marca es impresionante y supera en 72 tantos a otro de los ídolos históricos de los rojos: ‘La Fiera’ Jorge Ramón Cáceres

Y como si esto no fuera suficiente para forjar su catadura de ídolo; resulta que ‘El Pitufo’ es quien más goles anotó en la historia de los clásicos entre América y Deportivo Cali. Sus 19 gritos de gol ante el tradicional rival lo convirtió en ‘papá’ de los verdiblancos; y lo encumbró en la saga de amores incondicionales de la hinchada roja.

Con los ‘diablos’, Anthony se convirtió en el futbolista que tiene más títulos con una misma camiseta (ocho) y en la séptima estrella se transformó en el máximo anotador del campeonato.

El escritor Umberto Valverde, de corazón rojo y quien dirigió La Revista del América durante muchos años; recuerda que cuando llegó Anthony al cuadro escarlata fue toda una sensación por su carisma y capacidad futbolística. Además, por edad y porque se entendían muy bien en la cancha, el samario se convirtió en la ‘llavería’ de Alex Escobar‘El Pibe del Barrio Obrero’, hoy técnico interino del América y con quien el cronista sostenía una gran amistad.

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Valverde devuelve sus pasos y rememora con nostalgia aquel equipo que se llamó el de ‘Los Pitufos’; que era la escuadra B del América y que el médico Ochoa Uribe ponía a competir cuando el equipo titular tenía previstos partidos por Copa Libertadores. Esas reservas del América, en la que descollaban De Ávila, Jairo Ampudia, Alex Escobar, ‘El Pollito’ Díaz y ‘El Poni’ Maturana, entre otros, comandado por un Willington Ortiz que se recuperaba de una grave lesión lumbar y al que llamaban de manera cariñosa ‘Papá Pitufo’ era una fantasía futbolística.

Muchos aficionados aún recuerdan la magia, el toque, la habilidad, el vértigo futbolístico que le imprimían aquellos ‘enanos’ a cada juego. El Pascual se llenaba cada vez que anunciaban a ‘Los Pitufos’ pues la verdad era que daba más espectáculo que el equipo principal.

Era el año 1984 y De Ávila acaba de regresar de una corta estadía en Argentina, donde había sido enviado para aclimatar un poco los ánimos; y atemperar el fuerte carácter que lo traicionó varias veces y que incluso lo llevó a varios choques con el médico Ochoa.

El paso por Argentina

En el país gaucho, Anthony jugó en el Unión de Santa Fé, un pequeño equipo de la provincia, donde como no podía ser de otra manera, dejó una grata impresión. Pero la verdad es que el destino de ‘El Pitufo’ (como fue bautizado por su estatura, luego de que se hiciera popular en 1981 una serie animada de televisión) estaba marcado. El planeta rojo le pertenecía y a su lado, el amor que le profesaría una de las fanaticadas más apasionadas del país.

Uno de los momentos que más se recuerda de sus primeros años fue un clásico ante el Deportivo Cali, en 1983. Como fue una constante, Anthony siempre ‘vacunó’ al tradicional rival. En uno de esos juegos, una tarde de domingo, Anthony enfrentó por la punta derecha a un recio marcador de los ‘azucareros’ llamado Javier Solarte.

Al ganarle una y otra vez los duelos personales, Solarte decidió emplear la pierna fuerte, pero como De Ávila desde sus inicios se caracterizó por no ‘arrugar’ y siempre ir al frente; volvió a encararlo y en medio de un fuerte forcejeo cayeron al piso.

Se encendieron los ánimos, empujones iban y venían entre jugadores de uno y otro equipo hasta que el árbitro decidió terminar el juego y comenzó un escándalo porque acusaron a Solarte de haberle arrebatado a Anthony una cadena de oro que tenía en su cuello.

Los periodistas bautizaron este clásico como ‘el de la cadenita’ y lo que más se recuerda fue cuando varios jugadores del América, entre ellos De Ávila, salieron al campo unos minutos después de terminar el partido; a repasar el césped del Pascual en busca de la bendita alhaja que nunca apareció.

Pero más allá de esta anécdota, el samario año tras año fue consolidándose en el equipo titular. Ya nadie le pudo sacar el puesto yse volvió el hombre que simbolizó el gol en América.

En tiempos de Battaglia, Cabañas, Gareca y Willington no era fácil lograr un espacio y menos convertir anotaciones. En una época en que lograr una titularidad en el América era casi que imposible lo logró un samario, chiquito, delgado, pero veloz; hábil y guapo como el que más. Un rompe-redes sin igual que a punta de definiciones cruciales se volvió el goleador histórico del América.

Las bajas de ‘El Pitufo’

Uno de los momentos más difíciles de Anthony en la escuadra roja sucedió en 1985. Aún muy joven y apenas despegando en el firmamento futbolero, el samario era una alternativa extraordinaria para el médico Ochoa Uribe.

Ese año América disputó su primera final de Copa Libertadores con Argentinos Juniors. Los juegos de ida y vuelta fueron muy parejos y solo se definieron por triunfos mínimo de 1-0. Fue entonces necesario un tercer partido que se jugó en Asunción, Paraguay. El partido fue recio y a pesar de la prórroga nunca se rompió el empate de 1-1.

No había posibilidad de un nuevo partido y fue necesario acudir a los tiros desde los doce pasos para decidir el campeón del torneo continental. Allí fue la primera vez que Anthony descendió a los infiernos, la segunda sería hace tres años; cuando en Italia comenzó su partido más difícil ante la justicia.

El cronista Umberto Valverde me describe ese momento como si lo estuviera viendo en este instante, en el propio estadio Defensores del Chaco, de Asunción:

 “Cuando ocurre lo de la final con Argentinos Juniors es que también nace mi rivalidad con Falcioni. Ese año el arquero americano había decidido cobrar todos los penales y los hacía en Colombia. Entonces cuando comienza la tanda de penaltis yo me sorprendí porque Falcioni se abstuvo de patear, a él le correspondía ejecutar uno de los cobros y no quiso porque enfrentaba a un equipo argentino y nunca lo dijo. Ochoa entonces mandó a un jovencito De Ávila, sin experiencia en cobros de penales, a que hiciera el último cobro, el definitivo; que una decisión errada porque el arquero de Argentinos era Enrique Vidallé, veterano y ‘viejo zorro’ del pórtico, quien se adelantaba en cada lanzamiento. Anthony erró el penal y los argentinos ganaron”.

Relató Umberto Valverde.

Lo que vino después fue un mar de llanto del que Valverde fue testigo, pues lo acompañó en el cuarto del hotel donde escuchó las llamadas de los directivos para apoyarlo en ese momento crítico. La verdad es que la hinchada del América, a pesar de la decepción, nunca le reprochó al hábil jugador ese yerro.

Por el contrario, fue aún más arropado por una fanaticada que sentía al jugador de su entraña, de hueso rojo, como sería para siempre. Con América, el único equipo en el que jugó en Colombia, Anthony se consagró campeón en 1982, 1983, 1984, 1985 y 1986; es uno de los históricos pentacampeones. Pero también alcanzó la gloria en 1990 (el último con Ochoa Uribe) 1992 y 1996. Ocho títulos que lo convirtieron en el jugador colombiano con más campeonatos en el país.

Con su espíritu caribeño intacto, Anthony llegó a una ciudad muy parecida a su querida Santa Marta. La rumba le gustaba y ‘Convergencia’, la mítica salsoteca que tuvo el escritor e investigador Rafael Quintero en los ochenta, por la Calle 18, cerca de la mítica Avenida Sexta; fue uno de sus lugares preferidos.

Esas jornadas nocturnas le trajeron algunos problemas con la disciplina militar que imponía el médico Ochoa. Sin embargo, con los años; De Ávila fue atenuando su temperamento e incluso conoció el mensaje de Jesús y comenzó a predicarlo en cuanta entrevista se cruzaba en su camino.

Fue tal su conversión que en los años noventa protagonizó una polémica que atravesó a la extensa familia escarlata. Cansado de las derrotas en Copa Libertadores (Anthony estuvo presente en las cuatro finales perdidas)le atribuyó la ‘mufa’ (como dicen los argentinos) al viejo diablo que ha acompañado la historia escarlata. Esa tal vez fue la única vez que la hinchada roja se dividió en torno a uno de sus máximos ídolos.

Incluso Valverde recuerda que en la revista del América se escribieron varios artículos en los que cuestionaban la decisión del jugador de tapar con un esparadrapo el pícaro diablo de la camiseta. En esa cruzada lo acompañaron varios compañeros, mientras otros optaron por dejar libre el escudo.

El viaje a Ecuador

Poco tiempo después y, tal vez, cansado de las dolorosas derrotas en Copa Libertadores, el samario decidió explorar nuevas tierras y tuvo un paso exitoso por el Barcelona de Ecuador, donde otra vez la mala suerte lo acompañó y a pesar de llegar nuevamente a una final de Copa Libertadores, el título le fue esquivo para siempre. De seguro, Anthony debe ostentar el record de ser el único jugador en la historia de la Copa Libertadores que ha quedado subcampeón cinco veces.

Sin embargo su paso por el torneo de clubes más importante dejó momentos memorables. En 1996 se coronó como el máximo goleador de la Copa Libertadores con once anotaciones, logro que no le sirvió para llevarse el título con los rojos; que al final perdieron el duelo con los argentinos del River Plate.

En el fútbol colombiano solo una vez se coronó como el máximo artillero y fue en 1990, cuando consiguió 25 goles en 43 partidos disputados; ese fue el último título que consiguió de la mano de Ochoa Uribe, el técnico que lo llevó a los ‘Diablos Rojos’.

Con la Selección Colombia también tuvo un recorrido exitoso. El samario participó en dos mundiales (Estados Unidos 1994 y Francia 1998) y con la casaca de la tricolor logró anotar trece goles. También estuvo en eliminatorias y las copas américas de 1987, 1989 y 1991.

La polémica también lo rodeó en la Selección cuando después de un partido por eliminatorias contra Ecuador, donde salió figura de la cancha, decidió dedicar el triunfo a unas personas que estaban privadas de la libertad, en clara alusión a los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez, quienes se encontraban detenidos por ser los jefes del Cartel de Cali.

Pero quizás uno de los momentos más memorables del ‘Pitufo’ De Ávila ocurrió varios años después de su retiro del fútbol. América atravesaba una de esas enormes crisis que lo han acompañado a lo largo de su historia y con el propósito de recaudar algunos recursos para completar el dinero de la nómina, el técnico Diego Edison Umaña dio el visto bueno para que el crack rojo volviera a vestirse de cortos. 7

‘Papa Pitufo’ tenía 46 años, atención, 46 años, cuando desde aquella época se considera muy veterano a un futbolista a los 30 años. Pues bien, De Ávila ya había disputado un par de partidos sin mayor trascendencia y se venía el clásico ante el Deportivo Cali. 

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Recuerdo en particular ese domingo 13 de septiembre del 2009 porque yo estaba en esa cancha con mis amigos y colegas César Polanía y Jorge Enrique Rojas; todos de ‘hueso rojo’ parejo. Nos hicimos en la tribuna de Occidental baja, costado sur, es decir, cerca del tradicional banco americano.

Mientras soportábamos las burlas de los hinchas del Cali, un despelucado Anthony, con menos velocidad que en el pasado, pero con la misma enjundia de siempre, entró a la cancha como un tigre, a comerse cuanta camiseta verde estuviera al frente.

Los rojos llevaban ocho fechas sin conocer el triunfo y los ‘azucareros’ llegaban con más viento en la camiseta. Su técnicoJosé ‘El Cheché’ Hernández, había calentado el clásico diciendo que "un viejito de 46 años no podía marcarme un gol". Al minuto 38, con el número 7 en la espalda, Anthony escribió una página gloriosa en la historia del derby vallecaucano. 

Una pelota filtrada por ‘El riflecito’ Andrade encontró a un De Ávila inspirado, que quizás recordando sus tiempos juveniles fulgurantes; se volteó con gran destreza y con pierna izquierda batió la resistencia del arquero Jáiber Cardona. Lo que vino después fue el paroxismo total. La tribuna parecía que se iba a caer.

Con mis amigos nos abrazábamos, se hizo un nudo en la garganta, rodaron lágrimas, mientras al fondo contemplábamos al pequeño diablillo que se arrodillaba y elevaba sus manos al cielo dando gracias al Todopoderoso por haberle dado la fuerza necesaria para marcarle; una vez más, al tradicional rival.

Como hormigas extraviadas fueron desfilando uno a uno por el torno de salida los fanáticos verdes que apenas hacía unos instantes nos ‘cargaban’ con los comentarios fuera de lugar para burlarse del goleador. Una vez aquella máxima de que no hay enemigo pequeño volvió a salir triunfante.

América ganó 3-1, pero lo más increíble, sin duda, era que Anthony a los 46 años se había convertido en el jugador más longevo en la historia del fútbol colombiano en marcar un gol, ¿y a quién se lo hizo? Nada menos que al Deportivo Cali, no resulta necesario añadir más.

Fue la última vez que lo vi en una cancha y no puedo negar que me duele lo que le está sucediendo. Un ídolo deportivo que le dio tantas satisfacciones a la fanaticada roja merecía otro destino. Ahora Anthony, al final de su vida deportiva, encara el juego más difícil de su existencia.

Ojalá, como tantas otras veces, logre sacar la marca; gambeteé al duro rival y logre conseguir la victoria en este partido que llega en el otoño de una vida que debió ser más placentera para alguien que regaló tantas alegrías.

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Video | Así fue presentado el nuevo portero de América de Cali: ¿quién es?

El arquero tendrá la oportunidad de demostrar sus condiciones en uno de los escenarios más exigentes y apasionantes del fútbol colombiano.

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Tomado de @AmericadeCali.

El arquero tendrá la oportunidad de demostrar sus condiciones en uno de los escenarios más exigentes y apasionantes del fútbol colombiano.

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América de Cali continúa fortaleciendo su plantilla para afrontar los retos deportivos del segundo semestre de 2026 y este 24 de junio oficializó la incorporación del arquero Juan Pablo Montoya. Quien se convierte en una de las nuevas caras del conjunto escarlata para la Liga BetPlay y las competencias que disputará durante el resto de la temporada.

El guardameta colombiano llega al equipo vallecaucano con la misión de aportar seguridad, experiencia y competencia en una posición que era considerada prioritaria por la dirección deportiva. Su presentación despertó el interés de la afición americana, que espera que el arquero pueda convertirse en una pieza importante dentro del proyecto liderado por el cuerpo técnico.

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Montoya, de 27 años, ha construido su carrera en el fútbol profesional colombiano, destacándose especialmente por sus actuaciones en clubes como Leones FC y Envigado FC. A lo largo de los últimos años logró consolidarse como un arquero confiable gracias a sus reflejos, su capacidad para responder en situaciones de presión y su buen desempeño en el juego aéreo.

Una oportunidad para dar un salto en su carrera

La llegada al América representa el desafío más importante de la trayectoria profesional de Juan Pablo Montoya. Defender el arco de uno de los equipos más grandes y tradicionales del país implica asumir una responsabilidad especial, marcada por la exigencia de una hinchada que siempre espera protagonismo y títulos.

Durante su paso por Envigado, el arquero sumó experiencia en la máxima categoría del fútbol colombiano y mostró condiciones que llamaron la atención de varios equipos. Su regularidad y crecimiento deportivo terminaron convenciendo a los directivos escarlatas, que apostaron por su incorporación para reforzar la plantilla.

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Un arquero con personalidad y liderazgo

Entre las principales características del nuevo guardameta americano sobresalen su seguridad bajo los tres palos, la capacidad para ordenar a la línea defensiva y la tranquilidad con la que afronta los momentos decisivos de los partidos.

Además de sus cualidades técnicas, quienes han seguido su carrera destacan su profesionalismo y disciplina, aspectos que fueron valorados por América al momento de concretar la contratación.

Con su presentación oficial, Juan Pablo Montoya inicia una nueva etapa en su carrera deportiva y se suma a la lista de refuerzos con los que América de Cali busca fortalecer su proyecto para el segundo semestre de 2026.

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Video | ¿Quién es Luis Quiñones? el primer refuerzo de América de Cali

El extremo fue uno de los más importantes en el balompié mexicano, destacando en clubes como Tigres y Pachuca.

El extremo fue uno de los más importantes en el balompié mexicano, destacando en clubes como Tigres y Pachuca.

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América de Cali empieza a mover sus fichas para el segundo semestre de 2026 y uno de los nombres que más expectativa genera entre sus aficionados es el de Luis Quiñones. El extremo vallecaucano se convertiría en el primer refuerzo del conjunto ‘escarlata’ para afrontar los nuevos retos de la temporada, luego de una extensa trayectoria en el fútbol mexicano.

Asimismo, Quiñones, nacido en Cali, volvería al fútbol colombiano después de más de una década de experiencia internacional. El atacante de 34 años llega procedente del fútbol mexicano, donde construyó una carrera destacada gracias a su velocidad, capacidad de desequilibrio y aporte ofensivo por las bandas.

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Una carrera marcada por títulos en México

El mayor reconocimiento de Luis Quiñones llegó durante su etapa con Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León, club con el que consiguió importantes títulos y se consolidó como uno de los extremos colombianos más destacados del balompié mexicano.

Con el equipo felino conquistó tres campeonatos de Liga MX y una Liga de Campeones de la Concacaf, además de registrar cerca de 200 partidos, con goles y asistencias que reflejan su influencia en el ataque.

Antes de convertirse en figura en México, el futbolista tuvo pasos por equipos como Patriotas, Itagüí, Independiente Santa Fe y Junior de Barranquilla. Con el cuadro cardenal vivió uno de los momentos más importantes de su carrera al hacer parte del plantel campeón de la Copa Sudamericana 2015, un logro histórico para el conjunto bogotano.

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América apuesta por experiencia y desequilibrio

La llegada de Quiñones representa para América de Cali la posibilidad de sumar experiencia internacional a un plantel que busca recuperar protagonismo. El jugador se caracteriza por su habilidad para enfrentar defensores, cambiar el ritmo de los partidos y generar opciones de gol desde los costados del campo.

Además, su regreso tiene un componente especial: volvería a jugar en su ciudad natal y vestiría la camiseta de uno de los equipos más representativos del fútbol vallecaucano. El propio futbolista ha manifestado su cercanía emocional con América, señalando que es un club con el que tiene una conexión desde su infancia.

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¿David González seguirá al mando del América de Cali?

El equipo 'escarlata' es uno de los llamados a ser protagonistas en la Liga y Copa, en esta última tiene un encuentro vital ante Real Cartagena.

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El primer semestre de 2026 dejó más preguntas que respuestas en el América de Cali. Bajo la dirección técnica de David González, el conjunto ‘escarlata’ inició el año con la ilusión de pelear por el título de la Liga BetPlay y ser protagonista en la Copa Sudamericana. Sin embargo, los resultados estuvieron lejos de las expectativas de la hinchada y de la dirigencia.

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En el campeonato colombiano, América mostró momentos de buen fútbol durante la fase regular, logrando clasificar a las instancias definitivas. No obstante, el equipo sufrió un duro golpe en los cuartos de final al ser eliminado por Independiente Santa Fe. La serie quedó marcada por la contundente derrota 4-0 en Bogotá, que selló un global de 5-1 y generó fuertes cuestionamientos sobre el rendimiento del plantel y las decisiones tácticas del cuerpo técnico.

Tomado de @AmericadeCali.

Asimismo, la eliminación en la Liga representó el primer gran revés del semestre para un equipo que había sido armado con el objetivo de disputar el título. La forma en que se produjo la caída dejó preocupación entre los aficionados, especialmente por las dificultades defensivas mostradas en los partidos decisivos.

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La Copa Sudamericana tampoco salvó el semestre de América

Tras la eliminación en la Liga, la Copa Sudamericana aparecía como la gran oportunidad para rescatar la temporada. América llegó con opciones de clasificación a la última jornada de la fase de grupos, pero no logró cumplir el objetivo. El empate sin goles frente a Macará de Ecuador en el estadio Pascual Guerrero dejó al equipo en el tercer lugar del Grupo A y fuera de toda posibilidad de avanzar.

La eliminación fue especialmente dolorosa porque los escarlatas dependían de sí mismos para seguir en competencia. Incluso el propio David González reconoció después del encuentro que el equipo realizó una presentación por debajo de lo esperado. Y admitió que el semestre debía ser evaluado junto con las directivas.

Con dos eliminaciones consecutivas y sin títulos en disputa, el balance del primer semestre es negativo para América de Cali. Ahora, el club no ha oficializado quienes saldrán, de hecho, comunicaron las vacaciones de los atletas para retomar entrenamientos a mediados de junio:

Igualmente, 90 Minutos pudo conocer que David Gonzalez continuaría al mando del América de Cali para el segundo semestre. Sin embargo, se espera por parte de la familia Gómez Giraldo que se inyecte dinero y patrocinios nuevos para poder reforzar el equipo en casi todas las zonas. Eso quiere decir que, los ‘escarlatas’ buscarían traer a refuerzos en defensa, mediocampo y ofensiva.

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