La tos ferina, también conocida como pertussis, es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis. Asimismo, esta afecta a personas de todas las edades, pero es especialmente peligrosa en bebés y niños pequeños.
De igual manera, identificar sus síntomas es crucial para un diagnóstico y tratamiento oportunos. Por ende, el Ministerio de Salud ha publicado una circular sobre todo lo relacionado con la afección, incluso manteniendo un protocolo ante su alto porcentaje de contagio. De igual manera, se precisa que:
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Fases y síntomas de la tos ferina en las personas
La enfermedad se desarrolla en tres fases, cada una con síntomas característicos:
- Fase catarral (1-2 semanas): Los síntomas iniciales son similares a los de un resfriado común e incluyen:
Congestión nasal, estornudos, fiebre leve, además de tos seca y leve
En esta etapa, la tos ferina es más contagiosa, pero los síntomas pueden pasar desapercibidos.
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- Fase paroxística (2-6 semanas): La tos se intensifica y se presenta en ataques o "paroxismos" caracterizados por:
Tos violenta, sonido agudo al inhalar después de la tos (conocido como "gallo"), vómitos después de los episodios de tos, fatiga extrema y dificultad para respirar.
Estos ataques pueden ocurrir varias veces al día y son más frecuentes durante la noche.
- Fase de convalecencia (semanas a meses): Los síntomas disminuyen gradualmente, pero la tos puede persistir durante semanas. Es importante continuar con el seguimiento médico para evitar complicaciones.


Síntomas específicos de la tos ferina en bebés
En los bebés, la tos ferina puede presentarse de manera diferente y más severa:
- Pausas en la respiración (apnea)
- Coloración azulada de la piel debido a la falta de oxígeno (cianosis)
- Dificultad para alimentarse
- Irritabilidad o letargo

Estos síntomas requieren atención médica inmediata, ya que los bebés son más susceptibles a complicaciones graves. Ahora bien, si no se trata adecuadamente, la tos ferina puede llevar a complicaciones como:
- Neumonía
- Convulsiones
- Daño cerebral
- Muerte, especialmente en bebés menores de un año
Asimismo, la vacunación es la medida más efectiva para prevenir la tos ferina. Se recomienda seguir el esquema de vacunación establecido y consultar al médico ante cualquier síntoma sospechoso.

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