Emprender un viaje en avión se ha convertido en una escena cotidiana alrededor del mundo, donde las personas se desplazan por cuestiones laborales o también, con fines turísticos.
Sin embargo, existen casos donde esta actividad puede suponer un temor para muchos pasajeros al instalarse en las cabinas, lo que se traduce en un trayecto marcado por la incertidumbre y alteraciones emocionales.
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Esta sensación adopta el nombre de ‘aerofobia’, un término que algunos pueden desconocer, pero que resulta importante ahondar en su significado con el fin de encontrar herramientas para afrontarlo adecuadamente.
Definición y el origen de la aerofobia
La aerofobia hace referencia al miedo a volar, es decir, a un temor irracional asociado al momento de viajar en avión, esto bajo la percepción de que dicho medio de transporte representa un peligro que debe evitarse para que los viajeros garanticen su seguridad.
Usualmente, su origen se debe a la sensación de pérdida de control, la claustrofobia, el miedo a las alturas y el desconocimiento respecto a sobre cómo funciona un avión, lo que da pie para que el cerebro adopte una imagen negativa entre volar y una amenaza para la vida.
Igualmente, otras de las razones comunes pueden ser las experiencias negativas previas (como turbulencias severas o aterrizajes difíciles) y factores externos, entre ellos la exposición constante a noticias sobre accidentes aéreos o los llamados “miedos aprendidos”.

No obstante, profesionales como la psicóloga clínica, Ximena Góngora, miembro de la red de especialistas DoctorAki, señaló que la existencia de una fobia no significa que todos los viajeros la experimenten de la misma forma.
“Esto se debe a que el estrés, es una respuesta natural del cuerpo para protegernos, pero no debería dominar experiencias asociadas al descanso y el disfrute, como un viaje”,
Explicó.
Por lo tanto, uno de los primeros pasos para preparase antes de subir al vuelo es reconocer las señales del cuerpo. Esto debido a que el estrés no se manifiesta en igual grado para los usuarios y puede aparecer a través de la irritabilidad, cansancio, palpitaciones u otras molestias físicas que requieren de identificarse a tiempo.
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Estrategias para combatir la aerofobia
Teniendo en cuenta el contexto anterior, algunos especialistas sugieren una serie de rutas que puede ser efectivas para hacerle frente a esta ansiedad al momento de viajar en avión.
Dentro de las recomendaciones se encuentran:
- Respiración consciente, para calmar la mente y el cuerpo.
- Visualización, imaginando entornos tranquilos o el destino del viaje.
- Ejercicio regular y alimentación saludable, evitando la cafeína, las bebidas azucaradas y el exceso de estimulantes.
- Prácticas como el yoga para equilibrar el cuerpo.
- Diferenciar entre estrés y ansiedad, para reconocer cuándo se trata de una reacción puntual o de un estado persistente que requiere apoyo profesional.
Adicionalmente a estas medidas, el informarse sobre cómo funcionan los sistemas de aviación, recordar que algunos vuelos suelen ser de corta duración y conocer los estándares de seguridad, pueden contribuir a la reducción de la aerofobia.
Sin embargo, en casos donde el miedo es intenso y limita la vida laboral o personal, se recomienda el apoyo proveniente de un profesional, a través de sesiones de terapias cognitivo-conductuales o talleres especializados para este propósito.

Por último, es pertinente destacar algunas decisiones que pueden marcar la diferencia alrededor del propio trayecto, es decir, que aumentan el margen de reducción de ansiedad y sensación de control.
Dentro de estas decisiones contempladas estarían:
- Elegir asientos sobre las alas, al ser una de las zonas más estables del avión.
- Aceptar que las turbulencias son normales y no siempre representan un riesgo.
- Seguir las indicaciones de la tripulación, al ser un personal capacitado para manejar cualquier percance.
- Viajar cómodo, usando ropa holgada y calzado adecuado que no limite su movimiento o la circulación.
- Mantener la mente ocupada con música, lectura, películas o pódcast para disminuir la sensación de encierro.
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