La meningitis es una enfermedad grave que se produce cuando las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, conocidas como meninges, se inflaman. Esta condición puede ser causada por bacterias, virus u otros microorganismos, y requiere atención médica inmediata debido a su rápida evolución y potencial riesgo de muerte o secuelas permanentes.
Los síntomas de la meningitis suelen aparecer de forma repentina y pueden intensificarse en pocas horas.
Asimismo, 90 Minutos consultó a la Dra. Jenny Patricia Muñoz, médica Infectóloga del HUV quien señaló que:
“Los síntomas van a estar asociados a fiebres que pueden ser altas, dolor de cabeza intenso y rigidez en el cuello. Este último es menos específico pero se puede encontrar hasta en el 40% de los casos”.
En suma, la especialista puntualiza que:
“Otros síntomas que se asocian son las náuseas, el vómito, eh la sensibilidad a la luz eh y en casos cuando ya la enfermedad está mucho más avanzada, los pacientes pueden perder la conciencia e incluso convulsionar”.
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Signos de alarma de una meningitis
Entre los signos más comunes se encuentran la fiebre alta, el dolor de cabeza intenso y la rigidez en el cuello, este último presente en cerca del 40 % de los casos.
En el caso de los niños y lactantes, la sintomatología puede ser menos evidente, pero igual de peligrosa. La irritabilidad constante, alteraciones en el sueño y el rechazo a los alimentos son señales de alerta que no deben pasarse por alto.
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Debido a esto, los especialistas insisten en la importancia de reconocer tempranamente cualquier cambio en el comportamiento de los menores para acudir de inmediato a un centro de salud.


Prevención a la meningitis
La prevención de la meningitis es posible y se basa en varias estrategias clave. Una de las más importantes es mantener una adecuada higiene de manos, considerada una de las medidas más efectivas para evitar infecciones en general.
También se recomienda evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas sospechosos y consultar de manera oportuna ante cualquier señal de alerta.
Por su parte, la vacunación es, sin duda, la herramienta más efectiva para reducir la incidencia de esta enfermedad. Existen vacunas contra bacterias como el neumococo, el meningococo y el Haemophilus influenzae tipo B, que han demostrado disminuir significativamente los casos de meningitis en el mundo. En países donde estas vacunas forman parte del esquema nacional, se ha logrado un impacto positivo en la salud pública:
“Gracias al advenimiento de estas vacunas, se ha disminuido de manera importante y significativa estas infecciones en todo el mundo”.
En suma, la doctora Muñoez aclara que “la ventaja que se incluya algunas de estas vacunas hace que sea muy importante que todos los niños”, evitando problemas a mediano y largo plazo.
Además, es fundamental proteger a poblaciones vulnerables como los adultos mayores, especialmente aquellos mayores de 65 años, y personas con condiciones médicas específicas como la anemia de células falciformes o quienes han perdido el bazo. En estos grupos, el riesgo de infección es mayor.

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