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La blefaritis: una afección ocular común pero molesta

La blefaritis: una afección ocular común pero molesta

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La blefaritis es una inflamación crónica de los párpados que afecta a personas de todas las edades. Aunque no suele ser grave, puede ser incómoda y, si no se trata adecuadamente, causar molestias persistentes y complicaciones en la salud ocular.

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Esta afección se caracteriza por enrojecimiento, picazón, irritación y una sensación de tener arena o un cuerpo extraño en los ojos. En algunos casos, los párpados pueden inflamarse y volverse rojos, y, en situaciones más graves, pueden aparecer costras en la base de las pestañas o incluso pérdida de las mismas.

Causas y factores de riesgo

La blefaritis tiene diversas causas. Una de las más comunes es la disfunción de las glándulas sebáceas en los párpados, las cuales son responsables de producir una capa aceitosa que cubre las lágrimas y evita que se evapore.

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Esta disfunción puede provocar obstrucción en las glándulas y, como resultado, una proliferación excesiva de bacterias.

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Otros factores que contribuyen a la aparición de la blefaritis incluyen infecciones bacterianas, alergias, condiciones dermatológicas como la rosácea o la dermatitis seborreica, y la presencia de ácaros microscópicos, que se alojan en los folículos pilosos de las pestañas.

Síntomas más comunes

Los síntomas de la blefaritis varían en intensidad, pero los más comunes incluyen:

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Tratamiento

Aunque la blefaritis es una afección crónica, es posible controlarla con un tratamiento adecuado. El manejo inicial suele incluir una estricta higiene ocular, que consiste en limpiar suavemente los párpados con toallitas especiales y aplicar compresas tibias para ayudar a destapar las glándulas bloqueadas.

En situaciones más graves, los médicos pueden prescribir antibióticos en forma de gotas o cremas para tratar infecciones bacterianas.

Consultas periódicas con un especialista pueden ser necesarias para ajustar el tratamiento y evitar que la afección afecte la calidad de vida.

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