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¿Cómo impacta a la salud el comer en la noche? Un hábito poco aconsejable

¿Cómo impacta a la salud el comer en la noche? Un hábito poco aconsejable

Tomado de Unsplash. / Imagen de referencia.

El ritmo de vida actual ha llevado a que muchas personas tengan horarios de comida desordenados, y una de las prácticas más comunes es cenar muy tarde o ingerir alimentos justo antes de dormir.

Aunque pueda parecer inofensivo, este hábito puede generar efectos negativos en la salud física y emocional.

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“La nutrición es el pilar del ser humano, nos va a ayudar para absolutamente todo, para tener energía en nuestro día a día, en nuestras funciones, para poder ser personas mucho más activas”. Explica Ana María Rodríguez, nutricionista.

Uno de los principales riesgos de comer tarde es que el sistema digestivo reduce su actividad durante la noche. Cuando se consumen alimentos en ese momento, especialmente si son pesados o ricos en grasas, el organismo debe trabajar más de lo habitual.

Esto puede causar indigestión, acidez, reflujo gastroesofágico y sensación de pesadez al intentar dormir. A largo plazo, estos síntomas pueden volverse persistentes y afectar la calidad del sueño.

“La alimentación es la base de todo (…) si somos personas muy sedentarias, es empezar a incorporar la actividad física de a poquitos, salir a caminar 20, 30 minutos de manera diaria, ya luego empezar a buscar qué es lo que nos gusta”.

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Tomado de Unsplash.

Más impactos de comer tan tarde

Dormir con el estómago lleno también influye en el metabolismo. Estudios han demostrado que comer tarde puede alterar los niveles de glucosa y la liberación de insulina, favoreciendo la acumulación de grasa en el cuerpo.

Por este motivo, este hábito se ha asociado con un mayor riesgo de sobrepeso, obesidad y desarrollo de enfermedades metabólicas, como diabetes tipo 2.

Además, la mala calidad del sueño afecta la producción de hormonas relacionadas con el apetito. Las personas que duermen mal suelen sentir más hambre al día siguiente; lo que puede generar un ciclo repetitivo de cansancio, ansiedad y mayor consumo de alimentos altos en calorías.

“Si somos personas muy sedentarias, es empezar a incorporar la actividad física de a poquitos, salir a caminar 20, 30 minutos de manera diaria, ya luego empezar a buscar qué es lo que nos gusta”. Declara la experta Rodríguez.

Tomado de Unsplash.

Comer cerca de la hora de dormir también puede influir en el bienestar emocional. La pesadez, el malestar estomacal o los episodios de reflujo pueden generar irritabilidad, estrés y sensación de agotamiento al despertar, afectando el rendimiento diario.

Imagen de referencia. / Imagen de Adobe Stock gratuito.

¿Qué hacer para impedir estos problemas de salud? Comer tarde y sus impactos

Para evitar estos inconvenientes, la nutricionista Ana María Rodríguez, se recomienda cenar entre dos y tres horas antes de dormir, optar por comidas ligeras y equilibradas, y limitar alimentos muy grasos o azucarados durante la noche.

También es útil mantener horarios regulares de alimentación y escuchar las señales de hambre del cuerpo.

Comer es necesario, pero el cuándo también importa. Adoptar hábitos más conscientes puede mejorar la digestión, el sueño y la salud en general.

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