El cáncer de mama es uno de los tipos de cáncer más comunes en mujeres en todo el mundo. Se origina cuando células del tejido mamario comienzan a multiplicarse de forma descontrolada, alterando el ADN que regula el crecimiento celular. Con diagnósticos tempranos y tratamientos adecuados, es posible mejorar significativamente el pronóstico y la supervivencia.
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Asimismo, algunos de los signos más frecuentes del cáncer de mama incluyen:
- Un bulto o zona endurecida en la mama o debajo del brazo.
- Cambios en el tamaño, forma o simetría de la mama.
- Retracción o hundimiento del pezón, o secreción inexplicada, incluso con sangre.
- Alteraciones en la piel de la mama: hoyuelos, enrojecimiento, descamación, aspecto tipo “piel de naranja”.
- Inflamación o cambio de temperatura en el seno, especialmente en el caso del cáncer de mama inflamatorio, que puede manifestarse sin un nódulo palpable, sino como hinchazón, calor y enrojecimiento.
Estos síntomas no siempre implican cáncer, pero ante su aparición es fundamental acudir al médico para exámenes diagnósticos.
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Diagnóstico: lo que se debe evaluar para detectar el cáncer de mama
El diagnóstico comienza con un examen físico y evaluación clínica. Luego se emplean pruebas de imagen como la mamografía, ecografía, resonancia magnética y estudios complementarios cuando hay sospecha.
En algunos casos, se requiere realizar biopsias. Justamente, Jhoana Gil Marín, especialista en Oncología y coordinadora de la unidad de cáncer y trasplante de la fundación Valle del Lili, puntualiza que este proceso se hace para descartar u verificar el estado del tejido: ya sea benigno o maligno.
El cáncer de mama se clasifica según su localización (ductal o lobulillar), grado de agresividad y si presenta receptores hormonales (estrógeno, progesterona) o la proteína HER2. Estos marcadores orientan el tratamiento más adecuado.
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Tratamientos y estrategias terapéuticas
El tratamiento del cáncer de mama suele ser multidisciplinario. Dependiendo de la etapa y características del tumor, puede incluir:
- Cirugía: extracción del tumor (lumpectomía) o de la mama completa (mastectomía).
- Radioterapia: se aplica después de la cirugía para eliminar células residuales locales.
- Terapia sistémica (quimioterapia, hormonoterapia, terapias dirigidas): para atacar células cancerosas en todo el cuerpo.
Por ejemplo, el anticuerpo conjugado trastuzumab emtansina (T-DM1) ha demostrado eficacia en cánceres de mama con sobreexpresión de HER2, al combinar un anticuerpo con un agente citotóxico.
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Lo que se debe tener en cuenta de esta enfermedad
- La detección temprana es clave: los exámenes regulares como la mamografía permiten identificar lesiones en etapas incipientes, cuando el tratamiento tiene mayor efectividad.
- Factores de riesgo incluyen edad, antecedentes familiares, mutaciones genéticas (como BRCA1/BRCA2), factores hormonales (menopausia tardía, terapias hormonales prolongadas), obesidad y estilos de vida poco saludables.
- Un equipo especializado en mastología —que agrupa cirugía, oncología, radiología, patología, ginecología y cirugía plástica reconstructiva— es clave para un enfoque integral.
- También es importante el apoyo psicológico, rehabilitación física, cuidado paliativo y seguimiento a largo plazo para la calidad de vida de la paciente.
El cáncer de mama no es una sola enfermedad, sino múltiples variantes que requieren un abordaje personalizado. Igualmente, Jhoana Gil Marín puntualiza que se debe hacer con conciencia, chequeos periódicos y acceso a tratamientos adecuados, muchas mujeres pueden enfrentar la enfermedad y vivir con esperanza y calidad.
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