Aunque para muchos pueda parecer sorprendente, Colombia cuenta con un reactor nuclear de investigación que lleva más de 60 años funcionando con fines científicos y pacíficos. Se trata del IAN-R1, una instalación operada por el Servicio Geológico Colombiano que contribuye al estudio de las geociencias y al desarrollo de proyectos de investigación en el país.
Este reactor IAN-R1 tiene una función diferente a la que normalmente se conoce, el utiliza uranio-235 como combustible y fue diseñado para la investigación científica, no para producir energía eléctrica.
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Otro dato poco conocido es que llegó a Colombia en 1965 como una donación del Gobierno de Estados Unidos, dentro del programa internacional “Átomos para la Paz.”
A lo largo de su historia, esta instalación ha sido utilizada para la producción de radioisótopos y el desarrollo de investigaciones relacionadas con la agricultura, el medio ambiente y la geología. Gracias a estos estudios ha sido posible analizar suelos, seguir el comportamiento de corrientes de agua e investigar diferentes procesos geológicos.
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Un reactor que ayuda a descubrir la historia de la Tierra
Actualmente, el IAN-R1 continúa siendo una herramienta clave para la ciencia colombiana. Allí se realizan estudios de activación neutrónica, una técnica que permite identificar los elementos químicos presentes en muestras geológicas con gran precisión.
También se desarrollan aplicaciones radiactivas para investigar tecnologías nucleares con fines pacíficos y trabajos de geocronología. Estos permiten conocer la edad de rocas y otros materiales geológicos, aportando información valiosa sobre la evolución del territorio colombiano.
Una de las preguntas más frecuentes es si este reactor es seguro. De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano, la instalación cuenta con sistemas de seguridad física, nuclear y radiológica. Asimismo, también de personal especializado encargado de supervisar permanentemente su funcionamiento.
El reactor opera bajo la normativa nacional y mantiene cooperación con entidades académicas y con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Este se consolida como una de las infraestructuras científicas más importantes del país y una muestra de cómo la energía nuclear puede utilizarse para generar conocimiento y apoyar el desarrollo de Colombia.
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