El ajo es un ingrediente esencial en la gastronomía mundial, no solo por su sabor distintivo, sino también por sus múltiples beneficios para la salud.
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Sin embargo, la forma en que lo incorporamos en nuestras recetas puede influir significativamente en la conservación de sus propiedades medicinales.
La alicina: el compuesto estrella del ajo
La alicina es un compuesto sulfurado que se forma cuando el ajo crudo es triturado o picado, resultado de la interacción entre la aliina y la enzima alinasa. Este compuesto ha demostrado tener efectos beneficiosos en la salud cardiovascular, ayudando a moderar la dislipidemia, la obesidad y la hipertensión.
Según el National Institutes of Health (NIH), la alicina también posee propiedades antimicrobianas y antioxidantes, lo que la convierte en un poderoso aliado para el sistema inmunológico.
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El impacto de la cocción en la alicina
Al someter el ajo a altas temperaturas durante la cocción, la alicina puede degradarse, reduciendo así sus propiedades terapéuticas.
Según el Dr. Michael Greger, especialista en nutrición, para preservar los efectos anticancerígenos del ajo, es recomendable consumirlo crudo o, si se va a cocinar, triturarlo y dejarlo reposar durante 10 minutos antes de someterlo al calor.
De esta manera, se optimiza la formación de alicina y se evita que el calor la descomponga antes de que el organismo pueda aprovecharla.

10 beneficios del ajo, comprobados por la ciencia
Los expertos han identificado numerosos beneficios del ajo para la salud. De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición (FEN) y el Instituto Nacional del Cáncer, algunos de los principales beneficios incluyen:
- Reduce el riesgo de infarto: consumir ajo crudo puede disminuir la posibilidad de enfermedades cardíacas al mejorar la circulación y reducir la presión arterial.
- Protege las arterias: ayuda a prevenir la aterosclerosis, manteniendo la flexibilidad arterial.
- Combate la hipertensión: puede reducir la presión sanguínea hasta en un 8%, disminuyendo el riesgo de derrames cerebrales.
- Regula el colesterol: puede reducir los triglicéridos y el colesterol total, aunque su impacto en el colesterol LDL (“malo”) es más limitado.
- Evita coágulos de sangre: su consumo frecuente mejora la circulación y previene la formación de trombos.
- Tiene propiedades anticancerígenas: algunos estudios sugieren que puede reducir el riesgo de cáncer de colon, estómago, páncreas y próstata.
- Funciona como antibótico natural: sus propiedades antimicrobianas combaten infecciones, incluidas las fúngicas como el pie de atleta.
- Refuerza el sistema inmunológico: su alto contenido en antioxidantes y compuestos sulfurados lo convierten en un potente protector contra enfermedades.
- Podría prevenir la artritis: su consumo regular ayuda a reducir inflamaciones y puede prevenir el desarrollo de osteoartritis.
- Regula los niveles de glucosa: estudios indican que el ajo mejora la sensibilidad a la insulina, beneficiando a quienes padecen diabetes tipo 2.

Recomendaciones para aprovechar al máximo el ajo
Para maximizar sus beneficios, los expertos sugieren:
- Incorporarlo al final de la cocción: Agregarlo en los últimos minutos del proceso ayuda a conservar sus propiedades.
- Consumirlo crudo: Usarlo en aderezos, salsas o pestos es una excelente manera de aprovechar sus compuestos activos.
- Aplicar la técnica del reposo: Triturar o picar el ajo y dejarlo reposar durante 10 minutos antes de cocinarlo permite la formación de alicina y conserva sus efectos positivos.
¿Es necesario retirar el brote verde del ajo?
La decisión de retirar el brote verde del ajo depende de factores como el sabor y la digestibilidad.
El brote puede aportar un gusto más amargo e intenso, lo que podría alterar el perfil de ciertos platos. Desde el punto de vista digestivo, algunas personas pueden encontrarlo más difícil de procesar, generando molestias estomacales.
Chef recomiendan evaluar el uso del ajo en cada preparación: si se busca un sabor más suave y equilibrado, retirar el brote es una buena opción; pero si se desea un toque más intenso, puede dejarse sin problema.
La manera en que incorporamos el ajo en nuestras preparaciones culinarias influye notablemente en la conservación de sus propiedades saludables.
Siguiendo las recomendaciones de expertos y aplicando técnicas adecuadas, podemos maximizar los beneficios de este poderoso ingrediente. Ya sea crudo o cocinado con precaución, el ajo sigue siendo un gran aliado para nuestra salud y bienestar.
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