La actividad del volcán Puracé continúa siendo monitoreada de manera permanente por las autoridades geológicas, luego de que se confirmara la persistencia de sismicidad asociada a su dinámica interna. Desde la emisión del más reciente boletín extraordinario y hasta el momento, se mantiene el registro de sismos tipo Largo Periodo (LP), pulsos de tremor (TR) y tremor continuo. Fenómenos que están directamente relacionados con el movimiento de fluidos y gases al interior del edificio volcánico.
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De acuerdo con el informe técnico, esta sismicidad se ha concentrado principalmente bajo el cráter del volcán Puracé, a profundidades menores a un kilómetro, lo que evidencia una intensa actividad de gases que ascienden y se liberan hacia la atmósfera.
Adicionalmente, se han detectado señales sísmicas de baja magnitud asociadas al fracturamiento de roca, localizadas en un radio inferior a un kilómetro alrededor del cráter y a profundidades menores a tres kilómetros. Lo que indica ajustes en la estructura interna del volcán.

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Algunos de estos eventos sísmicos estuvieron acompañados por emisiones de ceniza, que fueron dispersadas hacia el noroccidente, siguiendo la dirección de los vientos. Estas emisiones alcanzaron alturas de hasta 700 metros sobre la cima del volcán, motivo por el cual se emitieron dos alertas dirigidas a la Aeronáutica Civil. Como medida preventiva para la seguridad aérea.
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El monitoreo satelital también ha permitido detectar valores elevados de dióxido de azufre (SO₂) liberado a la atmósfera, con una dispersión predominante hacia el occidente en un radio aproximado de 300 kilómetros. Asimismo, se mantienen niveles de temperatura elevados en la zona del cráter, posiblemente asociados con la emisión continua de gases calientes desde el interior del volcán.
Mientras se conserva el estado de alerta Naranja, las autoridades advierten que pueden presentarse fluctuaciones temporales en la actividad volcánica. No obstante, una disminución momentánea no significa necesariamente que el volcán haya retornado a un estado estable.
Para considerar un cambio a alerta Amarilla, será necesario un periodo prolongado de observación. El cual deba permitir identificar tendencias claras de estabilidad en todos los parámetros monitoreados.
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