Una densa masa de polvo del Sahara está ingresando al territorio colombiano, generando alertas meteorológicas y ambientales en el norte del país. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó que este fenómeno atmosférico, arrastrado desde África por los vientos alisios, incide directamente sobre la región Caribe y el archipiélago de San Andrés y Providencia.
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El evento, caracterizado por una masa de aire extremadamente seca y cálida cargada de micropartículas minerales, altera las condiciones climáticas habituales de los departamentos costeros.
¿Cómo afecta la masa de polvo del Sahara a Colombia?
Los principales impactos visuales se concentran en ciudades como Riohacha, Santa Marta, Barranquilla y Cartagena. En estas zonas se observa un cielo de aspecto brumoso, opaco y con una especie de "neblina lechosa" grisácea que disminuye significativamente la visibilidad.
Asimismo, la dispersión de la radiación solar propicia amaneceres y atardeceres con tonalidades rojizas o anaranjadas muy intensas. En el plano climático, el fenómeno reduce drásticamente la humedad ambiental, lo cual debilita temporalmente la formación de nubes y eleva la sensación de calor sofocante en toda la costa norte.
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Más allá de los llamativos cambios en el paisaje, la principal preocupación de las autoridades radica en la salud pública debido al incremento del material particulado suspendido en la atmósfera.
Estas partículas finas de arena pueden penetrar con facilidad en las vías respiratorias superiores, provocando síntomas como irritación en los ojos, congestión nasal, resequedad en la garganta y tos seca.
Por esta razón, los organismos de salud del país han emitido recomendaciones urgentes para mitigar los riesgos. Especialmente para la población vulnerable que incluye a niños, adultos mayores y pacientes con enfermedades respiratorias crónicas como asma o EPOC.
Se aconseja utilizar tapabocas en espacios abiertos, evitar realizar actividades físicas o ejercicios prolongados al aire libre durante las horas de mayor bruma, y mantener cerradas las puertas y ventanas de viviendas y oficinas para contener el ingreso del polvo. También se sugiere el lavado frecuente del rostro y los ojos con abundante agua limpia para aliviar cualquier sospecha de irritación.
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