El humedal Isaías Duarte Cancino, ubicado en el oriente de Cali, se ha convertido en un referente de restauración ecológica y organización comunitaria. Lo que antes era un espacio degradado y olvidado, hoy avanza para convertirse en un punto de encuentro ambiental, cultural y social para la ciudad.
“Iniciamos desde 2019 con procesos de educación ambiental, trayendo niños al humedal para enseñarles la importancia del manejo de residuos y el cuidado de las especies ecosistémicas”
Edwin Restrepo, líder ambiental y representante legal de Coobiopreserva.
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De la desaparición a la esperanza
Hace algunos años, el área que hoy ocupa el humedal era reconocida por los habitantes de Mojica como el antiguo cauce del río Meléndez. Sin embargo, el mal manejo ambiental y la falta de educación provocaron que el humedal desapareciera casi por completo.
“Gracias a estudios realizados hace más de 15 años con Univalle, confirmamos que aquí existía un humedal”
Edwin Restrepo, líder ambiental y representante legal de Coobiopreserva.
Este hallazgo marcó el inicio de un trabajo articulado entre la comunidad, entidades ambientales y organizaciones juveniles. Con actividades como la limpieza de residuos sólidos, la recuperación paisajística y la creación de huertos comunitarios, el humedal comenzó a renacer.
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Tejido social y economía verde
Además de la recuperación ecológica, el humedal se transformó en un escenario de construcción social. Se han creado cooperativas de recicladores jóvenes y colectivos culturales, fortaleciendo la economía local y fomentando la educación ambiental.
“El humedal se ha convertido en un espacio donde las organizaciones aprenden, se fortalecen y proyectan. Hoy tenemos el Carnaval Inspiración de Vida, que llega a su séptima versión, y las tradicionales reciclatones”
Afirma el líder ambiental.
Proyecciones: turismo y cultura
La meta ahora es consolidar el humedal como un destino ecoturístico y educativo. Entre los planes están la construcción de senderos, la recuperación del cuarto espejo de agua y la vinculación de instituciones educativas cercanas.
Restrepo destaca que estos avances han sido posibles gracias al compromiso ciudadano y a la articulación con entidades como el DAGMA: “Antes el presupuesto era mínimo, hoy logramos recursos de sobre tasa ambiental y apoyo institucional. Pero el reto es seguir posicionando el humedal como un símbolo de tejido social y construcción de paz en Cali”.
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