La producción y el consumo de carne generan un impacto ambiental significativo a nivel mundial. Esto debido a diversos factores en medio de su proceso.
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Uno de los principales problemas es la emisión de gases de efecto invernadero, causada por la digestión de rumiantes como vacas y ovejas, así como por el manejo del estiércol y el uso de fertilizantes en su alimentación.
Otro factor crítico es el alto consumo de agua. Se estima que se requieren cerca de 15.000 litros de agua para producir un solo kilo de carne de res.
A esto se suma la expansión de tierras para el pastoreo o el cultivo de soya, utilizada como alimento para el ganado, lo que ha contribuido de forma alarmante a la deforestación, especialmente en regiones como la Amazonía.
¿Cuánta carne se debería comer para ayudar al planeta?
Según un estudio de la Universidad Técnica de Dinamarca, la cantidad de carne que se puede consumir sin causar un fuerte impacto ambiental es de 255 gramos por semana, lo que equivale aproximadamente a dos pechugas de pollo.

En el caso de la carne de res, el estudio concluye que incluso su consumo moderado supera los límites de regeneración de los recursos naturales.

El objetivo de esta investigación era determinar si es posible cubrir las necesidades nutricionales de la población mundial sin sobrepasar los límites ecológicos del planeta.
“Muestran que incluso cantidades moderadas de carne roja en la dieta son incompatibles con la capacidad de regeneración del planeta, según los factores ambientales evaluados. Sin embargo, existen otras dietas —incluso con carne— que pueden ser saludables y sostenibles”
Caroline H. Gebara, investigadora y autora principal del estudio
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De acuerdo con la revista Nature Food, que publicó los resultados, esto sí sería viable, siempre y cuando se realice una transformación global en los patrones de consumo alimentario.
Dietas como la pescetariana (incluye pescado), vegetariana (excluye carne) o vegana (excluye productos de origen animal, permiten mantener dentro de los límites del planeta.

También es posible realizar combinaciones como la vegetariana con lácteos o huevos.
“Es posible comer queso si eso es importante para ti, y al mismo tiempo seguir una dieta saludable y respetuosa con el clima. Lo mismo aplica para los huevos, el pescado y la carne blanca, siempre que el resto de la dieta sea equilibrada y sostenible”
Caroline H. Gebara, investigadora y autora principal del estudio

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