Para Urvi Shah, becaria de hematología-oncología y paciente de un cáncer que afecta al sistema linfático, la medicina en muchas ocasiones no está relacionada con la nutrición para el proceso de recuperación de este tipo de enfermedades en una persona.
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“Escuché muchas recomendaciones de amigos y familiares sobre lo que debía y no debía comer y me di cuenta de que en la facultad de medicina no aprendemos nada sobre el papel de la nutrición en la curación”
Mencionó
A raíz de este suceso que marcó su vida, decidió darle un giro inesperado a su investigación desde la medicina. Ahora se concentraría en los factores (nutrición, obedecida, diabetes y el microbioma) que pueden ser modificables para favorecer un proceso de curación del cáncer.
Por ende, hoy es especialista en mieloma y profesora adjunta del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (Estados Unidos), en donde dirige cuatro estudios de intervención dietética para ofrecer orientación nutricional a pacientes con cáncer.
¿Qué encontró en su investigación?
Para Urvi Shah, su ardua investigación arrojó que enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el colesterol y los triglicéridos altos podrían ser unos de los factores más propensos a desencadenar cualquier tipo de cáncer.

Además, a esto se le suma que tanto la dieta como el estilo de vida que lleva una persona diariamente, puede contrarrestar los efectos de esta enfermedad en sus cuerpos.
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Uno de los resultados de la investigación, dio a conocer algunos alimentos y hábitos que pueden afectar al ADN y de esta manera, las células normales podrían convertirse en cancerosas. Estos son:
- Consumo excesivo de alcohol
- Carbohidratos refinados
- Alimentos cargados de grasa
- Pasar la mayor parte del tiempo en el sofá o sentado en un escritorio

Ante esta investigación, Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer mencionó que en 2022 se produjeron casi 20 millones de nuevos casos de esta enfermedad y 9.7 millones de muertes por alguna de estas causas.
Además, estas alteraciones metabólicas están presentes en casi todos los tipos de la enfermedad y en el caso del cáncer, entre el 5 % y el 10 % de cualquier tipo están relacionados con una mutación genética específica.
Las alteraciones metabólicas aumentan las probabilidades de cáncer
Una investigación llevada a cabo en 2024 en China, con la participación de más de 44.000 personas, y publicada en la revista Cancer, reveló que quienes presentaban al menos tres de los cinco factores del síndrome metabólico tenían un 30 % más de riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer. Esto a lo largo de un periodo de nueve años, en comparación con aquellos que presentaban menos de tres de estos factores de riesgo.
Además, encontró que las personas que sufrían de cáncer de mama, endometrio, riñón, colorrectal e hígado tenían puntuaciones más altas en el síndrome metabólico. Uno de ellos es la obesidad.

“Los mecanismos pueden ser distintos según los tipos de cáncer, pero la disfunción metabólica es el denominador común”
Afirma Stephen Freedland, director del Centro de Investigación Integrada en Cáncer y Estilo de Vida del Cedars-Sinai.
Además de estos causantes, otros pueden estar asociados con el estilo de vida de una persona independientemente del peso o el índice de masa corporal. Entre ellos se asocian:
- Estrés
- Alteraciones del sueño
- Inactividad
- Soledad
¿El azúcar ayuda a contrarrestar los efectos cancerígenos?
La teoría de que el cáncer es una enfermedad metabólica se originó en los años 1920, cuando Otto Warburg observó que las células cancerosas dependen casi exclusivamente de la glucosa para obtener energía, incluso en presencia de oxígeno.
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Aunque no se ha probado que privar de azúcar a las células cancerosas sea efectivo, existe evidencia de que el consumo excesivo de azúcar y carbohidratos refinados está relacionado con un mayor riesgo de cáncer.

Además, fármacos como la metformina, usados para estabilizar el azúcar en sangre en diabéticos, parecen reducir la probabilidad de desarrollar cáncer.
Aunque no está claro si las alteraciones genéticas conducen al metabolismo desregulado o viceversa, ambos procesos están estrechamente relacionados. Esto abre la posibilidad de usar biomarcadores metabólicos para la detección temprana del cáncer y de combatir la enfermedad mediante herramientas que aborden los trastornos metabólicos.
Finalmente, uno de los ensayos de Shah, confirma que las bebidas azucaradas registraron un aumento del 40 % al 60 % del riesgo de proteínas anormales en la sangre relacionadas con el riesgo de mieloma múltiple. Por el contrario, los cereales integrales, las frutas y las verduras se asociaron a una reducción del riesgo de este estado precanceroso de entre el 30% y el 50%.
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