Por primera vez en su historia, el pesebre más grande del mundo durante más de 15 años ha recorrido distintas ciudades del país y del exterior llegó a Palmira bajo un modelo incluyente y sin costo para el público.
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Lo que antes requería pago, en Palmira se convirtió en un espacio abierto, accesible y pensado para las familias. El impacto ha sido contundente: más de medio millón de personas ya han ingresado sin pagar un solo peso.
Familias completas, niños, adultos mayores, visitantes de municipios vecinos, de otras regiones del país e incluso turistas internacionales recorren el pesebre con respeto, asombro y sentido de pertenencia.
El recorrido ocupa 15.000 metros cuadrados de infraestructura y recrea Nazaret, Jerusalén y Belén, tres escenarios esenciales del relato del nacimiento de Jesús.
Bajo la dirección del creador Fabián Andrés Rojas, la experiencia combina escenografía a gran escala, ambientación sonora y actuaciones en vivo, logrando una propuesta inmersiva poco común en el país.
En total, 90 actores dan vida a más de 37 escenas, representando oficios, costumbres y momentos clave de la época, haciendo que el visitante sienta que camina por un pueblo antiguo lleno de vida.
Es importante destacar que tanto el pesebre como el alumbrado navideño estarán disponibles hasta el 30 de diciembre, con inscripción previa a través de www.mundoboletos.com, manteniendo siempre el ingreso gratuito.
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Impacto económico, social y cultural para la ciudad
Más allá del componente religioso y cultural, la apuesta ha generado un impacto positivo en la economía local.
Restaurantes, hoteles, vendedores informales y pequeños emprendimientos han visto aumentar su actividad gracias a la masiva llegada de visitantes.
Según la Alcaldía de Palmira, el proyecto ha generado más de 200 empleos directos y 300 indirectos, además de impulsar una feria de emprendimiento en la que participan más de 100 artesanos y pequeños empresarios, quienes exhiben productos típicos, artesanías y gastronomía local.
Detrás de esta visión está el liderazgo del alcalde Víctor Ramos, quien impulsó una Navidad bajo una premisa clara: los grandes eventos no deben ser excluyentes.
Una idea que hoy se refleja en cada familia que ingresa sin costo y en cada visitante que descubre una ciudad abierta al país y al mundo.
Palmira no solo iluminó sus calles. Iluminó una forma distinta de entender la Navidad, hoy no es solo un destino decembrino: es un ejemplo nacional de cómo la tradición, cuando es gratuita y bien pensada, puede unir a toda una región.
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