El uso de pantallas en la vida cotidiana se ha vuelto inevitable, incluso desde edades tempranas. Celulares, tabletas, televisores y computadores hacen parte del entorno familiar y educativo.
Sin embargo, especialistas en salud infantil y organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten sobre la importancia de limitar este tiempo para proteger el desarrollo físico, social y cognitivo de los niños.
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En el caso de los menores de un año, la recomendación es clara: no deben exponerse a pantallas. Justamente, en esta etapa, la interacción cara a cara, el juego físico y la atención de los cuidadores son esenciales para el desarrollo.
Ahora bien, entre los 1 y 2 años, se sugiere evitar en lo posible el uso de dispositivos, y si se introduce, que sea de manera muy limitada, con contenidos de calidad y siempre bajo la supervisión de un adulto. Así lo detalla la OMS y respalda la psicóloga infantil Paula García.
Para los niños de 2 a 5 años, un máximo de una hora al día frente a pantallas, priorizando contenido educativo y reduciendo al mínimo la exposición pasiva, como ver televisión sin interacción.

Más instrucciones para que los niños no estén tanto tiempo en dispositivos como celulares
A partir de los 6 años, no existe un límite único de tiempo, pero sí una regla fundamental: el uso de dispositivos no debe interferir con el sueño, la actividad física, las tareas escolares ni la interacción social.
Igualmente, el exceso de tiempo frente a pantallas puede traer consecuencias negativas. Entre las más comunes están los trastornos del sueño, ya que la luz azul emitida por los dispositivos dificulta conciliar el descanso. También se han identificado efectos en el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales, debido a que se reemplaza la interacción real con actividades digitales pasivas.
Además, el sedentarismo que genera este hábito está asociado a sobrepeso, obesidad y debilidad en el desarrollo motor.
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¿La tecnología como un ‘método de escape’ de la cotidianidad y sus problemas?
Justamente, Paula García, psicóloga invitada al programa Vida Sana de 90 Minutos, recalca que se debe también limitar la interacción de pantallas con otros fines. Por ejemplo, evitar afrontar algún problema de tipo personal, puntualmente en jóvenes. Puesto que, esto puede traer consecuencias de desarrollo social más delicadas.
“Lo mejor es mantenerse cerca del pequeño en sus interacciones”, aconsejó la experta.
Igualmente, para reducir riesgos, los especialistas recomiendan crear rutinas claras en casa: evitar pantallas en las comidas y antes de dormir, acompañar a los niños cuando consumen contenidos digitales. Y promover actividades alternativas como la lectura, el deporte, el juego libre o el contacto con la naturaleza.
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