Desde noviembre de 2023 entraron en vigencia en Colombia los denominados impuestos saludables, una medida que busca desincentivar el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Esta política, incluida en la reforma tributaria de 2022, ha generado debate sobre su impacto en la canasta familiar y en los hábitos de consumo de los hogares.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
De acuerdo con expertos de la ONG Dejusticia, los productos gravados son aquellos que contienen exceso de nutrientes críticos:
- Azúcares añadidos
- Sodio
- Grasas saturadas.
Asimismo, se trata de alimentos y bebidas ultraprocesados que, según evidencia científica, están asociados a enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión y ciertos tipos de cáncer. El impuesto eleva su precio con el propósito de desincentivar su consumo y, a la vez, fomentar la compra de alimentos frescos y naturales.
Impuesto saludable y el impacto en la dieta de Colombia
Aunque existe la preocupación de que estas medidas aumenten el costo de la canasta familiar, los analistas señalan que su efecto no debería ser significativo si los hogares optan por alternativas saludables disponibles en el mercado. Colombia, como país biodiverso y agrícola, ofrece múltiples opciones naturales que pueden reemplazar los ultraprocesados.
Sin embargo, reconocen que el acceso a una dieta variada y balanceada sigue siendo un reto para los hogares de menores ingresos, debido a los altos precios de frutas, verduras y proteínas.
Le puede interesar: Acoso laboral: Estos son los pasos para actuar inmediatamente
Asimismo, la Corte Constitucional respaldó la legalidad de este impuesto, subrayando que el Estado tiene la obligación de garantizar el derecho a la salud y a la alimentación adecuada.
Además, organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan complementar esta medida con otras políticas:
Restricciones a la publicidad dirigida a niños, etiquetado frontal de advertencia y ambientes escolares libres de ultraprocesados.
Un punto clave es el destino del recaudo. Los recursos obtenidos podrían financiar programas de salud pública, mejorar el acceso a agua potable y promover la producción sostenible de alimentos naturales. Garantizando así que la medida no solo desincentive el consumo de productos nocivos, sino que también fortalezca la seguridad alimentaria.
Los especialistas recomiendan a los consumidores apoyar a los pequeños productores, comprar en plazas de mercado y mercados campesinos, cocinar más en casa y retomar preparaciones tradicionales. De esta manera, se puede equilibrar la canasta familiar sin depender de ultraprocesados que, aunque a veces más baratos, resultan perjudiciales para la salud a largo plazo.
Sigue nuestras redes sociales:
