El maestro Javier Sierra es uno de los grandes escritores españoles de la actualidad, traducido a múltiples idiomas, ha sido bestseller de sus obras y ahora está con nosotros en 90 Minutos. Hace unos días estuvo en Bogotá presentado su nuevo libro ‘El plan maestro’.
Hace treinta años que Javier Sierra empezó a buscar respuestas a grandes preguntas a través de la escritura. Desde entonces no ha dejado de dar sus libros a imprenta. Tras ganar el Premio Planeta con ‘El fuego invisible’, se convirtió en el único autor español cuyas novelas han llegado al top ten de los más vendidos en EE. UU.
Con ‘El plan maestro’ se enfrenta a las grandes preguntas sin resolver sobre quiénes han de ser los guardianes del arte, en un libro que se lee con la devoción de quien cree en el arte como un ente transformador. Autor de obras tan populares como ‘La cena secreta’, ‘El maestro del Prado’, ‘La dama azul’ o ‘El ángel perdido’, su literatura se lee hoy en 44 países. Es hijo predilecto de su ciudad natal y la biblioteca pública de Teruel lleva su nombre.

Entrevista con Javier Sierra
- Maestro Javier Sierra, bienvenido a nuestro sección ‘Tiempo de leer’ en 90 minutos. Una alegría tenerlo aquí. Hablemos precisamente de esta nueva obra, ‘El plan maestro’, que para muchos de sus lectores parece una continuidad de su otro gran bestseller, ‘El maestro del Prado’.
- Sí, hace 12 años yo publiqué un libro que se llamaba así, ‘El maestro del Prado’ y que partía de algo que me sucedió en las salas del Museo del Prado en Madrid, en España, cuando un señor mayor que yo desconocía por completo, se me acercó siendo muy joven y me enseñó durante 40 minutos cómo se tenían que leer las obras maestras de la pintura.
No consistía solo en verlas, en fijarnos en su belleza, en su estética, sino que había unos códigos que permitían leerlas casi como si fueran libros. Nunca me volví a cruzar con aquella persona, así que con los años cuando me convertí en escritor, transformé ese recuerdo en un personaje literario.
Eso fue ‘El maestro del Prado’, pero ahora ‘El plan maestro’ es una novela en la que descubro, y lo descubro gracias a mis lectores, que encuentros de ese tipo con ilustres desconocidos en grandes museos de todo el mundo se producen prácticamente de manera cotidiana y son, en fin, un hilo perfecto para desarrollar una buena novela de intriga.
-Maestro, podríamos decir que esta nueva obra, pues obviamente también es una especie, digamos, de recorrido por la historia del arte, por lo que significa el arte para los seres humanos y cómo, quizás, también hemos perdido de vista lo que significaba también para esos personajes que hicieron esas grandes obras de arte en los siglos pasados. ¿Cómo percibían ellos lo que llamamos arte?
-Mire, todas mis obras literarias parten siempre de una pregunta. Mis libros son de intriga, de enigmas y parten necesariamente de un interrogante. La pregunta que pone en marcha ‘El plan maestro’ es para qué inventó el ser humano el arte hace un poco más de 70.000 años. Y en la búsqueda de esa respuesta surgen cosas muy curiosas. El arte no nació para ser bonito, para decorar las cuevas rupestres de la vieja Europa, en absoluto. El arte nació con un propósito funcional que hoy los antropólogos conceden que está muy vinculado a la magia. Para que usted se haga una idea, antes de elegir en qué pared de la cueva pintar, nuestros antepasados palpaban en la oscuridad más absoluta esas paredes, donde detectaban un bulto, ellos creían que era la panza de un bisonte o de algún animal y lo que hacían era colorear ese bulto ponerle unas patas hechas de carboncillo o una cabeza y ya tenían esa figura. El arte, por tanto, nace para marcar algo que estaba ahí y que según los antropólogos no era una panza, sino el alma del bisonte, que estaba apoyada desde el otro lado de la pared. Esa visión mágica de ver el arte como algo subliminal, como una membrana entre mundos, también está en pinturas del Renacimiento o del barroco, incluso del arte contemporáneo en artistas como Frida Kahlo, así que recupero esa capacidad de ver el arte como algo mágico y lo transformo en el combustible de mi novela.
-Maestro, usted también ha advertido que quizás los seres humanos contemporáneos tenemos una visión errónea del arte. ¿Puede explicarnos un poco ese concepto? ¿Qué es lo que usted quiere decir?
-Mire, si lo pensamos un por un momento, somos la civilización histórica más expuesta a imágenes desde el origen de los tiempos. Nosotros recibimos el impacto de miles de imágenes diarias a través de dispositivos móviles, de los servicios informativos, de los periódicos, están en todas partes, pero a la vez lo que lo que ha hecho esa saturación es que no prestemos atención a las imágenes. Cada imagen es una historia, cada imagen visa un tiempo para ser descifrada y entendida en su totalidad y sin embargo cuando hoy, por ejemplo, entramos en un museo hacemos lo mismo prácticamente que cuando hacemos scroll en nuestro teléfono móvil en una aplicación de internet. Pasamos de imagen en imagen sin reflexionar que cada una de ellas nos está contando algo. Cuando entro en un museo, en un museo de pintura, lo hago con la misma devoción que si entrara en una biblioteca, porque sé que cada cuadro es un libro, un libro mudo, un libro sin palabras al que hay que ponerle esas palabras con alguien que te lo explique. Y esa es la magia, la capacidad que yo trato de construir en las páginas de mi libro.
-Maestro Javier Sierra, en medio de la del ruido y la hecatombe que hoy vivimos en muchos lugares del planeta, siempre el arte será el gran refugio…
-Sí, el arte, si lo piensa usted por un momento, es en realidad lo que nos ha hecho humanos, lo que nos ha hecho esta especie tan particular que somos. Mire, somos muy antropocentristas, pensamos que somos las únicas criaturas inteligentes sobre la faz de la Tierra y no es verdad. Basta que abramos un poco nuestra conciencia, vemos que nuestros perros son inteligentes, nuestros caballos son inteligentes, las ballenas tienen un sistema de comunicación complejo, los delfines tienen un idioma que les permite comunicar ideas realmente interesantes y complejas. Lo único es que no somos capaces de descifrar lo que se cuentan ellos, ¿no? Pero a diferencia de todas estas inteligencias, nosotros tenemos algo que ninguna tiene y es la capacidad de sintetizar esos pensamientos complejos en símbolos, en cosas que trascienden el tiempo y el espacio. Eso es el arte y eso nos diferencia del resto de las criaturas inteligentes vivas que hay sobre la Tierra y nos hace especiales, así que sin arte no seríamos humanos, seríamos una especie animal más.
-Usted se ha vuelto un autor imprescindible en la lengua española, un autor referente también de la novela histórica. Mucha gente puede sentirse un poco alejada de llamado gran arte, expresado, por ejemplo, a través de los grandes pintores del Renacimiento y demás. Pero usted, a través de un lenguaje muy sencillo, también atrapa a muchos lectores y ha logrado que mucha gente conozca del arte a través de sus libros.
-Mire, yo apelo al asombro, busco que el lector se asombre, se sorprenda al paso de cada página de mi obra y aprenda y descubra algo. No sé si ve, por ejemplo, la portada del libro que tengo detrás de mí, que hay como un ojo puesto, ¿no? Ese ojo está sobreimpreso sobre un detalle de una de las pinturas del Renacimiento más importantes de todos los tiempos, que es el jardín de las delicias de Jerónimo Bosco. Bueno, no es un capricho, no es un elemento estético, es que el lago que está detrás de este ojo en la portada de mi libro tiene una forma alargada para imitar un ojo humano. Está en una escena en la que hay un montón de personajes humanos en la parte inferior que son los hijos Adán y de Eva y ese lago que está encima de ellos representa al ojo de Dios que todo lo ve, que es invisible, pero se presiente por el instinto. Bueno, lo que yo hago con mi novela es descubrir cómo en la geometría de muchas obras de arte del Renacimiento hay escondidas estas cosas, hay ojos, hay caras, hay gestos, hay información que se puede percibir si alguien te enseña a descifrarla y yo lo hago con ‘El plan maestro’.
-Qué maravilla esa explicación. Finalmente, maestro Javier Sierra, quiero que piense un poco en la promesa que usted hace a los lectores de ‘El Plan Maestro’. ¿Qué se van a encontrar sus lectores cuando aborden las páginas de la novela?
-Pues miren, se van a encontrar un viaje que les va a cambiar por completo su aproximación al arte. Esos complejos que a veces tenemos cuando entramos en un museo de quizás no tener la información histórica suficiente para valorar una pintura van a quedar en segundo plano y vamos a ir a lo que realmente buscaban los artistas con sus pinturas que era apelar al alma humana, emocionar al alma humana con informaciones que a veces son verdaderamente llamativas. Creo que en mis lectores no solo van a leer un thriller, una novela entretenida porque hay mucha emoción y luchas del bien y del mal y de situaciones opuestas intrigantes, sino que van a aprender algo mucho más bonito que es a leer en el arte como aquel señor en el Museo del Prado me enseñó a mí hace tantos años y que me puso en este camino.
-Maestro Javier Sierra, ha sido de verdad un placer haberlo tenido aquí en Tiempo de Leer de 90 minutos. Muchas gracias por haber compartido esta entrevista.
-Gracias y felices lecturas.
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