Rrre-creativos

Tambores de Siloé

Carlos
Valencia

En Siloé la música nace en un tarro de pintura, en una botella vacía o en un tubo de PVC. Allí, donde muchos ven basura, otros encontraron una forma de rehacer su historia.

Carlos Andrés Valencia Vega tiene 24 años y durante mucho tiempo creyó que su camino estaba en el fútbol. Creció frente a una cancha y ese era su horizonte hasta que una invitación lo llevó a un ensayo de Tambores de Siloé. Desde entonces, no se fue. “Yo era el típico niño problemático”, dice al recordar su infancia. Habla de peleas, de impulsividad y de una energía que no sabía canalizar. La música apareció como un punto de quiebre.

“Siento que el proyecto me cambió completamente”.

Lo que encontró no fue únicamente un espacio para tocar, fue una rutina, una forma de ocupar el tiempo y de tomar decisiones distintas en un entorno atravesado por la violencia. Muchos de los jóvenes con los que creció tomaron otros rumbos. Carlos explica que algunos siguen en las calles, otros están en la cárcel y otros ya no están. En esta iniciativa él encontró otra posibilidad.

“Ahora no soy ni la mitad de lo que era cuando estaba pequeño”
Afirma.

El origen del grupo explica su esencia. Tambores de Siloé surgió sin recursos y desde la necesidad, pues no había dinero para comprar instrumentos, así que la solución fue crearlos. Cuñetes de pintura convertidos en bombos, tarros partidos a la mitad como percusión, materiales desechados que empezaron a producir ritmo y que, con el tiempo, esa práctica dejó de ser una respuesta momentánea y se volvió identidad.

Hoy el mensaje es claro y se repite en cada ensayo. “Con cualquier cosa se puede hacer música”. Carlos lo describe con ejemplos concretos, a través de tubos de PVC cortados con precisión que generan sonido, botellas llenas de arroz que marcan el ritmo, latas que encuentran una nueva función.

“Nunca ha existido una excusa para hacer música”
Insiste.

Esa idea no solo amplía el acceso al arte, también transforma la relación con el entorno. En los semilleros que se extienden por la loma, niños y jóvenes recolectan botellas de agua y gaseosa que normalmente serían desechadas. Las convierten en instrumentos y en herramientas de aprendizaje.

Para Mayra Alejandra Gómez, de 28 años, esa transformación también es personal. Lleva una década en el proceso y lo nombra sin dudar: “Para mí, Tambores de Siloé es mi familia”. Antes de llegar, sentía que sus intereses por el arte no tenían respaldo. En el grupo encontró una posibilidad distinta.

“Tuve esa perspectiva de que sí se puede vivir del arte y que sí se pueden cumplir los sueños”.

El impacto que describe no se limita al escenario. También se refleja en la manera en que entienden lo que otros desechan. “Para algunos es basura, para nosotros es arte”, dice. Esa forma de ver el entorno ha empezado a ganar reconocimiento por su dimensión social y ambiental.

Kenia Vanessa, de 18 años, comparte esa sensación de pertenencia. Llegó siendo niña y encontró un espacio donde podía ser ella misma. “Es mi segunda familia. Aquí sé que no me van a juzgar”, afirma. En un contexto donde las decisiones suelen tomarse rápido, el proyecto propone detenerse, escuchar y convivir desde el respeto.

El proceso también ha alcanzado escenarios que antes parecían lejanos. En 2023, el grupo viajó a España y se presentó en ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. Fue la confirmación de un camino construido con insistencia. “Había gente que no creía en Tambores de Siloé, decían que eso reciclado no iba a llegar a ningún lado”, recuerda Kenia. “De alguna manera, lo logramos”.

Cada ensayo confirma una idea sencilla y contundente. La música no depende de lo que se tiene, sino de lo que se es capaz de crear. En Siloé, el sonido nace de lo que otros dejan atrás y se convierte en una forma de transformar vidas.

Un dato que deberías saber…

  • El PVC tarda entre 100 y 500 años en degradarse. Fuente WWF

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Créditos

Periodistas

Maria Camila Torres Bonilla
Ana María Marles Muñoz
Jorge Armando Burgos Vega
Antonio Tamayo Cuéllar

Redacción Web

Ana María Marles Muñoz

Antonio Tamayo Cuéllar

Diseño y edición de fotografía

Valentina Mora García

Director de fotografía

Felipe Pinzón Conde

Edición de video y musicalización

Juan José Noguera Vidal

Montajista de entrevistas

Maria Camila Torres

Montaje web

Juan Manuel Lora Muñoz

Música licenciada

elements.envato.com/

Agradecimientos

A María Cristina, Jaime, Carlos y los jóvenes músicos de Siloé; a Tatiana, Alex y Hugo Alexander, por compartirnos su historia y mostrar al mundo que hay miles de formas de cuidar nuestro planeta siendo RRRecreativos .

Agradecemos a la Universidad Autónoma de Occidente, a su programa de Psicología y facultad ded Ingeniería y Ciencias Básicas. A Ismael Cardozo Rivera y Gerardo Quintero por su acompañamiento.

A Cali Cómo Vamos

Una producción de la unión temporal UAO - Procívica TV y el Centro de Producción de Medios de la Universidad Autónoma de Occidente.