En el sur de Santiago de Cali, la historia de Jaime, conocido popularmente como “Pescadito”, se ha convertido en un ejemplo de creatividad, perseverancia y conciencia ambiental. A sus 77 años, este artesano continúa trabajando a diario en la elaboración de gorras hechas a partir de latas recicladas, un emprendimiento que inició hace más de 20 años impulsado por su deseo de hacer algo diferente.
Según relata, su motivación nació al cuestionarse los materiales tradicionales. “No todo puede ser cuero, jean o sintético”, afirma. Fue así como empezó a experimentar con latas, enfrentando un proceso complejo que con el tiempo logró perfeccionar.
En sus inicios, las gorras eran tejidas, lo que implicaba largas jornadas de trabajo. Sin embargo, la evolución de su técnica le permitió optimizar el proceso mediante herramientas como el ribete, logrando piezas más resistentes y estéticamente llamativas.
El proceso de producción comienza con la recolección del material. Jaime recorre barrios como Caney, Ciudad 2000 y El Ingenio, donde vecinos ya lo reconocen y le guardan latas. Incluso, algunos comercios locales le facilitan este insumo de manera periódica. Una vez en su taller, limpia, corta y aplana cada lata hasta convertirla en láminas que luego utiliza para armar las gorras. Cada pieza requiere aproximadamente nueve latas, cuidadosamente seleccionadas por sus colores y diseños.
Más allá del aspecto artesanal, su trabajo tiene un fuerte componente ambiental. Jaime busca evitar que estos residuos terminen en ríos o mares, contribuyendo a la contaminación. Para él, cada gorra representa una acción concreta en favor del planeta, una convicción que asegura tener desde niño.
A pesar de que sus hijos, todos profesionales, le sugieren retirarse, él insiste en seguir activo. “No puedo quedarme quieto”, asegura.
Su historia refleja no solo el espíritu emprendedor, sino también la capacidad de transformar las dificultades en oportunidades, convirtiendo el reciclaje en arte y dejando una huella inspiradora en su comunidad.
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