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Aditivos alimentarios en la producción de pan

Es allí donde puede ocurrir que para mantener el pan en un rango razonable de precios, se usen sustancias más tóxicas o de menor calidad, lo que puede redundar en riesgos para la salud de las personas.

Aditivos alimentarios en la producción de pan

Es allí donde puede ocurrir que para mantener el pan en un rango razonable de precios, se usen sustancias más tóxicas o de menor calidad, lo que puede redundar en riesgos para la salud de las personas.

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El pan nuestro de cada día es tal vez uno de los alimentos más sabrosos de la dieta. Y si está caliente, aún mejor. Sin embargo, no siempre resulta benéfico, no solo por la cantidad de harinas que consumimos, sino también por sus aditivos.

Entre ellos, el aditivo más común en el pan, es el Bromato de potasio. Esta sustancia, patentada en 1914 en los Estados Unidos como mejorador del pan, puede resultar letal para quienes lo consumen. El Bromato de potasio facilita la producción de un pan esponjoso, dorado, suave y que no se endurece al almacenarlo, al igual que participa como agente oxidante en la producción del pan blanco.

Al combinarse con agua, los bromatos se disocian en iones con carga negativa (aniones) y actúan como agentes oxidantes sobre la proteína glutenina (un componente del glúten), facilitando que se forme una red que permite que el pan se esponje. Sin la formación de esa red, el pan se esponjaría poco, y parecería aplastado.

Si se consume en altas cantidades, genera problemas en el corto plazo: vómitos, diarrea, dolor abdominal, pérdida de la audición, daño en el hígado, y disminución de la capacidad de oxigenarse. Sin embargo, lo más común es que se produzca un efecto acumulativo en el largo plazo, que resulta en parte de la capacidad oxidante del bromato.

Esta capacidad oxidante resulta poco conveniente en los tejidos animales, porque los iones de bromuro se asocian con nuestras proteínas y con nuestro material genético, produciendo cambios que pueden conducir a un cáncer. Entre los efectos comprobados mediante estudios de toxicidad publicados por la FAO y la OMS, están: tumores en riñones, cáncer de la tiroides, y mesotelioma, que es la formación de tumores en el mesotelio, una membrana que recubre pulmones, estómago y corazón. Por esto, la OMS y la FAO declararon al Bromato de potasio, como una sustancia genotóxica carcinogénica; es decir, una sustancia capaz de producir mutaciones y cáncer.

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La Agencia Internacional de Investigación para el Cáncer lo reconoció como cancerígeno desde 1983. En 1985 en Estados Unidos se le incluyó en la lista de sustancias prohibidas para el consumo humano. En 1989, la Comunidad Europea prohibió su uso en alimentos. En Colombia el ministerio de salud prohibió su uso en alimentos desde 2002. Sin embargo, dado que nuestra Colombia es un país de muchas leyes, pero de poco cumplimiento, parece que algunas panaderías sobre todo de pequeña escala, aún usan esta sustancia en la fabricación del pan.

Hay algunas alternativas al Bromato de potasio que incluyen ácido ascórbico (vitamina C), lecitina de soya y el uso de enzimas, entre otras sustancias, para mejorar la calidad del pan. Hay toda una nueva generación de productos para mejorar la producción de alimentos, a la que pueden recurrir los panaderos. Mientras tanto, la población asumirá que está protegida por las normas.

Además de ello,

El desarrollo científico logra nuevos hallazgos permanentemente, y los modelos del mundo cambian con frecuencia. Es por esto que hay que estar atentos a los descubrimientos, y a la nueva evidencia que puede llevar a que cambiemos nuestros modelos de vida y nuestras costumbres. Esto lleva a tener cuidado en el consumo de alimentos, y a veces hasta cambiar nuestras costumbres alimenticias, si la normatividad no nos protege o, tal vez más comúnmente, esta no se cumple.

Un factor adicional, es que la población no puede estar atenta a los desarrollos científicos, y depende completamente de la protección normativa y la vigilancia de los gobiernos, además del conocimiento, la transparencia y la honestidad de los fabricantes.  Sin embargo, en muchos casos priman las decisiones de tipo financiero por encima de las decisiones que protegen a los usuarios. Es allí donde puede ocurrir que para mantener el pan en un rango razonable de precios, se usen sustancias más tóxicas o de menor calidad, lo que puede redundar en riesgos para la salud de las personas. En últimas, sin importar la causa que conlleve al uso de sustancias riesgosas para la salud, el afectado final siempre va a ser la población en general.

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Golpe a la democracia

Las suspensiones de los alcaldes de Ibagué y de Medellín son un golpe a la democracia, a la voluntad popular y a la constitución política.

Golpe a la democracia
Especial para 90minutos.co

Las suspensiones de los alcaldes de Ibagué y de Medellín son un golpe a la democracia, a la voluntad popular y a la constitución política.

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Las suspensiones de los alcaldes de Ibagué y de Medellín son un golpe a la democracia, a la voluntad popular, pero, sobre todo, a nuestra constitución política. El estado de derecho tiene unos principios que han sido violentados por parte de la decisión de la suspensión de la procuradora, Margarita Cabello.

La participación en política de los funcionarios públicos es un delito, por tal motivo, la Procuradora debía buscar la manera de que; si en sus investigaciones existiesen pruebas contundentes y sin ningún manto de duda que estos dos funcionarios de primer cargo municipales estaban ejerciendo labores que no estaban dentro de sus funciones; debía generar era una investigación penal para que fuese la Fiscalía General de la Nación y los jueces de la República quienes determinaran las sanciones para estos.

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Todo esto con base a la reiterada jurisprudencia y los precedentes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; frente a que la Procuraduría General de la Nación no tiene la capacidad de sancionar a los funcionarios públicos elegidos por voto popular, es decir; la procuradora Margarita Cabello equivoca el trámite y sobrepasa su competencia como Procuradora General de la Nación.

Tampoco podemos decir que fue equilibrada la sanción para estos dos alcaldes. Por las razones conocidas en los últimos días, tanto funcionarios públicos como altos funcionarios, y hasta miembros de las fuerzas militares; participaron abiertamente en política, según el mismo rasero que está usando la Procuradora; también tenían que ser sujetos de sanciones para que primara uno de los derechos de todos los colombianos; que es el derecho a la igualdad, siendo incluso, igual de inapropiado e incompetente para tal formal.

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Sin embargo, su decisión da indicios de que lo que le quieren hacer al alcalde Quintero es, a través de cualquier medio, sacarlo del camino político, que; a todas luces, ha generado un apoyo masivo tanto en plazas, como en la opinión pública.

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Es hora entonces de defender la democracia, de defender a la constitución, de defender la ley y decirle a Margarita Cabello que se ha equivocado; y que a través de los medios legales y a través de la independencia de los jueces de la república, en los cuales confiamos; se reversará la decisión y el alcalde de Medellín y de Ibagué volverán a sus funciones como lo dictaminaron sus municipios, la ciudadanía y, sobretodo; con la claridad de que no fue una decisión en derecho y tampoco en justicia.

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¡Intervención urbana con cerámica en las escaleras de La Estrella de Siloé!

Siloé es uno de los escenarios donde todo esto es posible, particularmente en La Estrella, que ya tiene recorrido con escaleras y un mirador privilegiado hacia la mayor parte de Cali.

¡Intervención urbana con cerámica en las escaleras de La Estrella de Siloé!
Especial para 90minutos.co

Siloé es uno de los escenarios donde todo esto es posible, particularmente en La Estrella, que ya tiene recorrido con escaleras y un mirador privilegiado hacia la mayor parte de Cali.

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Los desarrollos populares están a la altura de los grandes monumentos como destinos turísticos. Con el respaldo de intervenciones urbanísticas, sensibles con los contextos y las historias, podemos hacer que haya nuevas paradas obligadas para el turista, distintas a las de siempre.

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El ejemplo principal es la Comuna 13 de Medellín, que cuenta con un recorrido institucionalizado a través de los grafitis, con espacio para hacer deporte, con espectáculos musicales y de otras artes. Los recorridos no solo activan la economía del sector, sino que dignifican a quienes han empezado a participar. Los ojos del mundo están en estos lugares, y sus habitantes saben que hacen parte del resto del mundo.

Otro excelente ejemplo son las escaleras de Selarón, que toman su nombre del artista chileno Jorge Selarón. Esto queda en Lapa, un sector vibrante de Río de Janeiro, y se ha convertido en un ícono mundial, no solo a nivel turístico sino por el uso creativo y total de la cerámica. La obra está en constante transformación desde 1990 y es una foto obligada para los visitantes. Esta intervención urbanística a partir del arte es un argumento más para disfrutar de la historia y para visitar la ciudad.

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La inversión en hacer que sea bonito, seguro y tenga espacios de recreo es muy poca comparado a lo que podemos obtener en una ciudad como Cali. Siloé es uno de los escenarios donde todo esto es posible, particularmente en La Estrella, que ya tiene recorrido con escaleras y un mirador privilegiado hacia la mayor parte de Cali.

Conozcamos un poco de la historia de las escaleras. Desde inicios del siglo XX, los pobladores del sector levantaron sus casas con cartón, guadua, bahareque. El barrio creció de manera espontánea y comunitaria, y para toda la ciudad era un pesebre a la distancia. El profesor Alberto Marulanda Palacios fue el que tomó esta idea y propuso rematarla con la instalación de un lucero.

Le tomó 10 años reunir el dinero para construir un pentágono de guadua y gestionar su instalación en aquel tanque de las entonces Empresas Públicas de Cali. Aunque se opuso inicialmente, el gerente Julio Mendoza Durán prestó el tanque, contribuyó con una estructura metálica más resistente y alimentó el lucero con el alumbrado público. En diciembre de 1973 fue inaugurada, y se empezó a ver desde cualquier parte de la ciudad, cada que Cali encendía su alumbrado público. Desde entonces, el único gran cambio para la estrella ocurrió en 2007, cuando pasó a tener 16 puntas y veinte metros de altura.

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Tenemos todos los ingredientes para que una intervención urbana con cerámica en las escaleras de La Estrella se convierta en un ícono mundial también, del que podemos estar orgullosos los caleños. Como el Park Güell, o como en la antigua Mesopotamia. Con diseños alusivos al barrio, a la música. Con más decoración en el tanque que queda al lado de la estrella. Imaginemos que las escaleras se convierten en un nodo para que artistas de todo tipo exploren su arte y lo ejecuten. Un lienzo en blanco, con la ciudad de fondo. Otra parada obligada en Colombia y en Suramérica. Y si puede ocurrir en Siloé también podría ocurrir en otras partes de las comunas 1, 20 y 18.

La colaboración de los colectivos en los barrios de ladera harían que unas futuras intervenciones urbanísticas no partan desde cero. Ellos ya aman a su barrio, lo conocen y ya están apostando por su potencial. Solo se requiere invertir en una experiencia cómoda y segura, y en masificarla.

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Por una Cali de talla internacional

Hace poco los Panamericanos Juniors nos pusieron en la órbita mundial; no cabe discusión, tenemos con qué ser una talla internacional.

Por una Cali de talla internacional
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Hace poco los Panamericanos Juniors nos pusieron en la órbita mundial; no cabe discusión, tenemos con qué ser una talla internacional.

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Sin duda, en Cali hemos estado acostumbrado, durante décadas, a recibir artistas de talla mundial, eventos deportivos y culturales, que dejan en alto nuestro nombre ante el mundo. Hace poco los Panamericanos Juniors nos pusieron en la órbita mundial; no cabe discusión, tenemos con qué ser una talla internacional.

Sin embargo, en los últimos días y tras el concierto de Maluma en Medellín, el cual desbordó las expectativas de sus asistentes, medios de comunicación y conocedores culturales, nos preguntamos si en Cali estamos en esa misma capacidad.

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Y la verdad creería que la respuesta se encuentra rápidamente. Sí, nuestra capital sí cuenta con los escenarios disponibles para atender la necesidad de un evento de esa magnitud. Sí, Cali sí cuenta con una capacidad hotelera que permita el arribo de miles de personas. Sí, Cali cuenta con una infraestructura cultural y social que permite la diversión de muchos en los días previos y posteriores a los eventos.

Entonces, ¿por qué no lo hemos vuelto a tener? Nos hemos acostumbrado a que la Feria de Cali sea nuestro gran evento cultural. El Petronio Álvarez representa la cultura de nuestro pacífico y también es un atractivo. A eso, sumarle el Festival Mundial de Salsa empieza a volverse paisaje.

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Quizá, para algunos, los temas de orden público puedan parecer piedras en el zapato que impida la llegada masiva de turistas y nacionales para un evento de este tipo. Pero no lo es. De serlo, en los próximos meses no tendríamos un Campeonato Mundial de Atletismo donde recibiremos más de 3 mil atletas de todo el mundo.

Entonces, ¿Por qué no nos unimos como dirigentes, jóvenes, caleños, amigos, empresarios, a traer un evento que vuelva a vislumbrar a Cali ante el mundo? Ahí es donde creo que no tenemos una ventaja ante ciudades como Medellín y, quizá, la misma Barranquilla. Nos hace falta unirnos más como ciudad.

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Los problemas sociales de los últimos años si algo han evidenciado en Cali es la gran ruptura que tenemos como pueblo. Las distancias emocionales que generan las estratificaciones y la poca capacidad de resiliencia que existen en algunos sectores, provocan que nuestros eventos sean para determinadas poblaciones y no para todo un colectivo.

Sí, Santiago de Cali sí tiene cómo ejecutar proyectos que permitan la realización de eventos de mucha más altura que lo vivido el pasado fin de semana en Antioquia, pero hay que hacer un llamado a la colectividad y no a la particularidad.

Somos la capital mundial de la salsa. Somos calor, calentura, brillo, armonía y sabor y eso debe ser nuestro denominador común para poder presentarle al mundo una carta distinta a la hoy acostumbrada por los medios de comunicación. Está en nuestras manos que volvamos a subir de talla y que el mundo baile a nuestro ritmo.

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