A cuarenta años del accidente de Chernóbil, organizaciones ecologistas advierten del riesgo nuclear siguen presentes y, en algunos casos, incluso han aumentado.
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En ese sentido, aunque el número de nuevos reactores ha disminuido a nivel mundial, el envejecimiento de muchas centrales y las guerras, como en este caso, Rusia y Ucrania cerca de estas instalaciones mantienen la preocupación.
De acuerdo con expertos, el contexto actual obliga a mirar nuevamente los peligros de una tecnología que puede tener impactos a gran escala.
"Los accidentes nucleares no solo siguen siendo probables sino que “están aumentando a medida que envejece la flota, especialmente en Europa y Estados Unidos". expresó Cristina Rois, miembro de Ecologistas en Acción y asistente al Comité de Transparencia y Participación Pública del Consejo de Seguridad Nuclear.
De igual manera, a esto se suma la tensión geopolítica, que incrementa la percepción de riesgo.
“Las centrales no están diseñadas para resistir ataques intencionados”, advirtió Rois.
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Por su parte, la experta Cristina Rois, también explicó que el riesgo nuclear en Chernóbil ya eran conocidos antes del accidente de 1986 y que no era necesario un desastre para entender sus consecuencias.
Aun así, el contexto actual vuelve a encender las alarmas, especialmente en regiones donde hay instalaciones nucleares cerca a zonas de combate.

Crece preocupación en centrales nucleares en zonas de guerra Ucrania-Rusia
En contexto, en Ucrania varias plantas nucleares están prácticamente en primera línea del conflicto, lo que aumenta los riesgos de seguridad.
Asimismo, la preocupación también se extiende a otros focos con presencia de reactores, como Irán y los Emiratos Árabes Unidos, ubicados cerca del estrecho de Ormuz, en medio de un escenario de alta tensión.
“Es evidente que la existencia de centrales en zonas en conflicto convierte las contiendas en guerras nucleares de facto aún sin que ningún contendiente lance un arma nuclear en sí”, señaló Francisco del Pozo, responsable de campaña de Energía de Greenpeace
Además, agregó que “sobre todo porque se usan como moneda de cambio entre los contendientes”.
Finalmente, el peso de la energía nuclear en el mundo viene en descenso.
En contexto, en 1986 la energía nuclear aportaba cerca del 15 % de la electricidad global, mientras a 2026 el 9 %.
Según los expertos, el crecimiento de las energías renovables y el impacto de desastres como Chernóbil han fortalecido la idea de que existen alternativas más seguras y sostenibles para la generación eléctrica.

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