“El Pacífico colombiano tiene una serie de historias de todo tipo”. Pero muchas de ellas, durante años, han permanecido en silencio. Actualmente, a través del proyecto fotográfico: “Manacillos: un retorno a la vida”, esas voces comienzan a ocupar el lugar que merecen, llevando al mundo relatos profundamente humanos que nacen en el corazón del territorio. Siendo uno de los ganadores del World Press Photo 2026, uno de los distintivos globales más importantes.
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Asimismo, para su autor, Ever Mercado, fotoperiodista y egresado de la Universidad Autónoma de Occidente, este reconocimiento internacional no es solo un logro personal, sino una oportunidad colectiva:
“Por fin estamos posicionando narrativas del territorio, narrativas del Pacífico y de comunidades que históricamente no han podido ser conocidas”.
En especial, la comunidad de Juntas, en el río Yurumanguí, que, como el propio Ever describe, “lleva toda su existencia protegiendo el territorio, protegiendo la vida y como la conocen”.
Los contactos con la comunidad y la importancia de conocer los saberes
La historia comenzó en Buenaventura, entre memorias de dolor y resistencia. Allí, mientras documentaba a madres que perdieron a sus hijos en la violencia, descubrió la fiesta de los manacillos.
“Me doy cuenta de lo significativo que es esta celebración”.
Recuerda.
Años después, al llegar finalmente al río, entendió su esencia más profunda: “Ahí es cuando veo la magia… la magia del encuentro”.
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Un encuentro que no solo reúne familias, sino que abre, aunque sea por unos días, un respiro en medio de contextos difíciles relacionados al conflicto armado.
Contar esta historia implicó más que recorrer largas distancias:
“Hay que generar un espacio de confianza con la comunidad (...) Hay que iniciar desde Buenaventura en una lancha que normalmente el viaje puede estar demorando entre 8 y 10 horas. Más o menos la mitad del tiempo en alta mar y la otra mitad subiendo el río”, explica.
Responsabilidad en los acercamientos con la comunidad
De igual manera, Ever fue directo al momento de explicar la responsabilidad ética al momento de tener un contacto con la comunidad:
“Lo último que uno quiere es contar una historia que exotice o deshumanice… sino hacer un acercamiento respetuoso, esperanzador”.
El impacto ha sido transformador para quienes protagonizan esta historia. Ya que “Están felices… porque se logra la meta de que mucha gente pueda hablar del río”, asimismo, la posibilidad de ser una zona turística se estaría conversando al interior de la misma comunidad.
La fotografía y su impacto
Y en medio de ese logro, queda una certeza que trasciende la fotografía: “La comunidad es la única herramienta posible para proteger la vida como uno la conoce”.
Asimismo, Ever Mercado recordó sus inicios, cuando decidió inclinarse por el fotoperiodismo en una muy temprana edad:
“Yo creo que el enfoque y la mirada fotográfica nació en la universidad (uao). El enfoque y el deseo de tener esta postura también que nace de una decisión política, no me refiero a política a partido político, sino por ti política en el sentido de que uno quiere posicionar narrativas que históricamente no han estado en lugares significativos en el país y en el mundo”.
De igual manera, este sentimiento continuó hasta la actualidad:
“Es un sueño que yo me imaginaba que por qué no cumplirse unos dos años más adelante. No sé, 10 años más adelante, 20 años más adelante, cuando uno tenga quizá una carrera y una cancha mucho más desarrollada. Pero, bueno, llega antes y que se recibe con toda la tranquilidad y con todo el honor y responsabilidad que eso requiere”.
Finalmente, más que imágenes, “Manacillos: un retorno a la vida” es un acto de memoria, dignidad y amor por el territorio. Una prueba de que, cuando se cuenta desde el respeto, incluso las historias más lejanas pueden tocar profundamente al mundo.
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