Aunque los recicladores cumplen un papel esencial en la sostenibilidad ambiental de nuestras ciudades, su trabajo sigue siendo invisibilizado y poco valorado por gran parte de la ciudadanía.
A diario, miles de personas recorren calles y avenidas recolectando materiales aprovechables, contribuyendo a la reducción de residuos y al cuidado del ecosistema, pero enfrentan condiciones laborales precarias y falta de garantías en sus derechos fundamentales.
En Colombia, según datos del Ministerio de Ambiente, el 70% de los residuos que se generan podrían ser reciclados, pero menos del 20% se aprovecharán efectivamente. La principal no es la falta de voluntad, sino la ausencia de una cultura ciudadana de separación en la fuente y la poca articulación entre los entes gubernamentales y las asociaciones de recicladores.
“Lo que recogemos no es basura, es nuestra forma de vivir”, afirma Maria Cilia Ulque, recicladora desde hace 31 años. Como ella, más de 30 mil personas en el país dependen del reciclaje como sustento diario, pero muchos lo hacen sin acceso a seguridad social, transporte digno o espacios seguros para clasificar los materiales.
Además, el trabajo de los recicladores suele estar acompañado de estigmatización social. En lugar de ser reconocidos como agentes ambientales, muchas veces son señalados o ignorados por quienes no comprenden la importancia de su trabajo.
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Inclusión de los recicladores en el sistema
La Ley 142 de 1994 y la Sentencia T-291 de 2009 reconocen el reciclaje como parte del servicio público de aseo y promueven la inclusión de recicladores en el sistema. No obstante, en la práctica, la implementación de estas políticas es desigual y muchas veces insuficiente.
Reconocer y dignificar este trabajo no solo es un acto de justicia social, sino también un paso necesario hacia una economía circular real.
Separar los residuos en casa, apoyar a las organizaciones de recicladores y exigir a las autoridades mejores condiciones para ellos son acciones simples que pueden generar un cambio significativo. Y es que, reciclar no es solo una acción ecológica: es también un acto de reconocimiento y respeto.
Redacción por Isabella Dávila, estudiante del Taller UAO - 90 Minutos.
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